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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Ene312006

SubDelegado Zero en Veracruz (30/ene/06)

En Veracruz…

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Materiales proporcionados por nuestr@s compañer@s de
Radio Pacheco

Palabras del subdelegado zero en Cosoleacaque, Veracruz (extracto)
30 de enero de 2006.Y ya por último les quiero decir de los líderes. Porque ayer, pues, nos taparon ahí en Naranjito, mucha gente se juntó que está luchando por las tarifas de luz. Nosotros pensamos que es bueno y había que hablar con ellos y decirles esto que les digo ahora, de por sí fue lo que les dije ayer. Pero en todas partes hay que tener cuidado de que se hace un movimiento y luego aparece un líder que lo vende. Si, dice “no, yo controlo a la gente y tú dame tanto” y ese sí resuelve su problema y la gente sigue jodida. Por eso nosotros decimos que no debe haber líderes, aunque sea ese que hace bulla, el Marcos. No, tampoco el Marcos debe ser el líder.

Aquí ustedes mismos se conocen entre ustedes y saben quién hace su trampa, quién es verdadero y lo saben bien, porque lo sabemos bien en provincia, que una cosa es el que habla mucho y hace poco, y otra cosa es el que casi no habla, pero sí trabaja y lucha. Ustedes mismos escojan, pues, quiénes los representan, o si no los representa nadie, y siempre estén pendientes; y cuando empiece a agarrar otro camino háganlo a un lado, ¡quítenlo! Así hacemos allá nosotros, hasta los que son gobierno nuestro, autónomo, si rápido agarra mal camino, rápido se quita, no nos esperamos a ver qué va a pasar.

Entonces, nada más pedirles que tengan cuidado de que no vayan a engañarlos, que los organicen y luego los dejen vendidos por ahí y sigue el mismo problema, pues, de siempre. Pero como quiera que busquen el acuerdo entre organizaciones, como quiera —aunque hay historias pues que nos hemos peleado como organizaciones— tenemos que hacer el acuerdo, porque los ricos sí están unidos y nosotros estamos separados. Tenemos que buscar el acuerdo mismo entre la gente que sea de corazón. Es todo compañeros y compañeras, gracias que nos escucharon.

JALTIPAN, VERACRUZ.
30 de enero de 2006.

Quería terminar contándoles una historia que me platicó el Viejo Antonio —la cito de memoria y sin el reposo y el análisis pausado que da el escribirla— y ocurrió hace… en un enero, una madrugada de enero, fría, diez años antes de la toma de San Cristóbal y doce años, perdón, veintidós años antes de que llegara yo aquí frente a ustedes.

Estaba yo, me encontraba, pues, escuchando en la grabadorita una música y, en algún momento, no sé cuándo, me di cuenta de que a mis espaldas estaba el Viejo Antonio. Y sin que viniera al caso, le bajé un poco al volumen porque sabía que iba a hablar él, encendí un cigarro con doblador —doblador le decimos nosotros a la cubierta del maíz, porque no había papel para fumar—, agarró tabaco del que yo fumo, se forjó un cigarrillo, lo prendió y empezó a platicar esta historia de los sueños buenos y malos.

Y decía él que en el mundo había gente mala, muy mala, que era tan mala que su maldad salía hacia fuera y empezaba a caminar como fantasma. Que cuando la gente buena tenía un sueño malo, una pesadilla, no estaba soñando su sueño, sino que estaba soñando un sueño ajeno. Y en ese sentido, decía, no hay porque tener miedo a las pesadillas porque lo que tenemos que entender es que no es nuestro sueño. Y, precisamente, era una pesadilla el mundo en el que estábamos entonces, donde, como pueblos indios, no éramos mirados, ni tomados en cuenta, mucho menos escuchados. Porque donde nosotros estábamos no llegaba nada, nada, ni carreteras, ni comunicación, ni radio, ni televisión, ni nada. Ahí podía alguien nacer, crecer, morirse y nadie iba a llevar la cuenta, ni a saber ni siquiera cómo se llamaba.

