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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Oct081999

P.D. bis a la Carta 3 bis. La PD toma la Cámara… de video

La P.D. toma la Cámara… de video

 Octubre de 1999.

P.D. Bis a la Carta 3 Bis. En la pantalla la Ciudad Universitaria. Las dos figuras caminan por el estacionamiento de la Biblioteca Central. Inicia el diálogo. La escena cambia a un largo traveling shot que va desde el plantón indígena frente al reforzado cuartel militar en Amador Hernández, sigue el vuelo rasante de tres helicópteros verde olivo sobre La Realidad, y continúa por toda la Carretera Panamericana. Se suceden imágenes de la catástrofe que inundaciones y terremoto han dejado en las tierras indias del país. Las voces pasan a off, por lo que el espectador deberá ser ayudado con letreros a conveniencia de modo que pueda saber cuándo habla cada uno de los susodichos. En el audio se escucha:

-De todos los que conozco, usted es el más cronco –dice el Monsi.

-Usted el más petiforro –dice el SupMe llama cronco a mí, pero se ve que nunca se ha huesnado la cara en un espejo.

-Lo que usted busca es pelearme, doc dice el Monsi.

Los dos se huesnan con una mulga tremenda. Entonces el Sup saca una tiza y dibuja un zote en el piso.

-Usted es el más cronco –dice el Monsi.

-Y usted el más petiforro –dice el Sup.

El Monsi tora el zote con la suela del zapato. Parece como si estuviera a punto de amafarse.

-Usted es el más cronco –dice el Monsi.

-Y usted el más petiforro –dice el Sup.

-Lo que usted busca es pelearme –dice el Monsi.

-Usted me toró el zote –dice el Sup.

-Yo se lo toré porque usted me motó de petiforro.

-Y lo moto de nuevo, si vamos a eso.

-Porque usted es un cronco –dice el Monsi.

-Un cronco es mucho más que un petiforro –dice el Sup.

(Variación sobre un texto de Julio Cortázar. 62. Modelo para Armar)

– … –

¿Y ora?

-Parece que nos hemos quedado solos en este debate. Si estuviéramos en el CGH ya podríamos pasar a votar »acciones contundentes».

Monsi, no es el momento de andar con ironías.

-No es una ironía, es una moción, ya que estamos en la onda de «asamblea popular prolongada»…

Monsi

-Bueno, qué pues.

-La mesa propone que se pase a discutir el punto referente a…

-¡Un momento! ¿se puede saber quién te nombró «mesa»?

-Nadie en particular, la tomé por asalto. Aunque, claro, si lo prefieres, podemos abrir una ronda de intervenciones sobre el tema.

-No, me rindo, sólo te suplico que no vayas a poner alambre de púas. Prometo solemnemente no intentar tomar a golpes la palabra.

-Me regocija tu actitud. Bueno, estábamos por votar si se discute o no la votación para abrir la ronda de intervenciones para argumentar la votación sobre el tiempo de intervención de los oradores en lo referente a la orden del día…

-¡Moción!

-Sí compañero, ¿su moción es de orden, de procedimiento o de qué?

-Es aclaratoria.

-Proceda.

-Pregunto, ¿qué rayos estoy haciendo yo en un diálogo imaginario contigo?

-Moción denegada. No es un diálogo imaginario, sino de realismo mágico.

-Mociono la denegación a mi moción. Tampoco es realismo mágico.

-Bueno, la mesa propone que se abra el debate sobre el realismo mágico y lo imaginario.

-Moción de procedimiento. Primero la respuesta.

-Mira Monsi, te puse en este diálogo imaginario o mágico-realista por varias razones. Una es porque en tu texto del 19 de octubre de 1999 en La Jornada, al que llamaste «De la búsqueda belicosa del Nada«, no me dejaste mucha tela de dónde cortar para continuar el debate. Ergo, estoy haciendo uso de un subterfugio si no muy legítimo que digamos, cuando menos simpático. Así podré retomar el debate en otro terreno…

-¿Simpático?

-Sí, no negarás que al ponernos en los papeles del Calac y el Polanco del Cortázar de 62 Modelo para Armar, subrayo la natural simpatía que ambos poseemos.

