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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Mar192006

En la sierra Huichola, Jalisco. 18 marzo.

El delegado zero sobre las leyes neoliberales Lea aquí

El delegado zero sobre la historia del EZLN

Lea aquí la transcripción

El delegado zero sobre el porqué de la otra campaña Lea aquí

Sierra Huichola, Jalisco
Sobre las leyes Neoliberales

18 de marzo de 2006

Bueno compañeros y compañeras: sobre cómo vemos nosotros esto de las leyes capitalistas y ahorita que se llaman neoliberales.

Nosotros lo que vemos es que estos grandes ricos que están en varios países pero principalmente en Estados Unidos —por eso nosotros decimos de los gringos— pues no les basta así como han estado hasta hace tiempo, que están robando en sus países y mandan unas cuantas empresas a robar pues también a otros países.

Y no nada más que están robando pues de algunas mercancías, sino que ya está más avanzado, y ahorita están haciendo mercancía cosas que antes no eran, por ejemplo el agua. El agua antes no se compra ni se vende, sino que alguien quiere agua pues pide un vaso y le dan. Pero ahora no, si quieres agua tienes que comprar la botella y entonces se hace una mercancía muy valiosa, que vale mucho dinero. Y ése lo empiezan a agarrar las grandes empresas, no es que una comunidad vende el agua, es que una gran empresa es la que se apropia del agua.

Entonces, resulta que el agua aquí en México está principalmente en comunidades indígenas, porque de por sí lo sabemos que el modo del los pueblos indios es que cuidan la naturaleza, y en este caso, pues cuidan los manantiales. Lo sabemos que cuando hay un río, pues rápido la comunidad se pone de acuerdo, en este lado más arriba se toma el agua, más acá se lava la ropa, más acá se baña la gente y más hasta al último, cuando el agua ya va de salida, se lava a los animales.

Entonces, los ricos no, ésos donde llega, no les importa de qué lado ¿no? Pero como ahora esa agua ya se convierte en una mercancía, entonces, de lo que se trata es de agarrar de donde nace el agua: el manantial, o si está bajo la tierra. Entonces, lo que se necesita para agarrar ese producto y hacerlo mercancía, esa materia prima se dice, es agarrar el agua, sacarla, entubarla, mandarla donde está la fábrica meterla en esa botella, ponerle un letrero y sacarla a vender. Pues es que necesitan tener la propiedad del agua.

Y el problema es que las comunidades indígenas pues no lo van a dejar, ni las comunidades pues de campesinos. Entonces necesitan unas leyes para poder meterse y comprar ahí. Esa es la otra trampa del Procede y del Procecom: a la hora de que se separa pues la tierra, que se hacen parcelas, se ponen a parcelar las tierras comunales, el manantial no es de nadie —dice el gobierno—, no es de la comunidad, pero no es de un pequeño propietario, es propiedad federal.

Y uno piensa que ahí va a estar. Pero lo que hemos aprendido ahorita como estamos en el capitalismo en México —en esto que se llama neoliberalismo— es que: hagan de cuenta que el gobierno es un coyote, un intermediario. Ya no está mirando qué el bien de la gente —como recordó el compañero del 18 de marzo cuando se hizo la expropiación petrolera, el gobierno de Lázaro Cárdenas del Río pues ese sí está pendiente de la gente—, ahora el gobierno no. El gobierno que está ahora nomás está agarrando pues el dinero, ya no le preocupa la gente, si tiene casa si no tiene, si llueve, si se moja, no le importa pues nada.

Entonces hace esta trampa que dice: este es terreno federal, se espera que se calme el problema en las comunidades y lo vende. Lo vende a una propiedad, a una gran empresa, por ejemplo: la Coca Cola, la Pepsi Cola, pero no dice claro Coca Cola o claro Pepsi Cola, sino que le pone otro nombre. Y entonces ese manantial que antes no sólo servía para que la gente de la comunidad tuviera agua para beber, o para bañarse, o para lavar la ropa, sino que también servía para toda la naturaleza, se empieza a ir.

Ustedes creen que pues va a sacar poco a poco y pa que no se acabe, pero lo decíamos el ejemplo de la casa, el rico es muy zonzo: lo que quiere es ganar dinero rápido. Entonces empieza a sacar toda el agua rápido, no le importa que se seque el manantial. Lo que le importa es que rápido saque el agua y la vende, y agarra su ganancia, su riqueza pues.

Si ya después el manantial queda seco pues se va para otro lado y en otro lado busca otro manantial. Y ya la gente que vivía en el manantial pues a ver qué hace, a él no le importa, es su problema pues.

Igual cuando hay agua abajo, perforan los pozos, eso es lo que está pasando en esa comunidad que les digo de aquí de Querétaro, del Batán. Y entonces les dicen: “no, pero no te preocupes va a tardar cincuenta años en que se acaba el agua”. Y entonces los más viejos, o sea la gente anciana, dicen: pues si en cincuenta años, pues se va a destruir todo. Porque ellos dicen: “yo vengo caminando de la otra región donde perforaron pozos de agua, y ahí ya no llueve, y se siente pues el calor así como que quema y entro a mi región y se siente el fresco —dice— y yo veo que la nube como que se viene para acá”.

Ese señor que está hablando no tiene estudio, pero lo conoce bien la tierra pues porque es campesino. Lo sabe leer la tierra así como los estudiantes leen libros, pues el campesino, el indígena lee la tierra, lee el aire, lee el agua. Entonces dice: “si van a hacer igual que en la otra comunidad donde sacaron los pozos, aquí también se va a ir la nube, se va a venir la sequía y la cosecha que tenemos ya no la vamos a tener”.

Y dicen que va a tardar cincuenta años que sólo van a perforar un pozo. Y entonces ahí como que la gente empieza a dudar si es que: pues a lo mejor un pozo no hace daño, a lo mejor no pasa nada y nos van a dar un dinero: veinte mil pesos les dieron a cada ejidatario, pero sólo un pozo dice. No, el árbol no le vamos a hacer nada, a la tierra no le vamos a hacer nada, nada más déjanos hacer el pozo y ponemos una tubería porque es para unas fábricas en Querétaro de unos grandes ricos.

Bueno, se enteran luego empiezan a ver este problema que les digo que falsificaron las firmas y que pusieron la firma de los que ya están difuntos, y resulta que no era un pozo, eran catorce. Y entonces están viendo ellos de que ponen una toma de agua —ya ven que les están obligando ahora para cuando hacen riego ponen una toma de agua—, entonces dice: “ahí vas a ver que voy a sacar poquito”.

Pero hay otra toma de agua en la fábrica. Entonces, la de aquí dice que están sacando un litro, y la de allá dice que están sacando mil litros por segundo ¿cuál está echando mentiras? Pues la que está engañando a la gente. Entonces lo que iba a tardar cincuenta años, va a tardar dos o tres años en que se seca abajo, pero nadie se va a dar cuenta porque está abajo. No ves que se están llevando el agua así, pues está enterrada.

Pero ya platicó el campesino ese que venía de otra región, dice: “se va a sacar el agua y se van a empezar a morir los árboles y el cerro. Y el cerro y los árboles que llamaba a las nubes, ya no las van a llamar. Entonces la tierra se va a morir y nos vamos a tener que de aquí por veinte mil pesos”.

Y entonces estaba el ejemplo de eso que: has de cuenta que te cortan un pedazo de tu cuerpo. Te voy a cortar el brazo y te voy a pagar veinte mil pesos ¿Pues cuánto vale el brazo compañeros? Si te pagan un millón de pesos ¿sí lo vas a dar tu brazo? ¿O dos millones? Porque dice: “que paguen más” dice uno. ¿Pues cuánto? Si lo que va a hacer es quitar pues.

Y entonces decían: no pues es que “si quitan pues el agua que está aquí abajo, o del manantial, es como si te arrancan el corazón, se te empieza a morir todo. Porque todo se empieza a cambiar”, dice. Si tú ves que a un cristiano le falta un brazo ves que se empieza a hacer chueco, porque no hay equilibrio no se balancea pues. O si le corta una pierna también se empieza a enchuecar, o si le faltan las dos piernas, se hace diferente el cuerpo, “pues igual a la naturaleza”, decía este compa.

“Si nos están cortando un pedazo, va a empezar a cambiar todo. Y lo que ya hemos visto pero ahí no más brincando la loma —decía él— es que se cambia todo, y los campesinos que antes tenían ahí la tierra ya se fueron, y ahorita hay puro desierto —dice— no hay nada”.

