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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Mar222006

Encuentro con Intelectuales. Guadalajara, 21 de marzo.

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Participación de la Comisión Sexta del EZLN en el Encuentro de Intelectuales.
Guadalajara, Jalisco, Marzo 21 del 2006.

¿OTRA TEORÍA?

Hace ya tiempo, la madrugada tapatía encontró a Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, sentado en una de las bancas del parque que está frente a la catedral que impone su doble poder, el simbólico y el real, a la ciudad de Guadalajara. Elías Contreras había llegado a esta ciudad para encontrarse con el Ruso en su puesto de tortas salvadas y, después, con el chino Feng Chu en los baños públicos de la Mutualista, cuando estaba metido en lo de resolver aquel desconocido caso del Mal y el Malo.

Para quien no lo sepa, Elías Contreras era un compañero base de apoyo del EZLN, veterano de guerra, que apoyaba a la Comandancia General del EZLN en labores de lo que ustedes llaman “de detective” y nosotros llamamos “de comisión de investigación”.

Pero, antes de las desconcertantes tortas del Ruso y de la parquedad del Chino, Elías Contreras había estado sentado en uno de los parques del centro de esta ciudad de Guadalajara, garabateando en su libreta dibujos, frases sueltas, párrafos completos y líneas imprecisas, mientras esperaba que el sol manchara la pared oriente de la catedral.

Yo no sabía de la existencia de esa especie de bitácora de vuelo o diario de campaña en el que, paradójicamente, Elías Contreras no escribió nada que se refiriera directamente al caso aquel en el que el amor, ese otro amor, le llegó como llega de por sí el amor, es decir, por donde menos lo espera uno; en su caso, acompañado del desconcierto y el miedo que suelen acompañar el encuentro con lo otro. El amor que se le fue por donde uno teme siempre que se vaya: por la irremediable ruta de la muerte. Porque, tal vez alguien lo recuerde, La Magdalena cayó peleando de nuestro lado, el zapatista, contra el Mal y el Malo. Y era nuestra compañera por partida doble: porque eligió ser mujer y porque escogió serlo con nosotros. Pero es otra historia que tal vez encontremos en otra parte.

Elías Contreras nunca dijo que se hubiera enamorado de La Magdalena, el o la travesti que le salvó la vida en las calles de la Ciudad de México y que lo acompañó en la persecución del tal Morales. Nunca lo expresó abiertamente, es cierto; pero uno que aprende a escuchar palabras, silencios, gestos y maneras, sabe también encontrar secretos de los que ni siquiera se sospecha su existencia. Y Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, hablaba de La Magdalena callándola, como si las palabras fueran a lastimarla. Creo, es algo que se me ocurre ahora, que Elías Contreras no era correspondido en los mismos sentimientos que abrigaba por La Magdalena, y que eso, de alguna forma, le alivió del desbarajuste que esa emoción le provocaba.

Pero del oculto amor del ahora finado Elías Contreras por La Magdalena y de lo que en él había en su libreta de apuntes, tal vez les cuente en otra ocasión. O tal vez no les cuente nunca, porque hay personas que no sólo dejan, como peso, el manifiesto de su muerte; también nos dejan los secretos de su vida.

Ahora quiero contarles de algunas partes del cuaderno que cargaba Elías Contreras. No pocas veces la madrugada nos encontró parados frente al fogón de su cocina y, cuando los silencios de uno y otro se alargaban lo suficiente, Elías sacaba de su morraleta la ajada libreta y me la pasaba sin mirarme o decirme algo siquiera.

Yo me asomaba a ella como un intruso torpe. Bastaba darle una mirada rápida para darse cuenta que sólo el autor podría descifrar lo que ahí estaba escrito o dibujado. Como si se tratara de un rompecabezas cuya figura total ignoran todos, menos quien diseñó las piezas.

A veces leía yo en voz alta alguna frase y él, Elías Contreras, empezaba a armar las piezas. Como hablando para sí mismo, rehacía una anécdota o un argumento.

Estaba, por ejemplo, esa sencilla y concisa ética del guerrero que, en trazos casi ilegibles, debe haber copiado Elías Contreras de algún lado:

1.- El guerrero debe ponerse siempre al servicio de una causa noble.

2.- El guerrero debe estar siempre dispuesto a aprender y hacerlo.

3.- El guerrero debe respetar a sus ancestros y cuidar su memoria.

4.- El guerrero debe existir para el bien de la humanidad, para eso vive, para eso muere.

5.- El guerrero debe cultivar las ciencias y las artes y, con ellas, ser también el guardián de su pueblo.

6.- El guerrero debe dedicarse por igual a las cosas grandes y a las pequeñas.

7.- El guerrero debe ver hacia delante, imaginar el todo ya completo y terminado.

No una madrugada, sino una tarde, viendo como el sol saltaba de una nube a otra hasta esconderse tras la montaña, con su cuaderno en mis manos, le leí a Elías Contreras las siguientes frases, escritas por él mismo,:

“La resistencia es detener el destino que impone el de arriba, justo el tiempo preciso para hacer la fuerza necesaria y destruir entonces esa desgracia y a quien nos la procura”.

Al escucharla, Elías Contreras dijo “Guadalajara, cuando el Ruso y el Chino”. Y acto seguido me contó que escribió ese su pensamiento en la madrugada de espera en el centro de la llamada “Perla de Occidente”.

Después seguía otra frase. La leí en voz alta:

A los cabezas grandes que se venden al dinero les falta la inteligencia, como les faltan el coraje, la vergüenza y el buen modo. Como dicen los ciudadanos: son mediocres, cobardes, imbéciles y maleducados”.

Allá arriba, me dijo Elías Contreras mirando hacia abajo con rencor, no sólo se inventan una religión donde vale el que tiene y no el que es. También hacen unos como sus sacerdotes que escriben y predican la doctrina del poderoso entre los de arriba y entre los de abajo. Pero son como sacerdotes pero también como policías y vigiladores de que nos portemos bien, que sea que nos aceptemos la explotación y estemos como mansitos, con la cabeza diciendo “sí” o “no” según la orden. Que sea que el poderoso te chinga también con el pensamiento. Y esos sacerdotes del pensamiento de los de arriba son los cabezas grandes que se venden al dinero.”

¿Los intelectuales de arriba? -, pregunté.

Ésos -, dijo Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, y, sentado en un tronco, viendo hacia occidente, repitió para mí el argumento que construyó aquí en Guadalajara, cuando le seguía la pista al Mal y al Malo, en esa todavía inconclusa tarea de nosotros, los llamados neozapatistas.