-Dudo que muchos suscriban eso.

-Lo suscribimos tú y yo, lo que en el caso de esta «asamblea» se puede definir como «apabullante unanimidad». Pero volviendo a tu pregunta, estoy remarcando el hecho de que se puede discutir, debatir, confrontar ideas, sin que eso signifique abandonar el humor, la ironía, el «charming», ya que estamos en la onda globalizadora, y todo eso que causa el regocijo de chicos y grandes. En segundo lugar, te pongo a ti porque me parece que vos has comprendido que la finalidad de un debate de ideas no es ver quién gana, sino el generar más ideas y más argumentos para las distintas posiciones, es decir, para obligar y obligarnos a pensar. En tercer lugar, porque si ya apareciste en las tiras cómicas de Jis Trino, no veo por qué habrías de quejarte de salir en uno de mis diálogos imaginarios.

-Supongamos, sin conceder, que mi finalidad en este debate no es derrotarte, ¿qué garantías tengo de que no me pondrás a decir cosas que no he dicho y acomodarás los parlamentos de modo que tú quedes como un brillante expositor y yo como un opaco papanatas?

-Me ofende usted. ¿Qué le hace pensar que yo sería capaz de semejante cosa?

-Que usted es un cronco.

-Y usted es un petiforro.

-No sigamos con eso.

-¿Por qué no? Se supone que uno de los objetivos de esta asamblea es batir el récord del CGH y hacer una que dure, lo menos 777 horas, excluyendo los recesos para mentadas, golpes e idas al baño.

-¿Y cuántos días son 777 horas?

-Algo así como 32 días y pelos.

-Imposible, tengo que hacer Por mi madre, bohemios, artículos para periódicos y revistas, asistir a la presentación de 17 libros distintos, darle de comer al gato…

-Pero ¿no decía el Gironella que estabas clonado?

-¡Bah! Pura propaganda. Mejor negociemos.

-La palabra «transigir» no está en el vocabulario de esta asamblea.

-¿Tan pronto ya hay «ultras»?

-Era una broma, ¿qué pasó con tu sentido del humor?

-Se agotó en el primer punto de la orden del día…

-Bueno, que sean 77 horas. Son tres días y algunas orejas. Creo que con eso batimos el récord del CGH, aunque dudo que lo mantengamos por mucho tiempo.

-Moción de resignación.

-Aceptada. Proceda con el argumento sobre los afectados por la huelga.

-«Al neoliberalismo la huelga no lo perjudica. Más bien le confirma a un sector amplio su idea de la izquierda y de los extremistas. A ojos vistas, la derecha no se debilita con el paro; pierden, y considerablemente, la UNAM, la izquierda partidista y el gobierno de Ernesto Zedillo, pero a la derecha le llega gratis un regalo; el elogio por contraste de sus instituciones de enseñanza superior, no muy descollantes hasta el momento, dicho sea de paso». (De la búsqueda belicosa de la «Nada». Carlos Monsiváis. La Jornada. 19 de octubre 99).

-Pero, Monsi, a la mayoría de la población el elogio de las instituciones de enseñanza superior de la derecha la deja impasible. ¿De qué sirven las alabanzas a universidades que ya están muy lejos de cualquier presupuesto de clase media? Es como el elogio a las cualidades de un Mercedes Benz o un Ferrari. Por cierto, ¿recuerdas eso de que la masturbación es como tener un Ferrari y andar en pura primera? ¡Quién diría que la jerarquía católica se permite el albur público!

-Es que la campaña de los precandidatos ha contagiado todo allá arriba. Volviendo al tema, no te hagas pato. Tú sabes que me estoy refiriendo a que la huelga cuestiona la excelencia académica en la UNAM y, por contraste, exalta la supuesta superioridad de las universidades privadas. La imagen de una universidad donde sus miembros recurren a los golpes, los alambres de púas y el exorcismo sexista de «puto, puto» como argumentos de debate, no es real, y sin embargo esta imagen es la que permea ahora a la opinión pública. ¿Qué tienes que decir a esto?

-¿Cuá-cuá?

-Muy gracioso.