Entonces, eso es lo que hace la ley neoliberal: lo que antes no era mercancía ahora ya es una mercancía, como el agua. Y el otro ejemplo pues, es la cultura. Porque nos platicaban los compañeros aquí en Guanajuato que tienen un centro ceremonial otomí que es la punta de un cerro, El Pinal se llama. Entonces dice: “ahí cada tanto tienen que ir, porque ahí es como el ombligo del universo, si eso se chinga, ya todo el universo, no nomás el mundo, se acaba. Entonces cada tanto tenemos que ir ahí a poner nuestro saludo a los antepasados”, porque es el centro ceremonial.

Bueno, pues le pusieron una antena de Telmex, de ese Slim que es el más rico de México y tercero más rico del mundo. Ahí mero donde estaba la cruz —porque ellos tienen su cruz, me enseñaron unas fotos—, sus cruces con su ofrendas, todo. Llegaron los que iban a poner la antena, pero has de cuenta que están recogiendo basura. “A ver esto llévatelo”… Las ofrendas que habían hecho ellos. Y se ve en las fotos cómo aventaron todo a un lado, “y órale aquí”, ya empezaron a hacer la base donde va a ir la torre.

Y entonces ellos dicen pero ¿por qué? pues, no pueden hacer eso. Pero para el rico, o sea para el capitalista, eso no es un centro ceremonial, es un pedazo de tierra. Dice: “¿para qué están llorando? —dice el rico—, pues si son veinte metros cuadrados lo que necesito para la antena, es un pedacito de tierra”. No le importa, es una mercancía la tierra. Y entonces el otomí dice: “no, aunque fuera un metro, pero es ahí donde está mero en ese pedazo donde vas a poner la antena”, que es la parte más alta.

Y lo que quiere el rico es poner su antena ahí para que llega más lejos la señal, y más gente compre sus celulares, para eso lo quiere. Entonces para él es esa mercancía. Y para los indígenas otomíes que nos contaron esa historia, pues no es un pedazo de tierra cualquiera: es el centro ceremonial.

Entonces empieza a avanzar así el neoliberalismo y no le importa pues cuál es la cultura, o cuál es la creencia de la gente que está defendiendo ese lugar.

Otro ejemplo: Veracruz. Hay un lugar pues donde estaban los antiguos: el Tajín. Lo privatizaron, lo hicieron pues como si fuera un paseo, entonces le ponen luces y otras cosas y tiendas. Entonces ya la construcción que era de nuestros antiguos la cambiaron, la chingaron pues, de una vez. Y cobran, y hacen así grandes festejos, y llega ahí gente rica y lo ve y qué bonito.

Y los indígenas pueden entrar —los indígenas que son los hijos de los que hicieron esas construcciones—, pueden entrar si presentan una credencial de indígena. Así entran gratis, si no tienen que pagar. ¿Quién tiene credencial de indígena compañeros? ¿Quién lo da ése?, ¿dónde va uno para: “dame mi credencial de indígena”? Dice que tiene que ir vestido como indígena y aparte presentar esto, pero nadie eso, pues entonces tienen que pagar, pues no van.

Y entonces ellos eran los propietarios de esa tierra, lo privatizaron la historia, porque es nuestra historia, lo hicieron una empresa privada y ahora se cobra por entrar. Y a los que vivían ahí —porque ellos piensan que los indígenas ya murieron, no piensan que están vivos—, entonces ellos ya murieron, y entonces aquí vamos a cobrar como si fuera que vas al cine y entonces aparecen ahí las imágenes de que los indígenas están bailando… Pero los indígenas ahí están afuera, no son esos que están así pintados pues. Y entonces llegan los grandes ricos a pasear y ven: “¡ah! pues qué bonitos eran los indígenas”, antes, como que ya se desaparecieron porque ya agarraron pues la cultura.

Eso es lo que dice otra ley neoliberal, dice pues es que se privatiza, o sea que se hace una empresa, una mercancía, el patrimonio cultural, histórico, que es como el tesoro pues. Y así, y van sobre el peyote y el venado. Aquí si entran los capitalistas, olvídate, venado no vas a conocer más que en foto.
Y le vas a decir pues:
—Bueno, pues antes aquí había venado y esto representaba nuestra cultura.
—¿Y dónde están?
—Pues nomás tengo una foto mijo, para enseñarte porque ya no hay, porque se acabaron. Quedaban unos cuantos, los agarraron y se los llevaron. Y ahora están en un zoológico en Estados Unidos y se cobra por ir a verlos.

Entonces, si quieres conocer un venado huichol tienes que ir a Estados Unidos y pagar un boleto para ver al que nació aquí y que representaba algo aquí. El peyote, se va a conseguir, pero tienes que ir a una tienda a la ciudad de México o Nueva York, y en frasco. Y vea que te van a agarrar con uno: robo. Porque ya el cómo se hace el peyote ya lo privatizaron. O sea como que ya se vende la idea del maíz, de lo que dicen que es el código genético, o sea, cómo se hacen las cosas ya es de un propietario.

Nosotros que comemos pozol de maíz, ya nos enteramos tras que es propiedad la idea de no sé qué empresa. Entonces, nosotros, si viera que se pone cabrón, tenemos que pagar cada vez que tomemos pozol porque ya es propiedad el producto de otro, de una empresa, y así de cada parte.

Entonces uno piensa puta ¿cómo es posible que van a hacer mercancía el agua? La hicieron. ¿Cómo van a hacer mercancía la historia? La hicieron. Y empezamos a decir: van a hacer mercancía el aire. Vamos ahí al Istmo de Tehuantepec, en Oaxaca, y entonces resulta que están haciendo unas torres bien altas como de ese tanto de ese árbol, que es que un molino, porque allá hay mucho viento, y entonces ese es para hacer energía eléctrica, que se vende, bueno.

Y entonces le dicen a la gente: “pues es un pedacito, y además tú estás chiquito porque eres indígena y la que da vuelta está muy arriba, no te va a cortar la cabeza”. Pero no creas que son así dos, tres molinos, son como dos mil, para generar energía para una empresa española, como hace quinientos años, igual. Ésa es la que va a ser propietaria de los molinos, que va a hacer mercancía el viento de ese lugar que se llama la Ventosa —porque hay mucho aire—, y lo va a vender. Y le están pagando también a los campesinos una miseria, a los ejidatarios.

Pero ya empiezan a ser otros gentes que conocen, que son estudiosos, dicen: no pues es que además de eso, va a chingar la tierra, porque esos molinos de viento necesitan aceite y muchas cosas para que la máquina, la bovina pues, trabaje. Entonces eso se va a filtrar a la tierra. Entonces todo lo que esté alrededor no se va a poder sembrar porque va a estar contaminado por el aceite de esos motores, son dos mil pues, no es así uno o dos. Pero el que hizo el proyecto no dijo nada.

No sólo eso, aquí cada tanto pasan pájaros que van de un lado para otro ya no van a pasar porque los que pasen los van a hacer como licuadora, porque ésos si van por arriba. ¿Y a tí que te importan unos pinches pájaros? No pues es que esos pájaros son los que hacen un equilibrio ecológico allá. Y en el otro lado donde van, ya no van a llegar y por allá se va a chingar también. Porque empieza a cambiar todo.

Entonces ya están viendo todo eso, y además ven que ¿acaso llegó el gobierno y les dijo: “compañeros ejidatarios, vamos a poner esto”? No, se metió por abajo, a escondidas de la asamblea ejidal. Consiguió uno que se vendiera —así como les platiqué—, y ése hizo lo miso que hizo en el Batán. O sea vendió al ejido, lo traicionó por unas monedas. No, no le explicó el proyecto.

Y cuando dice el ejidatario: ya se organizaron ellos, que venga el gobierno y nos explique. No quiere ir el gobierno, porque sabe que lo que está diciendo pues es mentira. Por eso entró por abajo, entró a escondidas como ladrones. Así como entra un ladrón a una casa a robar, no toca la puerta y dice: ¿me da permiso de robarle? No, se mete por atrás. Así está haciendo el gobierno.

Entonces, esto de la ley neoliberal que todo se empieza a hacer mercancía. Otra mercancía pero que ésa está desde el capitalismo pues es la gente. Pero eso de por sí sabemos pues como trabajadores del campo, de la ciudad, que somos mercancía. Pero ahora van por lo niños, ya los niños los convierten en mercancía, como prostitutos o prostitutas. Los agarran desde chiquitos y se los venden entre los ricos.