De ese argumento, que Elías Contreras me expuso en tzeltal y que, por lo tanto, tiene palabras para las que no hay equivalentes en los diccionarios de los idiomas dominantes y dominadores, saqué los siguientes apuntes:

LOS INTELECTUALES DE ARRIBA.

Si las policías y los ejércitos son los comisarios del buen comportamiento del ciudadano frente al despojo, la explotación y el racismo, ¿quién cuida del buen comportamiento en la reflexión intelectual, en el análisis teórico?

Si el sistema jurídico que viste de “racional y humana” la violenta imposición del capital tiene jueces, vigilantes, policías y cárceles, ¿cuáles son sus equivalentes en la cultura en México, en la investigación y la academia, en la producción teórica, el análisis y el debate de ideas?

Respuesta: los intelectuales que arriba dicen qué es ciencia y qué no lo es, qué es serio y qué no lo es, qué es debate y qué no lo es, qué es verdadero y qué es falso, en suma: qué es inteligente y qué no lo es.

El capitalismo no sólo recluta a sus intelectuales en la academia y en la cultura, también “fabrica” sus cajas de resonancia y les asigna sus territorios. Pero lo común a ellos y ellas está en su fundamento: simular humanismo donde sólo hay sed de ganancias, presentar al capital como síntesis del devenir histórico, y ofrecer la comodidad de la complicidad por la vía de las becas, el pago de publicidad y la interlocución privilegiada. No hay una diferencia apreciable entre un libro de superación personal y las revistas “Letras Libres”, “Nexos”, “¿Quién?” y “TV y Novelas”. Ni en la redacción, ni en el precio ni en el lugar que ocupan en los Sanborns de Carlos Slim Helú, si acaso en que se venden y leen más las dos últimas. ¿En el contenido? Todas ofrecen el espejo imposible a los que arriba son los que son.

LOS INTELECTUALES DE EN MEDIO.

Igual que en el imposible centro de la imposible geometría del Poder, en las frágiles torres de cristal de la “neutralidad” y la “objetividad” están los intelectuales que navegan dirigiendo discretas o descaradas coqueterías al sistema, sin importar el color de quien detente el poder político.

Mirando hacia arriba, estos intelectuales responden a la pregunta explícita o implícita con la que arranca su quehacer: “¿Desde dónde?”. Y en esta pregunta se anudan las otras preguntas: “¿Por qué?”, “¿Con quién?”, “¿Contra quién?”

Desde la antesala del Poder, haciendo méritos en la corte del mandarín de moda sexenal, estos intelectuales no están en medio, sino en tránsito hacia arriba. Se ponen a disposición, con la herramienta del análisis y el debate teóricos, en las banquetas del poder político y económico de México, con un letrero que reza: “Se hacen discursos. Se justifican programas gubernamentales. Se asesoran empresarios. Se hacen publicaciones al gusto. Se amenizan fiestas, reuniones de accionistas y gabinetes”.

Junto a estos intelectuales están los que, lenta o rápidamente, declinaron sus principios, claudicaron y buscan desesperadamente una coartada que los salve frente al espejo. Son los intelectuales prudentes, maduros y sensatos que han depuesto las armas de la crítica con las caricias de quienes visten de izquierda su quehacer de derecha.

Pero no deja de ser desconcertante la posición deshonesta de estos intelectuales afectos al sistema. La pobre coartada del cambio pausado, racional y responsable, no alcanza a santificar la cueva de ladrones que es la autodenominada izquierda electoral. Se visten con la frágil fugacidad de los medios de comunicación, y con ella disfrazan no sólo sus inconsecuencias, también su renuncia a todo ejercicio de análisis crítico de la clase política. Acosados por los fantasmas que sus prudencias crearon, ratifican un profundo desprecio por la inteligencia.

Y los hay quienes se dicen de izquierda radical y hasta zapatistas (seguramente del mismo modo en que Guajardo se dijo zapatista). Desde la comodidad de la academia se erigen en los nuevos jueces, los neo comisarios de las buenas maneras en el debate sobre lo que realmente significa el irresistible ascenso de AMLO en la modernidad democrática, es decir, en las encuestas.

Son quienes dicen que toda crítica a la clase política es promover el abstencionismo y, con una lógica tomista, que con eso se favorece a la derecha. Los que seleccionan y editan la realidad nacional para presentar lo impresentable. Los que guardan silencio ante el trato que el presidente municipal de Tulancingo, Hidalgo, de filiación perredista, otorga a indígenas y personas de la tercera edad; ante el brinco frenético del PAN y del PRI a los brazos abiertos del PRD en cualquier punto de la geografía nacional; ante el nepotismo de los cabildos perredistas en Tabasco; ante la venta de su franquicia al cacique en turno de cualquier estado; ante la aprobación de leyes de destrucción neoliberal por las bancadas del sol azteca; ante la sospechosa similitud de nombres y apellidos de las listas de candidaturas perredistas con las de antaño del PRI y el PAN.

Son los mismos que quieren que nos traguemos la piedra de molino de que hay que sostener el proyecto macroeconómico, al mismo tiempo que se cambia la macropolítica.

Son los mismos que venden la ilustrada resignación a domicilio: el cada vez menos malo es la única opción… cómoda.

Son los mismos que dicen sin empacho que el gobierno protege la Otra Campaña para que ataque a López Obrador, mientras las diversas policías fotografían, vigilan y hostigan a l@s integrantes de la Karavana, a las coordinadoras estatales, regionales y locales. Los mismos que sienten un profundo desprecio por sus lectores y que, sin vergüenza alguna, un día les dicen que Rosario Robles es una heroína y al otro si te vi ni me acuerdo.

Son los mismos que descalificaron a los jóvenes estudiantes del CGH, que en 1999-2000 lograron con su movimiento, contra todo, mantener a la UNAM como universidad pública y gratuita; los mismos que aplaudieron en silencio la represión a los jóvenes altermundistas en esa vergüenza del calendario de Jalisco que es el 28 de de mayo de 2004.

Son los mismos que suspiran con deleite por los segundos pisos, el tren bala, el proyecto transístmico, las co-inversiones en PEMEX y la industria eléctrica, la entrada de México al circuito de béisbol de ligas mayores, los conciertos en el Zócalo de la Ciudad de México, el privilegio de la interlocución con las autoridades.

¡Ah! ¡Por fin una escenografía de nivel, o sea de segundo piso, para no ver o fingir no ver a l@s de abajo, l@s provocador@s, l@s acelerad@s, l@s aretud@s, l@s pelos parados, l@s revoltos@s, l@s nac@s, l@s maldit@s, l@s de abajo.

¿A quién le importa que sean los mismos en la política de arriba y que sea el mismo programa “macroeconómico” de antes? ¿Quién se fija en esas minucias? ¿Quién se preocupa porque ese programa represente la continuación y profundización de la destrucción de la Nación mexicana?