-Gracias, favor que me haces. Digo que hay un brinco: esta imagen de la UNAM es la que está en los medios de comunicación electrónica. De ahí a que permea a la opinión pública hay un salto, supone que estos medios de comunicación tienen legitimidad, credibilidad. A menos que «opinión pública» y «medios de comunicación» sean ya un equivalente, tesis que no me parece desproporcionada. Pero supongamos, sin conceder, que son ya lo mismo. Vos debés reconocer que hay un poco de… de… déjame buscar alguna palabra que no ofenda o lastime al respetable…

-¿Un sinónimo de…?

-«Histeria», pero no es un sinónimo lo que busco, sino algo que defina ese ambiente que hay en la prensa para detectar y resaltar los absurdos de un movimiento que, como todos los movimientos, no carece de ellos.

-Explícate. O bueno, no hay que ser presuntuosos: trata de explicarte.

-¿Ya no nos llevamos tan feo? Bueno, obviaré tu agresión. Te voy a poner algunos ejemplos. Cuando la marcha del 14 de octubre, donde los estudiantes protestaban por el manejo informativo de Tv Azteca y Televisa, en una estación de radio del DF se manejó que un niño había muerto por falta de atención médica, el bloqueo del Periférico le había impedido llegar a tiempo al hospital. Resultó que era falso, pero durante horas el locutor se encargó de inflamar los sentimientos humanitarios de los radioescuchas y agregó, sin hacerlo explícito, el calificativo de «asesinos» al largo caudal que ya llevan encima los huelguistas. ¿Otro ejemplo? En La Jornada, en las crónicas sobre las sesiones del CGH, se consigna que un estudiante propuso el veto a este diario y a uno de sus reporteros (Roberto Garduño). Por un complicado malabarismo, se dio por un hecho que el CGH asumía este veto. Esto provocó que el Sindicato de La Jornada (Sitrajor) mandara un extrañamiento al CGH por este veto y que, a su vez, el CGH respondiera con otro extrañamiento, pues no había tomado ningún resolutivo en ese sentido. Un imbécil propuso que, cuando tomaran la DGSCA (o algo así, pero es donde está la computadora grande), se cerrara primero que nada el servidor que usa La Jornada. Entonces surgieron voces para reclamarle al CGH esta intención, aunque era claro que no era intención del CGH, sino lo que uno había dicho.

-Y sin embargo, nadie en el CGH se tomó la molestia de contradecir esas dos intervenciones que mencionas o intervino para deslindarse.

-De acuerdo. Pero estoy en el tema del ambiente que hay en los medios en contra del movimiento. Porque hay una serie de saltos: una actitud o intervención de un miembro de una de las corrientes radicales, se toma como del CGH en su conjunto, como del movimiento en su conjunto, como de la UNAM en su conjunto, como de la izquierda radical en su conjunto, como de la izquierda a secas en su conjunto. A mi manera de ver, alguien debe empezar por imponer la serenidad, la reflexión y el análisis, y me equivoco o eso les toca, en parte, a los líderes de opinión progresistas y a los medios.

-Y a los estudiantes…

-De acuerdo. Pero alguien tiene que empezar. Y es a quienes han hecho de las ideas su profesión, que les toca empezar.

-Estás pontificando, pero suponiendo que tuvieras razón, ¿qué es lo que les toca empezar?

-El tratar de entender el movimiento como lo que es, como un movimiento social. Es decir, hay corrientes radicales o «ultras» y corrientes «moderadas», que responden a líneas de organizaciones políticas y/o sociales, sí, pero también hay estudiantes que no pertenecen a estas corrientes y están en el movimiento y lo sostienen. Algunos están en el CGH, la mayoría en las escuelas y en las brigadas.

-«Por supuesto, hay en el CGH jóvenes generosos, convencidos de la lucha contra la privatización de la enseñanza. ¿Pero hasta qué punto han decidido el rumbo del movimiento? ¿Y cuál es su papel en el diálogo? Según creo, la voz más persuasiva del movimiento se da por vía indirecta, y es la terquedad represiva y la grave inconsecuencia de las autoridades, reacias a considerar interlocutor al CGH y a entender sus razones» (ibídem).

-¡Bingo!

-¿A qué ese «bingo»?