Ya lo supimos pues aquí en México, lo que pasó en Puebla que está el gobernante de acuerdo con uno que se dedica a agarrar niñas y se las reparten así como si se repartieran tortas o refrescos. Entonces eso también, entonces, ahora un niño pues en cuanto que ya cría un poco, órale ya. Como, has de cuenta que le ponen un precio en el lomo, y a ver quién lo quiere. Lo convierten pues en mercancía.

Lo único que hasta ahorita no han convertido en mercancía, pero tal vez lo van a convertir son los ancianos, porque dicen: no pues esos ya no sirven, ya los exploté ya para qué los quiero, pero quiera que le van a buscar, vas a ver.

Y entonces, lo que está haciendo la ley neoliberal es que está convirtiendo todo en mercancía, todo, hasta lo que no imaginamos. Y además ya no dice: bueno, allá están los pobres y acá estamos los ricos. Ahora dice: yo quiero la pobreza de ellos. Quiero ese pedazo de tierra aunque está muy pobre, lo quiero todo, que él no se quede con nada.

O sea que está como loco —decimos nosotros—, ya no respeta nada, y no respeta fronteras. De por sí con el Fox quién va a respetar nada, pues ése no se da a respetar. Pero aún aunque no fuera él, aunque fuera otro pues que no sea tan baboso, como quiera, este avance del capitalismo ya no respeta la frontera. Por ejemplo, los gringos ya no dicen: “bueno, pues eso es cosa de México”. O no se esconden para decir que ellos mandan en México, claro dicen que mandan en México. Dicen: “aquí se tiene que hacer esta ley”, y el gobierno nomás baja la cabeza: “sí señor como no”.

¿Cuándo se ha visto que el gobierno haga así con una gente pobre de México? No lo hace, pero el otro nomás le habla por teléfono y el otro hasta baja la cabeza, y ni lo están viendo, nomás está hablando por teléfono.

Entonces, como que están como locos por ganar dinero, por la ganancia —decimos nosotros—, que todo lo quieren hacer mercancía, pues ésa hace que no respeta fronteras. Y entonces, lo que antes era México se empieza como a desmoronar. Como que has de cuenta que estaba un cerrito ahí y se empieza a deshacer la tierra y se empieza a aplanar, y aplanar y aplanar y aplanar y aplanar hasta que desaparece el cerro. Ese es lo que está pasando. Y por eso decimos nosotros: tenemos que ir contra eso.

Porque no viene sólo, o sea no viene el capitalista, sino que viene con el gobierno, con el funcionario, con la Sagarpa, con el funcionario de Procede, con el Procecom, con la televisión, con la radio, con los periódicos, con todo, viene junto a hacer este robo, este despojo. Igual que el de hace quinientos años, igual.

Y entonces a ellos no les va a importar si los títulos son del virreinato —de 1712, 18, no recuerdo—, lo que le importa es: que aquí es una mercancía. Y entonces: “yo necesito ver cómo los divido o cómo los empobrezco para que tengan que vender. Y me voy a meter y esa tierra va a ser mía porque vale dinero: la puedo vender y la puedo comprar”.

Entonces la ley fundamental del capitalismo es esa: que todo lo convierte en mercancía, todo, todo, todo, las mujeres, los hombres, los niños, el aire, el agua, la tierra, la naturaleza, la historia y la dignidad.

Entonces ellos están apostando que si nosotros nos rebelamos por dignidad pues a ver si la puede comprar también, ése es donde está equivocado pues. Pero el problema que nosotros vemos no es nada más ahí compañeros: que esa ley nos va a quitar todo. El problema es que va a destruir el mundo. Por eso nosotros decimos: el neoliberalismo es una guerra contra la humanidad.

Es cuando el capitalismo ya quiere conquistar todo. Y como quiere conquistar todo, lo destruye. Así como les digo: ¿qué hace con esa casa?, hagan de cuenta que es el mundo. Entonces si ustedes le dicen: mira capitalista, no chingues, si haces así se va a destruir esto. No le importa, lo que le importa es la ganancia. Que si empieza a sacar agua y agua, y agua, y agua, y todo se convierte en un desierto, no le importa lo que importa es que pueda sacar dinero. Si poniendo esos molinos de viento va a joder la naturaleza en otro lado, no le importa lo que le importa es hacer la ganancia.

Y entonces, nosotros lo que tenemos que hacer es pues pensar esto que les digo compañeros. Porque a lo mejor nosotros decimos: “pues estamos acá en la sierra, ¿quién va a subir pa’ ca?” —si hasta los orejas que venían detrás de nosotros se quedaron por allá por la gasolinera porque está muy duro el camino para arriba—. Pues tal vez no les interesa… sí les interesa, claro que les interesa.

Y por eso lo de las invasiones y todo eso. El plan es: vamos a hacer que se peleen entre indígenas, vamos a dividirlos —porque todo el territorio huichol no es nada más Jalisco, hay parte en Nayarit, y en otras partes pues—, entonces vamos a hacer primero que se peleen entre ellos. “No pues no se puede porque están unidos”, pues que se peleen con otros campesinos, con ejidatarios, vamos a hacer trampa. La reforma agraria hace dos títulos, el que les da a ustedes y el que le da a otro grupo de campesinos. Entonces, cuando dan cuenta ya se metieron.
Y ustedes les dicen:
—¿Ustedes pues qué hacen aquí?
—Aquí tengo título.
—Yo también.
Pues hay dos. Y a correr el tiempo y, mientras, está el problema.

Entonces, que se peleen entra la gente de abajo y ya que están bien debilitados entran los de arriba. Es el plan que de por sí hemos visto en otras partes. Entre ejidos, igual de jodidos y pobres, peleados a muerte, a muerte. Así que un día van y matan a uno, y luego los otros se organizan y regresan, y matan al otro, y así. Y el gobierno dice: “no pues yo no tengo la culpa, porque son entre ellos, porque de por sí así son los indios: son muy violentos”, dice. Se ponen pedos borrachos y se empiezan a matar entre ellos.

Pero sí tiene la culpa porque el dio los dos títulos, o sea el hizo que se enfrentaran. Y entonces va a buscar el modo de entrar acá y de quedarse con todo —por esa ley que les digo—.

Y entonces, lo que nosotros proponemos es: bueno y porqué no se une el compa otomí —que le pusieron la antena—, y si los huicholes dicen: nosotros apoyamos a ese compa, pues ya suena más fuerte ¿no? Y si también el EZLN dice: nosotros indígenas tzeltales, tzotziles, choles, tojolabales apoyamos al otomí, ya más fuerte. Porque nosotros sí entendemos ese problema. El Fox no va a entender que es un centro ceremonial, no lo va a entender. Que es un lugar sagrado, no lo va a entender. Pero entre indígenas sí lo entendemos claro.

Entonces, si nos apoyamos entre nosotros, a la hora que quieran tocar estas tierras —o que ya las están tocando— pues cuando levanten su lucha ya no va solo. Y lo que nosotros vemos es que ya no basta con esperar a que vamos a ver si nos atacan, porque de por sí nos van a atacar con sus capitalistas. Entonces decimos: bueno y para qué esperamos aquí a que vienen por nosotros. Mejor vamos por ellos.

Entonces juntemos toda la lucha y de una vez los echemos, para ya no estar con el pendiente de si nos van a llegar a quitar la tierra. Si logramos esto que estamos queriendo nosotros pues ya vamos a estar tranquilos, porque entre nosotros mismos nos vamos a respetar. Y nosotros mismos vamos a gobernar y a gobernarnos. Y ahorita no. Lo explicó el compa del Consejo de Ancianos: aquí se nombran las autoridades y el presidente municipal dice sí, pero no hay nada en la ley, cualquier momento lo chingan.

Pero todo lo que es ayuda lo agarra el presidente municipal, y ahí da un poquito, pero debiera llegar directamente a las autoridades tradicionales. Pero como no están reconocidas, no es así. Entonces, tenemos un gobierno que no es reconocido, tiene que ser reconocido —eso es lo que hacían los Acuerdos de San Andrés que ya no nos hicieron pues caso—.

Entonces, están todos estos problemas que nosotros decimos: vamos a unir y vamos a construir todo. Porque si no lo hacemos, pues ¿quién lo va a hacer? Ya no va a haber pues otra vuelta, es lo que decimos nosotros.
¿Le agarraste el apunte?