Son los mismos que ofertan la calamidad de no conformarse con lo que hay, mano, tampoco hay que ponerse muy exigentes, mano, porque si Madrazo o si Calderón, si el PRI o el PAN, a ver, ¿qué dirán las naciones extranjeras? Lo de los grandes inversionistas, mano, bueno pues ésos ya entendieron, ahora falta que entiendan, o sea que obedezcan, los de abajo. Pero ya está amarrado todo, mano, es la nuestra, mano. Ahora sí se nos hizo. Una asesoría, viajes, comidas, codearse con los meros meros.

Son lo que cargan sus agujereadas cubetas de agua para enfrentar la promesa escrita en Guanajuato: “aún hay muchas alhóndigas por incendiar”. Son los de la piel frágil que se resquebraja ante el primer señalamiento crítico y se desgañitan repartiendo etiquetas de “intolerantes”, “estalinistas”, “ultras”, “trasnochados”, “inmaduros”.

Los intelectuales de en medio… Donde la Otra dice “despierten”, estos intelectuales dicen, suplican, ruegan, imploran: “sigan dormidos”.

L@S OTR@S INTELECTUALES.

Desde abajo y desde la izquierda, un movimiento que se construye a sí mismo, la Otra, construye también nuevas realidades. Los neozapatistas pensamos que estas nuevas realidades que ya surgen, y que irán apareciendo más adelante, necesitan otra reflexión teórica, otro debate de ideas.

Esto requiere de l@s otr@s intelectuales, primero, la humildad de reconocer que se está frente a algo nuevo; y, segundo, integrarse, hacer suya la Otra, en ella conocerse y conocer al indígena, al obrero, al campesino, al joven, a la mujer, al niño, al anciano, al maestro, al estudiante, al empleado, al homosexual, lesbiana y transgénero, a la trabajadora y trabajador sexual, al ambulante, al pequeño comerciante, al cristiano de base, al trabajador de la calle, al otro, a la otra.

Nosotros pensamos que deberían participar directamente en las reuniones de adherentes en sus estados y, además, escuchar todo lo que dicen tod@s l@s adherentes en todo el país. Gracias a los medios alternativos, los otros medios, es posible seguir de cerca esta hermosa lección de historia nacional contemporánea. En su medio y con su modo, l@s otr@s intelectuales seguramente producirán análisis y debates teóricos que asombrarán al mundo.

Como zapatistas pensamos que la Otra campaña puede decir con orgullo que se merece a l@s mejores intelectuales de este país que forman parte de ella; ahora que ellas y ellos, con su quehacer propio, digan si se merecen a la Otra Campaña.

LA PALABRA QUE FALTA.

En el viejo y ajado cuaderno de apuntes de Elías Contreras, comisión de investigación del EZLN, hay una hoja suelta, cuidadosamente doblada, donde se lee:

Hay piedras que aún callan. Cuando hablen los secretos que guardan, ya nada será igual, pero, es seguro, será mejor para todos. Valdrá el ser y no el tener. Otra mano levantará la bandera y el mundo olerá, se oirá, sabrá y se sentirá como lo que debe ser: la digna casa de quienes lo trabajan.

OTRA VELA PARA SOMBRA.

Madrugada. Arriba la luna sigue en su deslavado desnudarse de la luz azul que la viste. La oscuridad le perdona la cicatrices y le ofrece, generosa, otro velo para su impudicia. Abajo la sombra se acurruca en el último rincón de su desvelo.

Eso que se levanta, ¿es un viento o un puente buscando lejos la otra orilla para acabar de tenderse?

Un suspiro, tal vez.

Y otra vez la duermevela y sus ilusiones: una serpentina suspirada y liada en un cuello ausente, el ansia levantándose y hundiéndose en el bajo vientre, el leve respirar de la sombra en el oído de la noche, el deseo vistiendo la morena luz de la penumbra, un beso largo y húmedo en los otros labios, la mano escribiendo una carta que nunca llegará a su destino:

Daría lo que fuera por enredarme entre sus piernas, por confundir nuestras humedades, por desgastarme en la luna hendida de sus caderas. Daría lo que fuera, menos dejar de hacer lo que es mi deber hacer.

Amanece.

El sol empieza a ayudar a las casas y edificios en su lánguido inclinarse a occidente.

El otro Jalisco afila la palabra y afina el oído.

Afuera preguntan:

“¿Listo?”.

Adentro la sombra dobla con cuidado el ansia, la pone en el bolsillo izquierdo de la camisa, cerca del corazón, y responde:

“Siempre”.

Desde la Otra Guadalajara.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Marzo del 2006.

 


Marcos: An Other Theory?

Originally published in Spanish by the EZLN
*******************************
Translated by irlandesa

An Other Theory?

Long ago, the Guadalajara dawn found Elías Contreras, the EZLN’s commissioner of investigations, sitting on one of the park benches in front of that cathedral which imposes its twofold power, the symbolic and the real, on the city of Guadalajara. Elías Contreras had come to this city in order to meet with the Ruso at his sandwich stall and, later, with the Chinese man Feng Chu in the public baths of the Mutualista, when he was involved in solving that unknown case of the Mal and the Malo.

For those who don’t know, Elías Contreras was an EZLN support base, a war veteran, who helped the EZLN Comandancia General in what you call “detective” work and we call “investigation commission.”

But, before the Ruso’s disconcerting sandwiches and the Chino’s taciturnity, Elías Contreras had been sitting on one of the park benches in this city centre of Guadalajara, scribbling sketches, odd phrases, complete paragraphs and imprecise lines in his notebook, while waiting for the sun to mottle the eastern wall of the cathedral.

I hadn’t known of the existence of that kind of trip log or campaign journal in which Elías Contreras, paradoxically, hadn’t written anything referring directly to that case in which love, that other love, came to him just as love does come, that is, where one least expects it. In his case accompanied by the confusion and fear which usually accompany an encounter with the other. The love which left him the way one always fears it will leave: by the irremediable path of death. Because, perhaps some might remember, La Magdalena fell fighting on our side, the zapatista side, against the Mal and the Malo. And she was our compañera in two ways: because she chose to be a woman and because she chose to be with us. But that’s another history which we may, perhaps, find somewhere else.

Elías Contreras never said that he had fallen in love with La Magdalena, the transvestite who saved his life in the streets of Mexico City and who accompanied him in the pursuit of one Morales. He never said so openly, it’s true, but anyone who learns to listen to words, silences, expressions and manners also knows how to find secrets whose existence isn’t even suspected. And Elías Contreras, the EZLN’s commissioner of investigations, spoke of La Magdalena through his silence about her, as if words would hurt her. I believe – it’s something which occurs to me now – that those feelings which Elías Contreras harbored for La Magdalena were not returned in kind, and in some way that soothed the chaos provoked by that emotion.