Bueno, decía él, esos sueños malos, o esas pesadillas que vamos teniendo, son ajenas, son de otro que dejó escapar su sueño y nosotros, como estamos dormidos, sin darnos cuenta lo tomamos y lo metemos en nuestros sueños. Pero decía también que había sueños buenos. Algunos eran tan buenos que no los recordábamos hasta en el momento en que los empezábamos a hacer en la realidad. Y decía, por ejemplo, que había veces que soñábamos la libertad, y que a la hora que soñábamos la libertad, soñábamos al otro, y lo hablábamos y no había temor en nuestra palabra, ni había temor en nuestro oído. En nuestro sueño podíamos estar al lado del que estaba diferente sin que hubiera problema y podíamos saber que cada uno y cada cual podía ser lo que es, sin que hubiera enfrentamiento, sin que hubiera choque, sin que hubiera quien mande y quien obedece. Decía el Viejo Antonio que ese sueño se llama libertad, que a veces nos damos cuenta que lo tuvimos y a veces no. Que sólo lo vamos a recordar otra vez cuando lo conquistemos en la lucha.

Y decía también que hay sueños que es el sueño de la justicia. Y uno soñaba en la justicia: que el mundo era parejo, que era plano, que había luz en la mesa y que había alimento para la palabra. Que la gente reía y cantaba y bailaba porque el mundo estaba cabal y no había arriba ni había abajo. Y que ese sueño muy seguido lo olvidábamos la gente que somos, la gente humilde y sencilla, y que no lo íbamos a recordar otra vez hasta que lo viéramos hecho realidad.

Y decía el Viejo Antonio también, que hay veces que soñamos que somos mejores; mejores seres humanos, mejor hombre o mejor mujer, según cada quien o cada cual, y que en ese sueño uno sentía que no era perfecto pero que era mejor que el minuto anterior, que el día anterior, que el año anterior. Sentía que era más completo porque era grande su escucha para el otro, porque era buena la palabra que le regalaba al otro, porque sabía que no estaba solo y que había otro que luchaba por él, en lo mismo, en el mismo lugar; en esa tierra que estaba siendo soñada en el sueño, pero existía, como quiera, fuera de él. Y decía el Viejo Antonio, que en ese sueño donde somos mejores era tan rico el color y la música que había, que a veces se hacía una música. Decía que el sueño en que somos mejores, cuando se escapaba de nuestras cabezas, de nuestro sueño, y pasaba la vigilia cuando estábamos despiertos, era una música. Y antes de irse me dijo “el sueño de ser mejores es, en muchas veces, como la música que estabas escuchando”. Y se fue.

Quienes me entendieron lo que estoy diciendo, y lo están pensando, saben que lo que estaba escuchando era un son Jarocho. El son y el huapango fueron las dos hojas de la ventana por la que me asome primero a lo que era la música y los musiqueros, después se abrió una puerta: el rock. Buenas noches compañeros, gracias.

Palabras del Subdelegado Zero en Amamaloya, Veracruz
30 de enero de 2006

Nosotros les decimos claramente: Cuando llegue el día que tienen que votar, voten por el que quieran. Nosotros no les decimos que no van a votar. Lo que les decimos es que la solución no está allá arriba. Allá arriba están los partidos políticos y ya los vimos una y otra vez, que no hay solución. Lo que tenemos que hacer es organizarnos como pueblos. En ningún lado estamos llegando a decir: “Dejen sus organizaciones y métanse a un partido político”. En ningún lado estamos diciendo: “Dejen su lucha y hagan otra lucha”. Al revés les estamos diciendo: “No dejen caer su organización. No importa de qué tamaño es; manténganla firme, resistan, háganla crecer” y solamente les pedimos: “Unan su lucha con otras luchas y con otras organizaciones” porque lo que está pasando en nuestro país es que nos están golpeando porque estamos divididos. Cada quién está luchando aquí en la sierra esta de Veracruz, nosotros allá en Chiapas, otros en Campeche, otros en Sonora, cada quien separados y entonces así nos pueden golpear. Viera que hay una unidad en todos nosotros, entonces no podrían hacernos nada porque todos vamos a responder al mismo tiempo.