Palabras del Subcomandante Marcos en la sierra Huichola. 18 Marzo.
Sobre la historia del EZLN

Compañeros compañeras según me pidieron los compañeros que nos están recibiendo, que nos invitaron, en esta primera parte queremos platicar como fue la historia de nuestra organización, del EZLN, el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional. Y eso empezó ya hace 22 años cuando en nuestros pueblos, nosotros somos indígenas, somos indígenas mayas, pero así como hay muchos pueblos indios allá en Chiapas también hay pueblos con diferentes lenguas, diferentes culturas, pero mero indígenas, hay tzotziles, choles, tojolabales, tzeltales, mames, zoques y muchos pero mero nuestra raíz, como la raíz de un árbol, es maya, indígena maya. Y ya según cada rama que salía pues agarraba otro modo de hablar, otra cultura y así fue como se hicieron los pueblos indios.

Nosotros ahí antes de que nos organizamos, estamos viviendo como de por si viven los indígenas aquí en el sistema que tenemos, que es el capitalismo. O sea que las buenas tierras las tomaron los ricos, las tierras donde hay buena agua, donde se puede sembrar, donde hay carreteras. Y a los indígenas los aventaron a donde hay pura piedra, donde no se puede sembrar, donde está todo en cañada, donde está el cerro así cayendo de pico decimos nosotros, y es muy difícil sembrar ahí, se da muy poco el maíz, y a otros pues ni siquiera eso.
Nosotros estamos en parte de la selva Lacandona, en el norte del estado de Chiapas y en los altos de Chiapas que se parece mucho aquí donde estamos, que nos recibieron. Entonces estamos pues así viviendo pobremente. De por si no da mucho la tierra, un poco de maíz, si es que da, y a veces para sacar un poco de dinero pues sembramos café y lo vamos a vender a la ciudad. Ahí en la ciudad como indígenas que somos pues, nos desprecian, nos tratan mal, se burlan de nosotros, se ríen de cómo nos vestimos, y según nuestros pueblos, pues cada quien tiene una forma de vestirse, unos tienen unos colores otros, otros colores y así entre nosotros nos conocemos, ya sabemos de que municipio somos nada mas por la ropa.

Pero los pinches ricos no respetan nuestra cultura, en cuanto nos están viendo en la calle nos hacen a un lado como si fuéramos animales, ahí donde había una ciudad muy grande los indígenas no pueden caminar en la banqueta, tienen que caminar en la calle como los animales, porque decían que la banqueta es para las personas. Y eso es hace poco, no crean que es de la época de la conquista de los españoles. Porque ya ven que ustedes saben en historia los españoles cuando nos conquistan dicen que los indígenas no son seres humanos, se ponen a discutir si es que son animales o es que si son otra cosa pero que no son humanos dicen.
Bueno pues así pasa el tiempo y está nuestra pobreza y entonces como que hay mucha pena en la gente, como que hay mucha tristeza en todos, como que no pasa el día, estamos todos tristes porque vemos que no hay salida, nomás estamos naciendo y todo el día trabajando y seguimos pobres, y los niños y las niñas se nos mueren en las manos. Entonces de plano no vemos la puerta, no vemos cómo vamos a salir de ese sufrimiento y cada vez que queremos reclamar los derechos, los gobiernos nos traen vuelta y vuelta en comisiones, y que vete a la cabecera municipal, y vete a la capital del estado, y luego vete a ver al presidente como quiera no nos reciben. Ni siquiera pues, si es que quieren que vayamos a votar por alguien, allá no llegaba nadie, nada, ni siquiera había carreteras. Hay que estar caminando muchos días para poder llegar a donde llegábamos. Y entonces ahí nosotros vemos que nos estaban explotando los gobiernos y los terratenientes, los finqueros les decimos allá, que es como los ganaderos acá, que tenían grandes extensiones de tierra, con mucho ganado, buena tierra. Y nosotros pues estamos aventados para allá.

Y entonces está esta tristeza que hay en nuestros pueblos, y mientras tanto nosotros estamos viviendo en la montaña, pero mero adentro, donde no camina nadie más que los animales y nosotros. Y entonces un día encontramos a un hombre de edad, de cómo sería pues aquí del consejo de ancianos, que se llamaba Antonio y ese nos empieza a platicar poco a poco cómo es la lucha de los indígenas, porque ahí había mucha amenaza de desalojo, como eran territorios muy ricos, como estamos viendo aquí, pues el rico los quería, se los quería quitar. Y entonces decían que todas las comunidades las iban a desalojar, las iban a sacar, así como de por sí ustedes tienen amenaza también de desalojo.

Entonces llega el momento en que nos encontramos con este compañero, un indígena tzeltal, de raíz maya, y nos empieza a platicar la lucha de ellos y nosotros a platicar nuestra lucha, y nos hicimos como compañeros. Y entonces es cuando empezamos a hablar poco a poco en las comunidades, no crean que es que se junta mucho, sino apenas con uno hablamos, escondidos, porque la gente pensaba que éramos bandidos que estábamos robando vacas. Entonces nos vamos por el monte en la noche y ahí en un lugar afuera del pueblo, ahí nos reunimos y empezamos a platicar de cómo está el sufrimiento. Y entonces ahí empieza a entrar la idea en los pueblos de que hay que organizarse para luchar, pero no sabemos qué día, nomás que hay que prepararse.

Y entonces ese hermano que supo de la lucha le platica a su esposa y a sus hijos, y entonces ya una familia le entra. Y entonces ya le cuentan a los tíos, a los primos y así empieza a crecer poco a poco hasta que toda la comunidad sabe de la lucha, pero es secreto, nadie dice nada.
Y entonces hacemos nuestras reuniones así como esta que tienen ustedes aquí y hacemos acto cultural, decimos nosotros, decimos poesías, hacemos canciones, saludamos la bandera, cantamos los himnos y damos pláticas política de cómo está el sufrimiento. Y poco a poco empezamos a entender, pues que, no es que Dios así nos hizo, no es que nos hizo pobres, sino lo que pasa es que estamos pobres porque hay algunos que están ricos, que son los que nos están quitando las cosas.

Bueno, dijimos nosotros, pues hay que organizarse más y más, porque este sufrimiento que les cuento es pero un chingo de gente: miles de comunidades que están así, grandes terrenos pues, que están muy explotados. Entonces poco a poco nos empezamos a organizar y a aprender a pelear con las armas, poco a poco. Y empezamos a crecer y a crecer y más a crecer. Y entonces llega un momento en que entran al EZLN mujeres indígenas, jóvenes. Pero antes de eso, pues, la mujer acaso la toman en cuenta, de por sí como indígena no lo toman en cuenta. Lo sabemos bien, la ponen aparte. Sólo los hombres, los ejidatarios o los comuneros, son los únicos que pueden opinar y son los únicos que pueden tener cargo. Entonces la mujer sólo sirve para tener hijos, así decían, y para hacer la comida, y ese es su trabajo pues. Y su trabajo de pensar la lucha sólo los hombres, así estaban pensando los compañeros, pero entonces llega un momento en que una familia le dice a su hija, “vete allá con los compañeros a la montaña para que aprendas”. Porque acaso hay escuela, no hay escuela, hospital, no hay hospital ni clínica, no hay pues allá, ahí como decimos nosotros, aquí no pasó Dios, y si pasó dijo ahorita vuelvo ya no volvió, porque estaba muy pobre. Entonces entran las primeras mujeres y empiezan a aprender a leer, escribir, matemáticas, como si fuera una escuela, porque ahí también estudiábamos en la montaña y aprenden a usar las armas y aprenden a avanzar en la política y se convierten en jefes militares, las mujeres. Pero abajo en los pueblos no saben que está pasando eso y entonces llega un momento en que un pueblo, así como aquí que nos están invitando, nos invita “vente vamos a platicar con el pueblo”. Y entonces ya bajamos de la montaña nosotros, ya nos vieron, porque antes no más era como una leyenda, como cuento, parece que no es cierto que hay gente allá en la montaña que va a pelear por los pobres, pero ya que nos ven pues nos reciben así con alegría, echan fiesta, pero entonces empiezan a ver que hay mujeres y que traen arma y que son mando. Entonces las mujeres de los pueblos empiezan a hablar entre ellas, dicen “¿por qué, pues, ahí sí las mujeres sí aprenden cosas y aquí no?” y entonces se empiezan a organizar entre ellas, mismo como mujeres, para también participar en la lucha. Pero están separados: los hombres se reúnen para la política y las mujeres también se reúnen a parte, pero como quiera ya estaban participando un poco.
Bueno, pues ahí va, un poco como que va creciendo, al rato ya éramos cien, luego ya éramos mil, y luego éramos decenas de miles. En todas partes, por donde quiera andábamos ya, podíamos caminar así por donde quiera y nadie dice nada porque sabemos que somos compañeros. Y entonces llega este señor, este Salinas de Gortari, que llega y empieza a hacer, junto con él y un poco antes que él si se acuerdan de este Miguel de la Madrid, empieza a hacer muchos cambios. Empieza a hacer eso que llamamos, pues, neoliberalismo. Y una de las cosas que hace es que dice que la tierra ya no hay que repartirla a los campesinos, que ya no hay tierra dice, y además dice, “la tierra ejidal y comunal, ya se puede vender y comprar” antes no se podía, porque era respetar la lucha de Emiliano Zapata que estaba en la constitución, y la lucha de los pueblos indios que establecía que la propiedad comunal pues es de todos no es uno el dueño pues, que lo va a vender es de todos, no se puede vender.