But perhaps I might tell you about the now deceased Elías Contreras’ hidden love for La Magdalena, and what there was about it in his notebook, at another time. Or perhaps I won’t recount anything, because there are people who leave not only the manifesto of their death as weight, but they also leave us the secrets of their lives.

Now I would like to tell you about some parts of the notebook which Elías Contreras carried. The dawn often found us standing in front of the stove in his kitchen, and, when our silences stretched out long enough, Elías would take the crumpled notebook out of his rucksack and pass it to me without even looking at me or saying anything.

I approached it as a clumsy intruder would. It took just a quick glance to realize that only the author would be able to decipher what was written or sketched there. As if it were a jigsaw puzzle whose complete picture was unknown to everyone except to the one who had designed the pieces.

Sometimes I would read a phrase out loud, and he, Elías Contreras, would begin putting the pieces together. As if talking to himself, he would rework an anecdote or an argument.

There were, for example, those simple and concise principles of the guerrero which Elías Contreras must have copied from somewhere in almost illegible strokes:

1. The guerrero should always put himself at the service of a noble cause.

2. The guerrero should always be willing to learn and to do so.

3. The guerrero should respect his ancestors and care for their memory.

4. The guerrero should exist for the good of humanity, live for that, die for that.

5. The guerrero should cultivate the sciences and the arts and also, with them, to be the guardian of his people.

6. The guerrero should dedicate himself equally to things great and small.

7. The guerrero should look ahead, imagining everything already complete and finished.

Not at dawn, but one afternoon – as the sun was leaping from one cloud to another until it concealed itself behind a mountain – with his notebook in my hands, I read the following sentences to Elías Contreras, which he himself had written:

“Resistance is averting the fate which is being imposed from above, at just the right time, exerting the necessary force and thus destroying that disaster and those who are contriving it for us.”

Upon hearing it, Elías Contreras said: “Guadalajara, during the time of the Ruso and the Chino.” And he immediately told me that he had written that thought during the dawn when he was waiting in the centre of the Pearl of the West.

Another sentence followed. I read it aloud:

“The great minds who sell themselves for money lack intelligence, as they lack courage, shame and good manners. As the citizens say, they are mediocre, cowards, imbeciles and bad-mannered.”

Up above, Elías Contreras told me, looking down bitterly, they didn’t just invent a religion where what counts is what you have and not what you are. They also make some into their priests, who write and preach the doctrine of the powerful among those of above and among those of below. They are like priests, but also like the police and guards, seeing to it that we behave well, that we accept exploitation and we are like meek little ones, our minds saying “yes” or “no” according to the order. In other words, the powerful also mess with thinking. And those priests of the thoughts of those of above are the great minds who sell themselves to money.

“The intellectuals of above?” I asked.

“Those,” said Elías Contreras, commissioner of investigations for the EZLN, and, sitting on a tree trunk, looking towards the west, he repeated for me the argument he had constructed here in Guadalajara when he was following the trail of the Mal and the Malo in that still unfinished work of ours, of us, the neo-zapatistas.

I took the following notes from that argument which Elías Contreras expounded to me in Tzeltal and which, therefore, has words for which there are no equivalents in the dictionaries of the dominant and dominating idioms:

The Intellectuals of Above

If the police and the armies are the stewards of the citizenry’s good behavior in the face of seizure, exploitation and racism, then who looks after good behavior in intellectual thought and theoretical analysis?

If the legal system, which sees the violent imposition of capital as being “rational and human”, has judges, guards, police and jails, then what are their equivalent in the culture of Mexico, in research and academia, in theoretical work, analysis and in the debating of ideas?

Answer: The intellectuals above who say what is science and what is not, what is serious and what is not, what is debate and what is not, what is true and what is false. In sum, what is intelligent and what is not.

Capitalism doesn’t just recruit its intellectuals in the academy and in the culture, it also “manufactures” their sounding boxes and assigns them their territories. But what they have in common is their foundation: feigning humanism where there is only thirst for profits, presenting capital as the synthesis of historical evolution and offering the comforts of complicity through grants, paying for publicity and privileged colloquy. There is no appreciable difference between a self-help book and the magazines Letras Libres, Nexos, Quién? and TV and Novelas. Not in the writing, not in the price, not in their location in Carlos Slim Helu’s Sanborns. Except, perhaps, in that more of the latter two are sold and read. In the contents? All offer the impossible mirror to those who above are what they are.

The Intellectuals in the Middle

Just like in the impossible center of the impossible geometry of power, are those intellectuals in the fragile crystal towers of “neutrality” and “objectivity” who are navigating, flirting discreetly or blatantly with the system, without caring about the color of the one holding political power.

Looking above, these intellectuals answer the explicit or implicit question with which they start their work: “From where?” And other questions are tied to this question: “Why?”, “With whom?”, “Against whom?”

>From the threshold of power, on their best behavior in the mandarin court of the current administration, these intellectuals are not in the middle, but rather in transit to above. They put themselves on offer, with the tools of analysis and theoretical debate, at the banquets of political and economic power in Mexico, with a sign that reads: “Speeches made. Government programs justified. Businesspersons advised. Magazines produced at your pleasure. Entertainment provided for parties and for shareholders’ and cabinet meetings.”

Next to those intellectuals are the ones who, slowly or quickly, lose their principles, give in, and desperately search for an alibi which will save them in front of the mirror. They are the prudent, mature and sensible intellectuals who have put away the weapons of criticism for the blandishments of those who see their work of the right as being of the left.

But the dishonest position of these intellectuals who belong to the system doesn’t cease to amaze. The weak alibi of deliberate, rational and responsible change isn’t enough to sanctify that den of thieves which is the self-styled electoral left. They clothe themselves in the fragile transience of the media and in that way they conceal not only their lack of principles, but also their renunciation of all critical analysis of the political class. Beset by the ghosts their prudence has created, they confirm their profound contempt for intelligence.

And there are the ones who say they belong to the radical left and are even zapatistas (certainly in the same way Guajardo says he’s a zapatista). From the comforts of the academy they set themselves up as the new judges, the neo-commissars of good manners in the debate on what AMLO’s irresistible ascent in democratic modernity – in the polls, that is – really means.