Entonces cuando estamos diciendo que estamos haciendo un movimiento nacional es eso, un movimiento que responda al mismo tiempo cuando le pegan a uno. Porque aquí no se ha hablado de represión y si algo sabemos y conocemos bien los pueblos indios es la historia de represión por parte de policías, de paramilitares y del ejército. Desde hace más de 500 años esa ha sido nuestra historia de dolor y sufrimiento. No nada más que nos humillen o nos engañen, también nos encarcelan, nos matan, nos golpean, nos violan. Esa historia tenemos que señalarla y recordarla porque es parte de nuestro dolor y ya la llevamos en nuestra piel y en nuestra historia, como llevamos también la rebeldía que se ha visto aquí y la historia de lucha y la organización para avanzar. Lo que está haciendo la otra campaña no es diciendo que uno es bueno y otro es malo, está diciendo claramente: “Todos son malos”. Aquí lo único que vale es la misma gente que está organizada. Por eso no estamos hablando con los partidos políticos, ni con los grandes gobernantes, ni con los grandes ricos. Si viera que así vamos a hacer, ni siquiera llegamos aquí compañeros. A lo mejor se van a enterar por los periódicos o por la televisión y ahí van a escuchar que qué guapo el Marcos y qué bueno habla, qué bonito y todo eso. Pero nada más. Y van a ver cuando vengan los políticos, cuando venga Madrazo el martes, que se va a juntar mucha gente y va a decir su palabra, y la palabra de la gente ¿quién la escucha?

Por eso decimos nosotros que esta es Otra Campaña. Porque yo no estoy viniendo a hablar y a ver quién oyó y ya me voy. Sino primero, escuchamos la palabra de todo el que quiere hablar y nosotros compañeros –y esto lo entienden bien como pueblos que somos— no nada más escuchamos al que habla; también escuchamos al que calla. Sabemos escuchar el silencio, el que no puede pasar porque le da pena, porque tal vez lo van a ver otros, o porque lo van a burlar porque no habla bien castilla o porque no sabe bien poner sus palabras en orden. Pero sabemos que su corazón es de lucha, de dignidad y de rebeldía. Entonces lo que estamos haciendo es eso. Haciendo un lugar donde nos escuchemos y nos vamos a conocer. Y así lo que está pasando es que estamos viendo que la lucha esta contra las tarifas de la energía eléctrica no está nada más aquí compañeros, la escuchamos en Chiapas, en el norte de Chiapas, en los Altos de Chiapas, en la capital de Chiapas, en la costa de Chiapas y la volvimos a escuchar en Campeche, en Quintana Roo, en Yucatán y en Tabasco.

Entonces cada quien que se está organizando para oponerse a las tarifas de luz no está solo. Pero hasta ahora pensaba que estaba solo. Pensaba que sólo a él le llega ese recibo bien caro y dice: “Por qué si yo casi no tengo nada. Por qué tengo que pagar tan caro”. Y lo que estamos viendo es que no es que se equivocó la Comisión Federal de Electricidad, sino que es de por sí su plan, que la gente más explotada, más jodida, la más necesitada pague más. Para que entonces le puedan regalar la luz a los grandes ricos. Porque si vemos la cuenta que paga una comunidad indígena y la cuenta que paga un centro comercial en la gran ciudad, van a ver que paga menos el centro comercial y todo el día está prendido y tiene grandes refrigeradores y músicas y mucha luz. Y la comunidad indígena que con trabajo tiene algunos focos, algún equipo de sonido para echar música y echar baile, esa tiene que pagar más. ¿Por qué? Porque ahí está la trampa que están haciendo y si cada quien piensa que está solo pues no se atreve a luchar porque dice: “Qué tal que me van a cortar la luz o qué tal que me van a meter a la cárcel” y entonces se va juntando el miedo así individual y se hace un gran miedo. Y lo que nosotros vemos es que cuando alguien se avienta y dice: “Yo me voy a resistir”, se empieza a crecer. Lo saben bien aquí, no les estoy contando algo nuevo porque el movimiento de resistencia que está creciendo en Veracruz, aquí en el sur, ha crecido así. Que uno dice: “No”, y otro dice: “No, yo tampoco”. Y se empieza a juntar. Si nosotros juntamos esta lucha de aquí de ustedes con la que ya hay en Tabasco, que no se conocía, con la que ya hay en Campeche, que no se conocía, con la que hay en Yucatán y Quintana Roo y que en Chiapas, pues ya se hace un buen tanto compañeros. Yo no sé mucho de cárceles pero lo que investigué porque un día me va a tocar ahí, no alcanza la cárcel para todos nosotros. No alcanza. Ni alcanzan las balas tampoco. El chiste es que nadie se va a rendir en eso.