Entonces llega el Salinas de Gortari y dice que ya se puede vender, y ya no se va a repartir tierra. Y entonces los jefes, los jefes nuestros que son las comunidades dicen pues ahora qué vamos a hacer, qué vamos a hacer con los jóvenes si dice el gobierno que ya no hay tierra, cómo le vamos a hacer, y estos nuestras familias de qué van a vivir, si de por sí estamos mero en el monte con la pura piedra y ahora nos dicen que no hay tierra. Pero si ahí está la tierra del finquero, la conocían bien porque ellos trabajaban de peones, era la tierra de sus antepasados pero los dueños eran los finqueros. Entonces estaban trabajando de seis de la mañana a seis de la tarde, pero les pagan así como ocho pesos entonces.

Entonces está diciendo pero pues si ahí está la tierra entonces por qué dice que ya no hay tierra, y si nosotros que somos una comunidad de cien familias tenemos 500 hectáreas, o sea como 20, 40 hectáreas por familia, el finquero tenía 1500h y era una familia la del finquero. Y buena tierra, no crean pues que era piedra.

Entonces estamos viendo eso ahí mismo, y estamos viendo pues la preocupación esta, y como no hay hospitales empiezan a morir muchos niños, como esos que están ahí, pero de enfermedad, pero no de enfermedad complicada sino así no más de calentura, diarrea se iban. Entonces empieza a entrar mucho la desesperación en nuestros pueblos y entonces dices, no pues tú EZLN, que llevas ahí en la montaña aprendiendo pues a pelear, llegó la hora de que vas a pelear.

Entonces ya hay que preparar la guerra. Y contra quién vamos a hacer la guerra. Aquí está el problema, porque hay quien decía, pues vamos a hacer la guerra contra el ladino, porque es el que nos está chingando, y otros dicen no porque también lo vimos que hay indígenas que están vendidos con el gobierno, y también lo vimos que hay ladino y mestizos que sí están con el indígena. Entonces no puede ser una guerra de indígena contra ladino, dijeron los más sabios. Y entonces qué hacemos, vamos a hacer una guerra contra el finquero, y entonces dijeron otros no, porque si quitamos ese finquero va ha llegar otro y otro entonces para qué. Pues vamos a luchar contra el gobierno, pues sí, tiramos al gobierno, pero entonces va a llegar otro gobierno que también nos va a hacer daño. ¿Entonces qué tenemos que hacer? Pues tenemos que luchar por nuestros derechos, por que nos respeten como indígenas, porque vieran que nos respetan pues la tierra no nos la pueden quitar, no puede llegar otro porque es propiedad nuestra, y que no nos estén burlando, y que respeten nuestra cultura, y que haya hospitales, escuelas, buena vivienda, todo lo que necesitamos como indígenas, eso es lo que necesitamos luchar. Pero también necesitamos que esto que es nuestro problema pues lo sabemos que también lo tienen otros mexicanos y mexicanas que no son indígenas o sea gente pobre pues como nosotros.
Pues vamos a alzarnos pues, para que toda la gente tenga estos puntos, los once puntos por los que nos alzamos, dijimos nosotros. Bueno, está bueno, pues vamos a hacer eso, entonces lo que necesitamos es avisarle a la gente qué vamos a hacer eso y vamos a pelear contra el mal gobierno, entonces vamos a hacer la Declaración de la Selva Lacandona porque se hizo en la selva. Bueno, entonces ahí dice que le declaramos la guerra al gobierno, al ejército y que luchamos por once puntos para todos los mexicanos, que hay que tumbar al gobierno y que hay que poner otro, pero ahora sí que obedezca al pueblo.

Y entonces estamos pensando, ya tenemos pues el papel, cómo le vamos a hacer, así como hicieron aquí el programa o la declaración que se va a leer al rato, y ahora cuándo lo vamos a sacar, cómo lo vamos a hacer público, y entonces ahí es cuando hay que hacer el plan de la guerra, y entonces pensamos que el mejor vía del plan es cuando están distraídos, o sea cuando están echando la fiesta del año nuevo. Y entonces cuando están echando baile, están echando trago, por la fiesta, nosotros bajamos de la montaña a la ciudad y atacamos al enemigo, atacamos al ejército y a la policía y ahí empezó la guerra. Ese es lo que se conoce como el levantamiento del primero de enero del 94, porque fue ese día. Y entonces lo que pasó es que pues mucha gente de México y del mundo por la prensa, por los periódicos, por la radio, por la televisión ya se vio que está muy jodidos los pueblos indios, que sí es cierto lo que dice el EZLN y a los indígenas no los respetan y además los están matando así como si fueran animales por la enfermedad.

Y entonces están los combates y está la discusión esta en la sociedad de si está bien o está mal y se hace un gran movimiento de que se va a para la guerra, de que mejor hay que dialogar, y entonces se para la guerra y empezamos a dialogar con el gobierno.

Y eso ustedes ya lo saben bien porque lo han hecho, pero tardamos mucho tiempo hablando con el gobierno que sí, que no… hasta que por fin se firma eso que se llaman los Acuerdos de San Andrés que cumplieron diez años el mes pasado y que todavía no se cumplen. Y entonces ahí los acuerdos de san Andrés dice que lo que hay que reconocer legalmente los derechos y la cultura indígena. Ustedes saben bien que en las comunidades indígenas, según nuestro modo, en las comunidades manda la comunidad no una persona, y es la comunidad la que pone alguien así como el gobernador o el comisariado etc. Lo va poniendo y según como va haciendo su trabajo lo ve. Esa es así nuestra forma de gobernarnos, pero también sabemos la tierra cómo trabajamos la tierra, no es que estamos trabajando así nada más, sino es que ahí están nuestros ancestros, nuestra cultura, nuestra forma como nos relacionamos con el mundo. Los animales pues no los vemos nada más así que va a comer, sino que tiene un significado un sentido.

Entonces está todo esto, que nosotros decimos lo tiene que reconocer el gobierno y lo tiene que respetar para que si alguien no respete pues lo tiene que castigar el gobierno porque ahorita sólo nos castigan a nosotros como indígenas que somos.

Entonces el gobierno dice sí te voy a cumplir, pero no cumple, ese es primera vez que nos conocimos porque cuando son los diálogos con el gobierno no nos sentamos nosotros solitos, sino que invitamos a muchas gentes de muchas partes, de mucho pueblos indios de México, algunos llegaron mero los pueblos, en otros partes llegaron los grupos o colectivos que hacen trabajo con los pueblos indios como los compañeros de Ajali, compañeros y compañeras.
Entonces los acuerdos de san Andrés no es no más la idea zapatista sino es la idea de mucho pueblos, el gobierno dice órale esta bien lo firma y se olvida, pero nosotros ahí en los diálogos de san Andrés lo vimos que hay muchos indígenas que están peleando de por si y no con las armas, y que no empezaron en el 94 sino que ya tienen muchos años pues en la lucha.
Bueno, entonces nosotros les decimos, bueno pues vamos a hacer movilización pacífica para que el gobierno despierte y cumpla su palabra, y ya empezamos a hacer marcha y consulta y cuanta madre pues para convencer al gobierno.