They are the ones who say that any criticism of the political class promotes abstention, and with Thomist logic, that that will help the right. The ones who choose and edit national reality in order to present the unpresentable. The ones who remain silent in the face of the way the municipal president of Tulancingo, Hidalgo, of the PRD, treats indigenous and senior citizens. In the face of the frenzied leap by the PAN and the PRI into the open arms of the PRD anywhere in the nation. In the face of the nepotism of the PRD city halls in Tabasco. In the face of the selling of their franchise to the current cacique of any state. In the face of the approval of laws of neoliberal destruction by the sol azteca wing. In the face of the suspicious similarity of first and last names on the lists of PRD candidates to those of PRI and PAN ones of days gone by.

They are the same ones who want us to swallow the millstone that we have to put up with the macro-economic program, at the same time the macro-political changes.

They are the same ones who sell the illustrious “retirement to home.” The increasingly lesser evil is the only – comfortable – option.

They are the same ones who shamelessly say that the government is protecting the Other Campaign so that it will attack López Obrador, while various police forces are photographing, watching and harassing members of the karavana, state, regional and local coordinators. The same ones who feel a profound contempt for their readers and who, without any shame whatsoever, say that Rosario Robles is a heroine one day and on the next if they see her they don’t remember her.

They are the same ones who discredited the young students of the CGH who, in 1999-2000, managed to keep the UNAM as a public and free university with their movement. The same ones who silently applauded the repression of young altermundistas in that disgrace to the Jalisco calendar which is May 28, 2004.

They are the same ones who sigh with delight for the Segundo Pisos, the bullet train, the trans-isthmus project, the co-investors in Pemex and in the electricity industry, Mexico’s entrance into major league baseball, the concerts in the Zócalo in Mexico City, the privilege of colloquy with officials.

Ah! Finally a high-class, Segundo Piso, scene, so we don’t see, or we pretend not to see, those of below, the provocateurs, the hyper, the pelos parados, the rebels, the commoners, the wretched, those of below.

Who cares if the same ones are in the politics of above and if it’s the same “macro-economic” program as before? Who pays attention to that minutia? Who is worried that the program represents the continuation and deepening of the destruction of the Mexican nation?

They are the same ones who offer the calamity of not being satisfied with what is, man, nor do you have to be too demanding, man, whether Madrazo or Calderón, whether the PRI or the PAN, well, what would the foreign nations say? The big investors, man, well, they already understand, now we just need those of below to understand, to obey. But everything’s all wrapped up, man, it’s ours, man. Now we really did do it. A consultancy, trips, meals, rubbing shoulders with the big shots.

They are the ones who carry their leaking buckets of water to confront the promise written in Guanajuato: “There are still a lot of corn exchanges to set on fire.” They’re the ones with the thin skins who crack at the first criticism, and they scream their heads off, doling out labels like “intolerant”, “Stalinists”, “ultras”, “outdated”, “immature.”

The intellectuals in the middle…While the Other says “wake up”, those intellectuals say, beseech, beg, implore: “Stay asleep.”

The Other Intellectuals

>From below and from the left, a movement which is building itself, the Other is also building new realities. We neo-zapatistas think these new realities, which are already emerging, and which will go on appearing further ahead, need another theoretical reflection, another debate of ideas.

This places demands on the other intellectuals. First, the humility to recognize that they are facing something new. And, secondly, to join in, to embrace the other, to learn about themselves through it and to come to know the indigenous, the worker, the campesino, the young person, the woman, the child, the old one, the teacher, the student, the employee, the homosexual, lesbian and transgender person, the sex worker, the street vendor, the small shopkeeper, the Christian base, the street worker, the other.

We think they should participate directly in the meetings of supporters in their states and, in addition, listen to what all the supporters throughout the country are saying. Thanks to the alternative media, the other media, it is possible to closely follow this beautiful lesson in contemporary national history. In their way and with their means, the other intellectuals will certainly produce analysis and theoretical debates which will astonish the world.

As zapatistas we think that the Other Campaign can proudly say that it deserves this country’s best intellectuals to be part of it. Now they will say, with their own work, whether they are deserving of the Other Campaign.

The Missing Word

In the old and battered notebook of Elías Contreras, the EZLN’s commissioner of investigation, there is an errant page, carefully folded, where it reads:

There are stones which are still silent. When they speak the secrets they keep, nothing will be the same again, but it will surely be better for everyone. The being and not the having will be valued. Another hand will raise the flag, and the world will be scented, will be heard, will know and will feel as it should be: the honourable home of those who work it.

Another Vigil for Shadow

Dawn. Above, the moon continues her pale disrobing of the blue which clothes her. The dark is forgiving of scars and generously offers her another veil for her shamelessness. Below, shadow curls up in the last corner of his sleeplessness.

Is that a wind rising up or a bridge, seeking the faraway riverbank in order to complete its reach?

A sigh, perhaps.

And once again the half-sleep and its illusions: a streamer, yearning and wrapped around an absent neck, longing rising and falling in the lower abdomen, the faint breathing of shadow in the ear of the night, desire clothing the dark of the half-light, a long and damp kiss on other lips, the hand writing a letter which will never reach its destination:

I would give anything to be entangled between your legs, to mingle our damp, to exhaust myself in the cleft moon of your hips. I would give anything, except giving up doing what it’s my duty to do.

Dawn breaks.

The sun is beginning to help the houses and buildings in their languorous bowing to the west.

The other Jalisco is honing word and tuning ear.

Outside they are asking:

“Are you ready?”

Inside, shadow carefully folds the longing, puts it in the left pocket of his shirt, close to his heart, and answers:

“Always.”

From the other Guadalajara.

Subcomandante insurgente Marcos


Incontro con gli intellettuali. Guadalajara, 21 marzo 2006

Mexico, March of 2006
Relazione della Commissione Sesta dell’EZLN all’Incontro con gli Intellettuali.
Guadalajara, Jalisco, 21 marzo 2006

UN’ALTRA TEORIA?
Già tempo fa, l’alba tapatía trovò Elías Contreras, commissione di investigazione dell’EZLN, seduto su una delle panchine del parco che sta di fronte alla cattedrale che impone il suo doppio potere, simbolico e reale, sulla città di Guadalajara. Elías Contreras era arrivato in questa città per incontrarsi con il Ruso nella sua rivendita di panini “salvati” e poi col cinese Feng Chu, nei bagni pubblici del Mutuo Soccorso, quando era occupato a risolvere lo sconosciuto caso del Male e il Malvagio.

Per chi non lo sapesse, Elías Contreras era un compagno base di appoggio dell’EZLN, veterano di guerra, che aiutava il Comando Generale dell’EZLN nelle attività che voi chiamate “da detective” e che noi chiamiamo “di commissione di investigazione”.