Y aquí yo les traigo la historia que me contaron unos indígenas que no son zapatistas, pero que son de Chiapas, de cómo hacen pues la resistencia de la luz. Ellos ya no están preocupados de que si van a pagar porque ya no alcanza. Dicen: “Ya aunque quiero pagar compañero, ya no tengo la paga, entonces a güevo tengo que estar en la resistencia”, dicen. “Aunque quiera pagar ya no me va a alcanzar”. Entonces tiene guardado los recibos y se los lleva a la letrina cuando tiene necesidad. Porque de balde pues los está teniendo ahí. Entonces dice que el plan que hicieron ellos es que dejaron de pagar porque ya no tenían. No están organizados. Ya no tenían paga. Entonces llega el de la Comisión Federal de Electricidad y dice: “Pues te voy a cortar porque no pagas”. “Pus córtalo hermanito, como quiera aunque quiera no te voy a dar”. Y le cortó la luz y entonces empezaron a decir: “Y qué tal si lo pegamos otra vez”. Entonces lo pegan y se vuelven a conectar y vuelve a llegar el de la Comisión Federal de Electricidad y lo vuelve a cortar, pero entonces ya se fijaron cómo lo hace y lo vuelven a conectar y así varias veces hasta que el de la Comisión Federal de Electricidad se encabronó y llegó y cortó la luz y cortó el cable en pedacitos. Ni modo que no se puede hacer. ¡Va! Que se organiza la comunidad y que compra su cable y lo ponen otra vez y llega la Comisión de Federal de Electricidad y lo va a cortar y le dicen: “No puedes cortarlo porque es de mi propiedad y si tú lo cortas me estás robando y te voy a acusar con el gobierno”. Entonces el de la Comisión Federal de Electricidad no supo qué hacer y quedó la luz y ya los dejó. Entonces están diciendo ellos igual que ustedes: “No es que no queremos pagar. Lo que pasa es que no es cabal lo que nos están cobrando”. Debiera ser que la tarifa es: el que está más jodido menos o nada, de plano. Y el que tiene más cobrarle más. Entonces ahí lo que están diciendo, lo que yo les estoy contando en cada lado, porque no es idea nuestra es que borrón y cuenta nueva, que ya lo que quedó, ya no se va a pagar, ya nada que se renegocia y que no se vuelve a pagar hasta que empieza a hacer trato el gobierno y dice: “De acuerdo con las comunidades que sea una tarifa justa”, o sea baja, para el que está abajo y alta para el que está arriba. Y ya se está haciendo ese movimiento compañeros. No lo estamos haciendo nosotros. No es la Otra Campaña, lo que pasa es que la Otra Campaña lo está encontrando y como se está haciendo grande la palabra de cada quién por donde pasamos es donde otro escucha y empiezan a hacer acuerdo. Entonces cada quién que está luchando en un lado descubre que no está solo y descubre que puede hacer acuerdo y tiene estas ideas que yo les cuento y otras que van saliendo de cómo luchar y cómo resistir. Y ese es el temor del gobierno porque cuando un movimiento se hace grande, ya es muy difícil detenerlo, ya sólo se puede detener con la división.

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2 Comentarios »

  1. hola!como estas?i’m italian girl.what going to continue the march?bueno?

    Comentario de chiara — febrero 1, 2006 @ 2:38 pm

  2. Hola, ¿cómo podría obtener los audios?

    Comentario de Cristopher — marzo 15, 2016 @ 10:29 pm

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