Y en ese tanto llegaron allá ustedes primero, nos platicaban los compañeros de […] de cómo es acá la situación, las amenazas que reciben, como es la cultura pero no nos conocemos pues, directamente. Hasta que llegaron una vez por fin compañeros de ustedes allá hablaron con nosotros, y luego otra vuelta y ya poco a poco nos vamos conociendo, hasta que cuando es la marcha del color de la tierra en el 2001, pues ahí nos encontramos con ustedes en Nurío y juntos seguimos el camino hasta México hasta hablar con el gobierno. Y ya lo vimos lo que paso después, que los gobiernos no cumplieron. Y ya no supimos después que vamos a hacer, porque tanto vuelta y vuelta y tanta movilización y el gobierno no hace caso.

Y entonces estuvimos preparando esto que les vamos a platicar al rato de que tenemos que ya no que vamos a hablar con el gobierno, sino que vamos a hablar con pura gente que es como nosotros. Y no nada más ya indígenas, sino que hay que hablar con obreros, con campesinos, con estudiantes, con maestros, con gente que está jodida, humilde y sencilla, y se trata de hacer un movimiento más grande, civil y pacifico.

Pero así es mas o menos así, con pocas palabras, lo que es nuestra historia y como nos conocimos con ustedes y ahorita como estamos, porque ahorita como estamos pues el gobierno no nos reconoce como indígenas, si se toma foto con los indígenas y que bonito, y ahí esta la Xochitl Gálvez, pero no nos reconocen, la Constitución no nos reconocen como somos, nada más como si fuéramos limosneros, esa es mi palabra ahorita compañeros.

Sierra Huichola, Jalisco.
Sobre la Otra Campaña

18 de marzo del 2006

Compañeros, compañeras: pues sigue la historia de lo que pasó.

Entonces, los gobiernos nos traicionaron. Y ahí estamos nosotros pues bien encabronados, bien bravos. ¿Por qué hace así el gobierno?, pues ¿qué chingaos quiere?, decimos. Si ya se movió mucha gente en todo el mundo, ya se movió mucha gente en México, no nada más pues indígenas de Chiapas sino que de todos lados. No sabemos pues qué vamos a hacer.

Entonces, nos acordamos de la vez que fue un compa wixaritari a allá, a darnos unas velas. Y nos dijo que el mundo lo están rompiendo. Nos dijo: “tenemos que cuidarlo porque los ricos están rompiendo el mundo”. Entonces nosotros nos empezamos a pensar qué vamos a hacer y ahí estamos piense y piense, porque ya le vimos por todos lados y el gobierno no nos escucha: ni con balazos, ni con movilización pacífica.

Entonces, pues empezamos a pensar cómo es que está la situación. Y vimos pues que el rico es muy cabrón: no se contenta si tiene una parte, sino que quiere más cosas y más cosas, y más cosas. Y además de que quiere mucho, el rico es muy pendejo —decimos nosotros—, o sea muy zonzo, porque no se da cuenta las cosas cuando las agarra qué es lo que va a pasar después. Y allá los compas explican —nuestros compañeros pues, jefes— dicen: es que el rico cuando quiere algo lo agarra y no se fija qué va a pasar. Entonces, por ejemplo, si quiere esa casa, agarra el palo que está abajo y se lo lleva, no le importa si es que se va a caer la casa. Entonces dicen los compañeros: cuando los ricos se están apoderando de las tierras, destruyendo los bosques, los manantiales, la naturaleza, están haciendo que se va a caer toda la casa que es el mundo.

Y entonces nos acordamos de lo que nos dijo este compañero que vino de aquí de ustedes que llegó a nuestras tierras, de que sí es cierto que lo están rompiendo. Porque nosotros entendemos diferente el mundo que está todo pues acomodado. Y el rico no, le vale madre pues, no está pensando en nada como nosotros, ese lo que quiere es que va a agarrar esta silla y la va a vender. Y que es tuya. “No me importa te la quito”, hasta tiene una ley que le da permiso de quitar la silla. Pero no le importa si luego ya no va a haber donde sentarse, o si quiere vender esta pata de la mesa la quita, aunque se destruya la mesa.

Entonces así estamos viendo que está haciendo en todas partes, y vimos pues que lo que está haciendo son las leyes para quitarnos todo. Y ustedes piensan que los ricos quieren estas tierras porque las van a cuidar: no las van a cuidar, las van a vender. Las van a destruir, van a talar todos los árboles, se los van a llevar. Van a entubar el agua, se la van a llevar a las ciudades. Y todo, como si fuera mercancía. Y nosotros sabemos lo que va a pasar si hace eso, no nada más aquí sino en todo.

Y entonces dice: no pues el rico dice: “aquí el problema es que es tierra ejidal, tierra comunal, no me puedo meter porque la ley no me deja. Entonces lo que tengo que hacer es un plan para engañar a los comuneros, a los pueblos indios y a los ejidatarios, y los voy a convertir a todos en pequeños propietarios”. Como que todos son capitalistas pero chiquitos. Eso es lo que dijo el Fox —acuérdate—, que todos vamos a ser del changarro —dice—, como que tenemos un negocio.

Y entonces empieza a hacer esta trampa de que empieza a dar ayuda a las comunidades para que se hallen a recibir ayuda: el Procampo, ésas cosa que da pues, Progresa, y que ayuda para las mujeres, y que ahora te doy crédito. Entonces, las comunidades se empiezan a hallar a que el gobierno va a dar.

Y entonces llega el Procede y el Procecom y dice:
—No pues ahora le vamos a hacer así.
—No quiero.
—No te doy Progresa, no te doy Procampo —o sea te quito lo que te estaba dando—.

Entonces a muchos hermanos los engañan y entonces caen en la trampa y dicen:
—Sí, está bien entonces entra. ¿Es que me va a ayudar?
—Sí te va ayudar, —dice el gobierno—.

Pero ¿qué es lo que va a hacer el gobierno? Ahorita ya no lo estoy contando así que llegó en mi cabeza, es ya que nos contaron otros compañeros de pueblos indios y ejidatarios de otras partes de México donde estamos pasando. Dicen que el gobierno llega y se mete a escondidas, no es que reúne a la comunidad, no, busca a uno y a otro, y lo llama aparte. Y le ofrece buen dinero y ya vendió. Y que “no, pues no se puede porque se necesita el acuerdo de toda la comunidad”. Ése que vende falsifica la firma, o pone los nombres de los muertos.

Ahorita venimos de una comunidad de Querétaro, que se llama el Batán, que les quieren sacar el agua con pozos. Entonces resulta que la comunidad ya está vendida pero ellos no sabían. Y cuando llegan a protestar porqué está haciendo los pozos sin permiso, dice: “no, es que esa tierra ya no es de ustedes aquí está el papel”. Y estaban todas sus firmas falsificadas, y estaban los nombres de unos cristianos que ya están muertos, o sea que lo hicieron con engaño.

Ya lo bueno ahí es que se organizó la gente y no va a permitir pues. Pero con esos engaños se meten primero. Porque se supone que no se puede hacer nada sin permiso pues de la comunidad, entonces lo que hacen es que se meten a escondidas.

Bueno, y entonces ya le empiezan a decir: “no, pues te conviene porque ya nadie te va a quitar la tierra”. Entonces si es tierra comunal, dice: “bueno, tú vas a vivir aquí, aquí te parcelo, todo lo demás es terreno federal”. Ya no es de la comunidad, ya no es terreno comunal.

Y tú piensas pues que el gobierno te dice: “no, es que tú no puedes cuidarlo porque cortas la madera, estás chingando los árboles”, dice el gobierno. Pero lo sabemos bien que los que se están llevando las camionadas de madera son los ricos no son la gente que va por la leña. Y anoche que estábamos platicando ahí, vimos por la carretera un camión, pero con unos trozos. Ése pasa libremente, pero si agarran a uno de ustedes con un tanto de madera: a la cárcel, veinte años por destruir la naturaleza, aunque sea para leña.

Bueno, entonces con esa palabra que saca el gobierno dice: “el indígena ya no puede cuidar el monte entonces lo voy a cuidar yo”, dice el gobierno. Entonces voy a destruir la propiedad comunal y a cada quien le voy a dar su sitio, su terreno, eso es lo que va a hacer el Procecom y el Procede. Pero el manantial quedó allá, el bosque quedó allá, aquí nomás están tus gallinas, tu letrina, tu casita si es que tienes, y ya. Y a lado tuyo, más para allá está otro pequeño propietario. Entonces, la comunidad ya no es comunidad indígena: es un pueblo de pequeños propietarios.