Ma, prima degli sconcertanti panini del Russo e della sobrietà del Cinese, Elías Contreras si era seduto in uno dei parchi del centro di questa città di Guadalajara, a scarabocchiare nel suo quadernetto disegni, frasi sciolte, paragrafi completi e linee imprecise, mentre aspettava che il sole macchiasse la parete orientale della cattedrale.

Io non sapevo dell’esistenza di questa specie di diario di bordo o diario di campagna in cui, paradossalmente, Elías Contreras non scrisse niente che si riferisse direttamente al fatto nel quale l’amore, l’altro amore, gli arrivò come arriva normalmente l’amore, cioè, da dove meno te l’aspetti; nel suo caso, accompagnato dallo sconcerto e la paura che normalmente accompagnano l’incontro con l’altro. L’amore che gli sfuggì per dove uno teme che se ne vada: sull’irrimediabile rotta della morte. Perché, forse qualcuno lo ricorda, La Magdalena cadde combattendo al nostro fianco, quello zapatista, contro il Male e il Malvagio. Ed era doppiamente nostra compagna: perché aveva scelto di essere donna e perché aveva scelto di esserlo con noi. Ma questa è un’altra storia che forse incontreremo da un’altra parte.

Elías Contreras non disse mai se fosse innamorato di La Magdalena, la o il travestito che gli salvò la vita nelle strade di Città del Messico e che l’accompagnò nella persecuzione del tale Morales. Non lo manifestò mai apertamente, è vero; ma uno che impara ad ascoltare parole, silenzi, gesti e modi, sa anche trovare segreti di cui nemmeno si sospetta l’esistenza. Ed Elías Contreras, commissione di investigazione dell’EZLN, parlava di La Magdalena tacendola, come se le parole potessero ferirla. Credo, è qualcosa che mi viene adesso, che Elías Contreras non fosse corrisposto negli stessi sentimenti che nutriva per La Magdalena, e che questo, in qualche modo, lo alleviò dal turbamento che quest’emozione gli suscitava.

Ma dell’amore celato dell’ormai defunto Elías Contreras per La Magdalena e di quello che c’era nel suo quaderno di appunti, forse racconterò in un’altra occasione. O forse non lo racconterò mai, perché ci sono persone che non solo lasciano, come un peso, la manifestazione della loro morte; ci lasciano anche i segreti della loro vita.

Ora voglio raccontarvi di alcune parti del quaderno che portava Elías Contreras. Non poche volte l’alba ci ha trovato davanti al fuoco della sua cucina e, quando i silenzi di uno e dell’altro si erano sufficientemente prolungati, Elías tirava fuori dal suo zainetto il logoro quaderno e me lo passava senza guardarmi o dirmi nulla.

Io mi avvicinavo al qualderno come un rozzo intruso. Bastava dargli un rapido sguardo per accorgersi che solo l’autore poteva decifrare quello che vi era scritto o disegnato. Come se si fosse trattato di un rompicapo la cui figura finale tutti ignoravano, tranne chi aveva disegnato i pezzi.

A volte io leggevo a voce alta alcune frasi e lui, Elías Contreras, cominciava a mettere insieme i pezzi. Come parlando a sé stesso, ricomponeva un aneddoto o un argomento.

C’era, per esempio, quella semplice e concisa etica del guerriero che, a tratti quasi illeggibile, Elías Contreras deve aver copiato da qualche parte:

1. – Il guerriero deve mettersi sempre al servizio di una causa nobile.

2. – Il guerriero deve essere sempre disposto ad imparare e farlo.

3. – Il guerriero deve rispettare i suoi antenati e preservarne la memoria.

4. – Il guerriero deve esistere per il bene dell’umanità, per questo vive, per questo muore.

5. – Il guerriero deve coltivare le scienze e le arti e, con loro, essere anche il guardiano del suo popolo.

6. – Il guerriero deve dedicarsi nello stesso modo alle cose grandi e a quelle piccole.

7. – Il guerriero deve guardare avanti, immaginare il tutto già completo e finito.
Non un’alba, ma un pomeriggio, guardando il sole saltare da una nuvola all’altra fino a nascondersi dietro la montagna, col suo quaderno nelle mie mani, lessi ad Elías Contreras le seguenti frasi, scritte da lui stesso:

“La resistenza è fermare il destino che impone chi sta in alto, giusto il tempo esatto per raccogliere la forza necessaria e distruggere quindi questa disgrazia e chi ce la procura”.
Ascoltandola, Elías Contreras disse “Guadalajara, quando il Ruso ed il Cinese”. E subito dopo mi raccontò di aver scritto questo suo pensiero un’alba mentre era in attesa nel centro della cosiddetta “Perla dell’Occidente”.

Poi seguiva un’altra frase. La lessi a voce alta:

“Alle grandi teste che si vendono al denaro manca l’intelligenza, come manca loro il coraggio, la vergogna e le buone maniere. Come dicono i cittadini: sono mediocri, codardi, imbecilli e maleducati”.

Là in alto, mi disse Elías Contreras guardando in basso con rancore, non solo si inventano una religione dove vale quello che si ha e non quello che si è. Alcuni si comportano anche come loro sacerdoti che scrivono e predicano la dottrina del potente tra quelli che stanno in alto e tra quelli che stanno in basso. Sono come sacerdoti, ma sono anche come poliziotti e controllori che noi ci comportiamo bene, che noi accettiamo lo sfruttamento e ce ne stiamo mansueti, a dire con la testa “sì” o “no” come ci ordinano. Il potente ti frega anche col pensiero. E questi sacerdoti del pensiero dell’alto sono le grandi teste che si vendono al denaro.”

– Gli intellettuali che stanno in alto? – domandai.

– Loro – disse Elías Contreras, commissione di investigazione dell’EZLN, e, seduto su un tronco, guardando verso occidente, ripeté per me il ragionamento che aveva costruito qui a Guadalajara, quando seguiva la pista del Male e il Malvagio, in questo nostro compito tuttora incompiuto, dei cosiddetti neozapatisti.

Da questo ragionamento, che Elías Contreras mi espose in tzeltal e che, pertanto, contiene parole per le quali non ci sono equivalenti nei dizionari delle lingue dominanti e dominatrici, ho preso i seguenti appunti:

GLI INTELLETTUALI DELL’ALTO.

Se le polizie e gli eserciti sono i commissari del buon comportamento del cittadino di fronte all’usurpazione, lo sfruttamento ed il razzismo, chi bada al buon comportamento nella riflessione intellettuale, nell’analisi teorica?

Se il sistema giuridico che ammanta di “razionale ed umana” la violenta imposizione del capitale ha giudici, controllori, poliziotti e prigioni, quali sono i suoi equivalenti in Messico nella cultura, nella ricerca e nell’accademia, nella produzione teorica, nell’analisi e nella discussione delle idee?
Risposta: gli intellettuali che dall’alto dicono che cosa è scienza e che cosa non lo è, cosa è grave e cosa no, cosa è un dibattito e cosa non lo è, cosa è vero e cosa è falso, insomma: cosa è intelligente e cosa non lo è.

Il capitalismo non solo recluta i suoi intellettuali nell’accademia e nella cultura, ma “costruisce” anche le loro scatole di risonanza ed assegna loro i territori. Ma la cosa comune tra loro è il loro fondamento: simulare umanesimo dove c’è solo sete di profitti, mostrare il capitale come sintesi del divenire storico, ed offrire la comodità della complicità attraverso la strada delle borse di studio, il pagamento di pubblicità e il dialogo privilegiato. Non c’è differenza apprezzabile tra un libro di superamento personale e le riviste “Letras Libres”, “Nexos”, “Quién y TV” e “Novelas”, né nella redazione né nel prezzo, né nel posto che occupano nei Sanborns di Carlos Slim. Semmai, nel fatto che si vendono di più le ultime due. Nel contenuto? Tutti offrono il miraggio impossibile di quello che sono quelli che stanno in alto.

GLI INTELLETTUALI DEL MEZZO.

Come nell’impossibile centro dell’impossibile geometria del Potere, nelle fragili torri di cristallo della “neutralità” e della “obiettività” ci sono gli intellettuali che navigano dirigendo discrete o sfacciate civetterie al sistema, senza che importi il colore di chi detenga il potere politico.
Guardando verso l’alto, questi intellettuali rispondono alla domanda esplicita o implicita dalla quale deriva il loro agire: “Da dove?”. E a questa domanda si allacciano le altre domande: “Perché?”, “Con chi?”, “Contro chi?”.

Dall’anticamera del Potere, facendosi belli alla corte del mandarino del sessennio, questi intellettuali non stanno in mezzo, ma sono in transito verso l’alto. Si mettono a disposizione, con lo strumento dell’analisi e della discussione teoriche, sui marciapiedi del potere politico ed economico del Messico, con un cartello che recita: “Si fanno discorsi. Si giustificano programmi governativi. Si consigliano imprenditori. Si fanno pubblicazioni a scelta. Si animano feste, riunioni di azionisti e di gabinetti”.

Insieme a questi intellettuali ci sono quelli che, lentamente o rapidamente, hanno abdicato ai loro principi, claudicato e cercato disperatamente un alibi che li salvasse di fronte allo specchio. Sono gli intellettuali prudenti, maturi e di buon senso che hanno deposto le armi della critica per le carezze di chi veste di sinistra il suo agire di destra.

Ma non cessa di sconcertare la posizione disonesta di questi intellettuali legati al sistema. Il povero alibi del cambiamento pacato, razionale e responsabile, non riesce a santificare il covo di ladri che è l’autodenominata sinistra elettorale. Si coprono con la fragile fugacità dei mezzi di comunicazione e con essa mascherano non solo le loro incoerenze, ma anche la loro rinuncia ad ogni esercizio di analisi critica della classe politica. Disturbati dai fantasmi generati dalla loro moderazione, ratificano un profondo disprezzo per l’intelligenza.

E ce ne sono anche che si dicono di sinistra radicale e perfino zapatisti (sicuramente nello stesso modo in cui Guajardo si definì zapatista). Dalla comodità dell’accademia si ergono a nuovi giudici, i neo commissari delle buone maniere nel dibattito su cosa significhi realmente l’irresistibile ascesa di AMLO alla modernità democratica, cioè, nei sondaggi.

Sono quelli che dicono che ogni critica alla classe politica è promuovere l’astensionismo e, con una logica tomistica, che così facendo si favorisce la destra. Quelli che selezionano e pubblicano la realtà nazionale per presentare l’impresentabile. Quelli che stanno in silenzio davanti al comportamento che il presidente municipale di Tulancingo, Hidalgo, di filiazione perredista, riserva ad indigeni e persone della terza età; davanti al balzo frenetico del PAN e del PRI nelle braccia aperte del PRD in qualsiasi punto della geografia nazionale; davanti al nepotismo dei consigli comunali perredisti in Tabasco; davanti alla vendita della sua franchigia al cacique di turno di qualunque stato; davanti all’approvazione di leggi di distruzione neoliberista dai banchi del sole azteco; davanti alla sospettosa similitudine di nomi e cognomi nelle liste dei candidati perredisti con quelle vecchie del PRI e del PAN.

Sono gli stessi che vogliono che ci beviamo la baggianata che bisogna sostenere il progetto macroeconomico, mentre nello stesso tempo che si cambia la macropolitica.

Sono gli stessi che vendono la rassegnazione illustrata a domicilio: il sempre meno peggio è l’unica opzione… comoda.

Sono gli stessi che dicono senza imbarazzo che il governo protegge l’Altra Campagna affinché attacchi López Obrador, mentre le varie polizie fotografano, controllano e vessano i componenti della carovana, dei coordinamenti statali, regionali e locali. Gli stessi che sentono un profondo disprezzo per i propri lettori e che, senza vergogna alcuna, un giorno gli dicono che Rosario Robles è un’eroina ed un altro che non se ne ricordano nemmeno d’averla vista.

Sono gli stessi che hanno denigrato i giovani studenti del CGH, che nel 1999-2000 riuscirono col loro movimento, e contro tutto, a mantenere che la UNAM restasse un’università pubblica e gratuita; gli stessi che hanno applaudito in silenzio la repressione dei giovani altromondisti in quella vergogna del calendario di Jalisco che è il 28 maggio 2004.

Sono gli stessi che sospirano goduriosi per secondi piani, il treno veloce, il progetto transistmico, i coinvestimenti nella PEMEX e nell’industria elettrica, l’entrata del Messico nel circuito di baseball delle leghe superiori, i concerti nello Zocalo di Città del Messico, il privilegio del dialogo privilegiato con le autorità.

Ah! Finalmente una scenografia di livello, cioè da secondo piano, per non vedere o fingere di non vedere quell@ in basso, i/le provocatori/trici, i/le precipitos@, i/le aretud@s, i capelli ritti, i/le rivoltos@, gli/le indigen@, i/le maledett@, quell@ in basso.

A chi importa che siano gli stessi nella politica dell’alto e che sia lo stesso programma “macroeconomico” di prima? Chi presta attenzione a queste minuzie? Chi si preoccupa se questo programma rappresenta la continuazione e acutizzazione della distruzione della Nazione messicana?