Entonces ahí se empieza a romper ya el modo indígena. Bueno, y entonces empieza de que “no pues yo te ayudo para sembrar”. Y ¿qué es lo que va a dar?, pues fertilizante. Entonces la tierra se empieza ya… Así como hizo el gobierno para que la comunidad se halle a que le está dando dinero —y le está dando dinero porque le está comprando la dignidad, luego va salir más caro lo que estamos viendo—, pues igual a la tierra, entonces le empiezan a meter un chingo de cosas. Y no nada más eso, sino que le meten un maíz que no es el mero maíz bueno: es el transgénico, que le dicen. Entonces ese maíz con esas cosas, sólo ése va a agarrar la tierra. Ya si luego más adelante quieres meterle otro, no lo quiere la tierra, porque ya se halló. Y ese mismo maíz y el fertilizante, y el defoliante, y todo lo que le echan, lo vende el mismo rico que quiere la tierra.

Bueno. pero tú estás contento porque primero sí está dando. Falta a ver pues que ese pinche maíz quién sabe qué madre va a hacerle a la panza de la gente. A ellos no les importa porque ellos no comen eso, eso lo come la gente pobre, entonces ¿qué le importa si sale veneno? Lo que le importa es el dinero.

Entonces dice el campesino, va ahí con el Monsanto —como se llame este cabrón—, y dice: pues oye para mi tierra. “No hay problema —le dice—, el gobierno me va a pagar. Tú nomás fírmame aquí y yo te doy fertilizante, la semilla, lo que quieras”. Bueno, pues a trabajarle todo el día, maíz fríjol, café —lo que quieran pues que van a hacer—, ahí están en chinga pues todo el día, un día tras otro, hasta que sale la cosecha. Van a la ciudad, tras que no hay precio ¿o acaso hay precio?

Resulta que no sale, ni siquiera para pagar lo que se debe al Monsanto o al que está vendiendo el fertilizante, mucho menos para comer. Entonces, dice un compañero pues que nos platica también allá en Guanajuato: yo tengo que conseguir la venta de 3 o 4 toneladas de maíz para pagar una tonelada de fertilizante, dice. Estoy trabajando para el que vende los fertilizantes, ya ni siquiera estoy trabajando para mi familia. Estoy como peón en mi propia tierra, así nos lo dijo pues claro. No sale, mejor dejo la tierra a la chingada y me voy a Estados Unidos a buscar trabajo, porque allá dicen que sí hay trabajo.

Pero hay quien dice: no, yo aquí me trinco a ver cómo le hago, pido prestado. Y otra vez pide prestado y más, y otra vez, como que ya te hallas a que te prestan. Como quiera la próxima cosecha la saco prestada, y prestada. Hasta que llega un momento en que el gobierno y o el rico quiere la tierra y dicen: “págame”. Pues no hay. Ya eres pequeño propietario, te embargan. Antes no se podía porque eras ejidatario o comunero, como ya eres pequeño propietario te quitan. Has de cuenta que te fiaron un carro, no lo pagas: te lo quitan. Ahora te fiaron la tierra, te la quitan.

Eso es lo que están haciendo en el campo, no solo pues aquí en Jalisco, donde quiera que estamos pasando pues: Aguascalientes, Guanajuato. Querétaro, Hidalgo, Tlaxala, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Tabasco, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Chiapas. Todo donde hemos pasado es la misma historia de la trampa del Procede y el Procecom. Significa la muerte del campo mexicano y la destrucción de las comunidades indígenas como comunidad. Porque ya cada quien queda separado, cada quien se manda solo —se dice—, cuando en la comunidad es que todos hacen el acuerdo.

Y entonces decía un compañero, dice: “eso de Procede has de cuenta que tú mismo vas a hacer el hoyo y el gobierno nada más te va a dar la patada pa que te vas adentro”. Y el rico le echa la tierra encima. Y así nos está contado porque dice: “con eso del pinche Procede —y no sé qué—, meten una carretera”. Pero nadie sabe que va a pasar una carretera.

Has de cuenta que tú no sabes que aquí va a haber una carretera porque aquí van a querer hacer un hotel. ¡Uta! está bien bonito: los árboles y todo. Pero tú no sabes, y llega el rico y te dice: “te voy a pagar veinte centavos el metro cuadrado” —historia real, no la estoy inventando, que ya pasó en otro estado—. Pues, si ya no hay nada, no da la tierra, no hay precio para el producto, pues lo vendes. Tienes cuarenta, cincuenta, cien hectáreas: pues algo de dinerito. Y con eso pues te vas a buscar trabajo a la ciudad o a Estados Unidos.

Luego, el gobierno con el rico —resulta que sí saben que pasa la carretera—, y cuando hacen el trazo, el metro cuadrado sube de precio a 30, 40 pesos el metro cuadrado. Cuando se empieza a hacer la carretera, sube a 200, 300 pesos el metro cuadrado. Y cuando hacen la construcción: 800, 1000 pesos por metro cuadrado. Y al dueño de la tierra le pagaron 20 centavos, no es mentira.

Pero ya en su tierra que antes daba maíz, frijol, café, miel —lo que sea pues, no sé qué se dé en cada lado—, ahora no: ahí ahora hay un hotel. Que nunca va a entrar el indígena, entra gente pues que tiene dinero.

Y la carretera esa que sirve pues para… que servía pues para salir a buscar medicina, ya nomás es para que saquen la madera, o para que entren los turistas que vienen a conocer la Sierra huichola. Y se van a tomar una foto con alguno que quede suelto por ahí. Se toman la foto y ya van a Estados Unidos: “yo estuve ahí con los huicholes y el peyote, y todo eso, y aquí está mi foto”. Pero de la tierra huichola no queda nada. De la cultura pues.

Bueno, entonces estamos viendo todo esto y decimos: pues lo que necesitamos es, primero, mandar a la chingada al gobierno, porque por más que se habla con él no entiende. Y ya lo vimos que todas las leyes y planes que está haciendo no es para beneficiar a la gente, sino es para beneficiar a los ricos, o sea para beneficiar a un zonzo que lo que va a hacer es que se caiga todo.

Así decimos nosotros: hagan de cuenta que México es nuestra casa porque hay wixaritari, y hay raramuris, y hay náhuatls, y hay popolucas, y mixtecos, zapotecos, y tzeltales, choles, tojolabales, zoques, mayas —mero mayas—. Pero como que somos diferentes, pero que nuestra casa es la misma que es México. Bueno, pues estos cabrones de los gringos, lo que van hacer es que —de los ricos, principalmente los gringos—, es destruir la casa en la que estamos. Entonces ya no va a haber de qué nos vamos a preocupar: de que si la tierra, que si los derechos y la cultura indígena, porque ya no va a haber nada, decimos nosotros.

Entonces, lo que necesitamos es acabar con ese gobierno y con esos ricos para poder salvar la casa que es México y volverla a hacer de otra forma. Y entonces sacamos esta palabra que se llama la Sexta Declaración que dice: vamos a juntarnos todos los que están en contra del sistema que está destruyendo nuestro país, o sea de los capitalistas. Gente de izquierda pues que esté luchando contra los capitalistas.

Y vamos a hacer este movimiento y vamos a hacer un plan de por qué vamos a luchar. O sea, qué se necesita: tierra, techo, trabajo, pan, salud, educación, independencia, libertad, democracia, paz cultura, información, cuánta madre. Pero que la misma gente vaya diciendo y se hace el plan de lucha, nos levantamos todos, acabamos con los ricos y los malos gobiernos, y hacemos otro país con otra Constitución.

Eso es lo que está haciendo pues la Otra Campaña, o sea que no es nada más de EZLN. Lo otro que hacíamos es decíamos: pues vamos como EZLN, apóyanos. Ahora no, ahora lo que decimos es: ¿quién está de acuerdo? Y entonces se empiezan a juntar muchos así como pueblos indios o como sindicatos, o como estudiantes, o como maestros, o como ong, o como los que hacen trabajo de cultura, o como organizaciones políticas de izquierda, organizaciones de colonos… Pero en todo el país.

Dicen: sí nosotros estamos de acuerdo, vamos a hacer una lucha, pero cada quien es lo que es. Así como en el pueblo cada familia es lo que es, y en cada familia cada quien es diferente, pero son familia, son comunidad. Así es la Otra Campaña.