Sono gli stessi che promuovono la calamità di non accontentarsi di quello che c’è, fratello, ma neppure bisogna diventare troppo esigenti, perché se Madrazo o Calderón, se il PRI o il PAN, vediamo, che cosa diranno le nazioni straniere? Quelle dei grandi investitori, caro mio, l’hanno già capito, adesso manca che capiscano, cioè che ubbidiscano, quelli in basso. Ma è già tutto assicurato, mio caro, è il nostro turno. Adesso sì. Una consulenza, viaggi, cene, frequentare i più importanti.

Sono quelli che portano i loro secchi d’acqua bucati per mantenere la promessa scritta in Guanajuato: “ci sono ancora molti depositi di cereali da incendiare”. Sono quelli dalla pelle fragile che si spacca al primo segnale di critica e si sgolano a distribuire etichette di “intolleranti”, “stalinisti”, “ultras”, “sorpassati”, “immaturi”.

Gli intellettuali del mezzo… Dove l’Altra dice “svegliatevi”, questi intellettuali dicono, supplicano, pregano, implorano: “continuate a dormire”.

GLI/LE ALTRI/E INTELLETTUALI.

Dal basso e da sinistra, un movimento che si costruisce da sé stesso, l’Altra, costruisce anche nuove realtà. Noi, neozapatisti pensiamo che queste nuove realtà che nascono e che continueranno ad apparire più avanti, hanno bisogno di un’altra riflessione teorica, un altro dibattito di idee.

Questo richiede agli/alle altr@ intellettuali, in primo luogo, l’umiltà di riconoscere di essere di fronte a qualcosa di nuovo e, secondo, di integrarsi, fare propria L’Altra, conoscersi in essa e conoscere l’indigeno, l’operaio, il contadino, il giovane, la donna, il bambino, l’anziano, il maestro, lo studente, l’impiegato, l’omosessuale, lesbica e trans, la lavoratrice e lavoratore del sesso, l’ambulante, il piccolo commerciante, il cristiano di base, il lavoratore della strada, l’altro, l’altra.
Noi pensiamo che dovrebbero partecipare direttamente alle riunioni degli aderenti nei propri stati e, inoltre, ascoltare tutto quello che dicono tutt@ gli/le aderenti in tutto il paese. Grazie ai media alternativi, gli altri media, è possibile seguire da vicino questa bella lezione di storia nazionale contemporanea. Nel mezzo e a suo modo, gli/le altr@ intellettuali sicuramente produrranno analisi e discussioni teoriche che stupiranno il mondo.

Come zapatisti pensiamo che L’Altra Campagna può dire con orgoglio che si merita i/le migliori intellettuali di questo paese che fanno parte di lei; adesso, che loro, con il loro agire, dicano se si meritano L’Altra Campagna.

LA PAROLA CHE MANCA.

Nel vecchio e logoro quaderno di appunti di Elías Contreras, commissione di investigazione dell’EZLN, c’è una pagina sciolta, accuratamente piegata, dove si legge:

Ci sono pietre che ancora tacciono. Quando diranno i segreti che custodiscono, niente sarà più come prima, ma, è sicuro, sarà migliore per tutti. Varrà l’essere e non l’avere. Un’altra mano alzerà la bandiera ed il mondo annuserà, ascolterà, saprà e si sentirà come deve essere: la degna casa di chi lo lavora.

UN’ALTRA CANDELA PER OMBRA.

Alba. In alto la luna continua nel suo sfacciato denudarsi della luce azzurra che la veste. L’oscurità le perdona le cicatrici e le offre, generosa, un altro velo per la sua impudicizia. In basso l’ombra si rannicchia nell’ultimo angolo della sua veglia.

Quello che si leva, è un vento o un ponte che cerca lontano l’altra sponda per distendersi?
Un sospiro, forse.

Ed un’altra volta il dormiveglia e le sue illusioni: un percorso a spirale bramato e avvolgente su un collo assente, l’ansia che nasce ed affondando nel basso ventre, il lieve respirare dell’ombra nell’udito della notte, il desiderio che veste la bruna luce della penombra, un bacio lungo e umido in altre labbra, la mano che scrive una lettera che non arriverà mai al suo destino:

Darei qualsiasi cosa per impigliarmi tra le sue gambe, per confondere le nostre umidità, per consumarmi nella luna spaccata delle sue anche. Darei ogni cosa, tranne smettere di fare ciò che è mio dovere fare.

Albeggia.

Il sole comincia a risvegliare le case e gli edifici nel suo languido inclinarsi a occidente.

L’altro Jalisco affila la parola e perfeziona l’ascolto.

Fuori domandano:

“Pronto?”.

Dentro l’ombra piega con cura l’ansia, la mette nella tasca sinistra della camicia, vicino al cuore, e risponde:
“Sempre”.

Dall’Altro Guadalajara
Subcomandante Insurgente Marcos
Messico, Marzo 2006

(Traduzione Comitato Chiapas “Maribel” – Bergamo)

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4 Comentarios »

  1. CREO QUE ES SOLO ESTA CAMPAÑA LA UNICA VALIDA, PARA QUE DESIGNARSE DE IZQUIEDA O DERECHA MI SUB. SI USTED ES DEL PUEBLO.
    CREAME QUE NO CONVENSE, SINO ACLARA LA MENTE DE L@S OTR@S QUE LO ESCUCHAN.

    Comentario de MYRNA — mayo 13, 2006 @ 8:02 pm

  2. Myrna, ¡bien por tu comentario tocaya!

    La otra Myrna

    Comentario de Myrna — mayo 21, 2006 @ 8:42 am

  3. Saludos. Que bien, extraordinario pensamiento, tremendas reflexiones. Alguien preguntaba los procesos nuevos de América están acéfalos de intelectuales. No, le dije, aparecerán, lo de Elías Contreras es una prueba. Desde Venezuela, donde hoy 27 de la fecha, los medios de los de arriba e intelectuales del medio, anuncian prender el país con el descontento de las universidades. Les dijo por cierto: todo es una matriz de falsedad mediática. Construímos la nueva América desde el cono sur, el destino es América.
    Saludos Subcomandantes, indígenas todos. Viva México, carajo.

    Comentario de Ricardo Puebla — mayo 27, 2006 @ 11:16 am

  4. […] Insurgente Marcos en el Encuentro con Intelectuales del 21 de marzo de 2006 en Guadalajara, Jalisco http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2006/03/22/encuentro-con-intelectuale… y en la Conferencia “Ética y Política” del 9 de junio de 2007 realizada en el Auditorio Ché […]

    Pingback de Principios de las guerreras y los guerreros de los medios libres | Centro de Medios Libres – ¡Toma los medios, haz los medios, sé los medios! — marzo 21, 2013 @ 9:14 am

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