Entonces nosotros decimos: pues si entran los compas de la Sierra huichola, pues lo vamos a respetar su mismo modo de cómo luchan y su mismo modo de cómo están organizados. O sea que no los vamos a meter a otra organización, sino que cada quien. Lo que vamos a hacer es unir su lucha con nuestra lucha, con la lucha de otros. Y hacer una sola lucha grande. Eso es lo que pensamos nosotros y es lo que dice pues la Otra Campaña.

Y entonces, dice también que la Otra Campaña va a hacer otra forma de hacer política. O sea que se trata de que la gente mismo hable, para que se conozca su historia por todos lados. Entonces, a donde pasamos, pues pedimos que la gente cuente su historia, sus problemas, sus dolores sus luchas, lo que le ha salido bien, lo que le ha salido mal. Para conocerlas, pero también para que otros los conocen.

Por eso, ahorita después de que acabe yo esta parte y que pase el traductor, como se dice, pues les vamos a pedir que ustedes mismos cuenten pues, con su propia palabra —aunque sea pues en lengua, hay pues quien lo pone pues en castilla—, para que otros compañeros de pueblos indígenas de otras partes, y otros compañeros que no son indígenas, lo conocen directamente de ustedes. No es que llego yo a contarles o que llegan los compas de AJAGI a contar, sino que ellos mismos escuchen su voz, su palabra.

Porque la gente que los va a escuchar es igual: es gente humilde y sencilla. No es para que lo oigan los señorones de la política ni los ricos, es para que lo escuche la gente pobre. Y así entre nosotros nos vamos conociendo: vamos viendo pues quién es quién. Y cada quien en su lugar levanta su lucha organizadamente con todos los demás.

Y entonces, en esa lucha… el resultado pues: que hacemos un país justo, libre, democrático, se tiene que respetar los derechos y la cultura de los pueblos indios. Pero además tiene que haber carreteras, pero no para destruir la naturaleza, sino para que la gente pueda vivir mejor. Tiene que haber buenas casas, pero no para los ricos, sino para la gente que trabaja. Y tienen que tener luz, teléfono, lo que sea que cada quien diga que es.

Y tiene que haber escuelas para los niños, pero no para que les enseñen castilla, o solo castilla, o en inglés, sino que aprendan la misma lengua de su pueblo, su propia historia, no la historia que cuenta pues el gobierno. Y que sí pueden aprender otra lengua: español o lo que sea, para hablar con otros —está bueno—, pero tiene que ser la educación que nos dé el orgullo y la dignidad de que somos indígenas. Y que nunca nadie más se burle de nosotros. Y si se burla, se lo lleva la chingada. Eso es lo que tiene que quedar en ese México pues, eso es lo que decimos pues: una nueva Constitución.

Y tiene que haber hospitales, clínicas, todo. Que si a alguien le duele la panza, haya una medicina para curarlo. No que se vaya a morir un niño pues ahí desgraciado, o porque hay que llevarlo al hospital hasta casa de la fregada. ¿Por qué? ¿Por qué no hay un hospital aquí, y sí hay un hospital donde viven los ricos? Eso es lo que tiene que cambiar, todo eso pues.

Nosotros pensamos que no podemos solos. Como zapatistas, cuando nos alzamos en 94, pensamos que solos podemos, y que todos también van a seguir. Y no. Como pueblos indios, pensamos en 2001, que solos podemos y tampoco. Ahora ésta es la buena, todos: indígenas, obreros, campesinos, estudiantes, maestros, empleados, obreros, de todo, todo el que esté jodido que se una en esta lucha.

Y entonces, son las tres cosas que hace la Otra Campaña: que hable la gente y diga su pensamiento y su lucha. Que juntemos todo en un Programa Nacional de Lucha, no nada más de Chiapas, no nada más de jalisco, sino de todo el país pues, donde cuente la palabra de cada quien. Y que cuando acabemos con esos pinches ricos, hagamos una nueva ley, una nueva constitución, o sea un nuevo acuerdo. Pero que en ese acuerdo no es que allá arriba dicen qué cómo debe ser, sino que tiene que estar nuestra palabra.

Y como pueblos indios, pues es lo que estamos necesitando. Porque si no, lo que va a pasar —y ya lo saben ustedes, yo creo— pues es que quieren estas tierras. Ese acuerdo de 2000 nomás es mientras ven cómo le hacen. Y lo vemos que es engaño porque se están metiendo por el Procede y por el Procecom. O sea, según esto, reconoce que es territorio de ustedes, pero por abajo se los está… se los quiere quitar.

Y ya hay comunidades que han aceptado. Ése hay que hablar con esos hermanos y decirles que lo desconozcan. Porque si no al rato ya no va a haber nada. Aunque está el papel que dice que reconoce, el del 2000, van a estar los otros papeles que dicen: “sí los reconocemos pero tu aquí el que manda es el señor, el que sea, un extranjero. Y ya no más júntate para que se tomen la foto, y echa un bailecito, y toca música, y vete otra vez a guardar. Como hace de por sí el gobierno con los indígenas.

Pero la tierra, la naturaleza, le va a pasar lo que a esa casa si le quitamos el palo de abajo: se va a caer todo. Ésa es mi palabra, compañeros. A ver si no se la puse muy difícil al traductor.

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4 Comentarios »

  1. Esta bien pro el articulo,saludos a mexicali

    Comentario de yessenia — Abril 25, 2006 @ 12:10 pm

  2. Hermanos huicholes
    Soy Mexicana y de Jalisco 100 % .Es grande y de admiracion su lucha y su valor.Admiro su coraje y valentia por defender los derechos nuestros.Mi Madre es tambien morenita,radico fuera de jalisco desde mi niñes por la misma razon.Pensando en un Mexico mejor continuo mis estudios aqui en Estados Unidos de America, si resiben mi mensaje quiero desir que son ustedes las personas mas hermosas del Universo.Que la justicia debe de ser pareja para todos y todos somos hijos del mismo Dios.Estoy luchando para un Mexico mejor LAS MUJERES NO DEBEMOS SER SOLO PARA UNA FOTOGRAFIA.Se siente el dolor de la oprecion por el gobierno Mexicano.Mas ser Mexicano es un orgullo luchemos por un Mexico mejor .Desde aqui mis mejores deseos para toda comunidad de la sierra huichola de JALISCO.Hermanas mujeres les bendigo desde aqui un gran abrazo exijan sus derechos que ser jalisiense sea su orgullo
    ya que vuestro Dios nos dio esa belleza que le da a las flores, sigan adelante por la lucha con la igualdad y la educacion de nuestros niños.Todos tenemos derecho ha ser tratados con respeto a tener lo necesario sin diferensiar nuetra raza o cultura.Casi ya no recuerdo mi tierra, se me parte el alma al escribir estas letras cuando termine mis estudios y pueda regresar les visitare como muestra de mi apoyo por la igualdad en defensa de nuestros derechos.Que la abundansia en el amor y la paz le sea otorgada Jalisco, que la prosperidad y la sabiduria les brote en toda carretera que se abra, que salga el sol para todos mis hermanos huicholes que la lluvia llegue a tiempo y que la buena salud este siempre con todos,mi corazon con ustedes.
    Ana.

    Comentario de Ana — Septiembre 18, 2009 @ 10:18 am

  3. Asi hablaba mi padre yo tambien tengo sangre indigena …Navaho y Pame ….
    de chiquilla pues ….miraba que los regalos son pa’ los ricos ..pal probe nada .
    Como diga el patron …..no si de cabeza agachada no se debe mirar al que tala
    al que roba el agua y al que se lleva la riqueza al extranjero .!
    Los admiro y me recuerdan a quien una vez dijera ….
    “Prefiero morir de pie que vivir de rodillas ” …..
    Ojala y que dia no muy lejano volvamos a vivir de lo que La Madre Tierra nos
    brinda y se terminen estos rico que jamas sabran el valor de lo que un dia un Indito Zapoteco nos dejara como herencia en sus palabras …..
    “El respeto al derecho del Indio es la Paz ……mary

    Comentario de mary — Octubre 2, 2009 @ 8:11 am

  4. Hermanos Huitcholes. Gracias por lo que escriben. Aqui desde California les mandamos un gran abrazo.

    David

    Comentario de David Amezcua — Octubre 11, 2012 @ 3:59 pm

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