-A eso que dices que hay jóvenes generosos en el CGH, convencidos de la lucha contra la privatización. Permíteme dejar pendientes las dos preguntas que haces y vamos a esto: este movimiento estudiantil tiene como motor el fin que persigue. La educación gratuita no es una consigna, es decir, no sólo una consigna, no es sólo una bandera. No, la educación gratuita es una causa para el movimiento estudiantil, y aquí digo «causa» en el doble sentido de «motivación» y «antecedente». Estoy tratando no de decir obviedades, sino de entender a un movimiento por el que sentimos, es irremediable, simpatía.

-«Simpatía por el diablo», Rolling Stones dixit.

-Espérame, ya voy encarrerado. La causa de la educación gratuita ha prendido tanto en estos jóvenes estudiantes (y aquí estoy dejando fuera a quienes ven en esta lucha un escalón o una etapa de la gran Revolución o de la siempre postergada insurrección popular), por eso, porque es una causa. A pesar de que a la gran mayoría de los estudiantes hoy en huelga no les afectaba directamente el aumento en el pago de cuotas, se lanzaron al movimiento porque era, y es, una causa justa, una causa cuyo fin es dejarle «algo» a los que siguen, a los que vienen, a los «otros».

-Pues si las cosas siguen como hasta ahora, les van a dejar un montón de escombros…

-Al entrar al movimiento los estudiantes no están entrando a un movimiento estudiantil, están pensando en el que no es estudiante pero podría llegar a serlo. Es, ¿cómo podría decirlo?, su herencia, su legado, su «aquí estuve, esto hice». Quien abraza una causa, abraza al «otro». Y es un abrazo que crea compromisos. Estos jóvenes están diciendo «tenemos un compromiso, tenemos que cumplirlo». Su lucha abraza a quien no conocen, a quien no le van a poder «cobrar» el abrazo. Es de admirar.

-Clap, clap, clap. Conmovedor. Pero olvidas decir que, en el caso de la «ultra», se abrazan ellos mismos, el compromiso es consigo mismos, su herencia es una asamblea eterna, y su legado es el «aquí estuve, aquí me quedo».

-Reduces al calificar con lo de «ultras», renuncias a los matices, a ver la esencia del movimiento. Además, ese abrazo al espejo igual cabe para la izquierda «no ultra».

-«Lo de ultras tan no es un calificativo que ellos mismos lo han utilizado» (ibídem).

-Bueno, también usan lo de «heroicos» o «revolucionarios» y no así los llamas.

-Y eso de que »renuncio a los matices», mira quién lo dice. Si tú fuiste torpe cuando te referiste a la propuesta de los ocho maestros y la descalificaste de un plumazo.

-De acuerdo, pero yo soy un guerrero y vos sós un pensador.

-En lo que se refiere a «guerrero» no es una disculpa, en todo caso, es una agravante.

-Bueno, pero me entiendes.

-Trato.

-Y yo trato de que entendamos el movimiento estudiantil. No sólo porque su causa es justa, vos lo has reconocido, también porque alcanzo a ver que es síntoma de que algo viene…

-Probablemente sea otra moción, así que no hagas caso. Lo que yo trato de que entiendas es que si el movimiento no encuentra salidas que lleven a soluciones, entonces vamos a tratar de entender los restos del naufragio y no un navegar admirable o, lo más deseable, un feliz llegar a buen puerto. Y a fe mía que el movimiento ya ha conseguido muchas cosas, además de exasperar a medio mundo. «El CGH ha ganado una batalla fundamental. Exhibió lo falible del principio de autoridad aplicado sin reflexión, reivindicó el carácter gratuito de la educación pública, provocó el debate más intenso que se conozca sobre las funciones de la UNAM, reavivó por distintos motivos a un conglomerado hasta hace poco ausente de sus posibilidades comunitarias. ¿Qué más puede lograr? Mucho, si no intenta, a partir de la posesión de las instalaciones, la rendición de los adversarios y el aplauso incondicional de la sociedad (ibídem).

-Te repito que el asunto no es si el movimiento ya ha ganado muchas cosas, sino es si éstas son suficientes. El resto de tu argumentación se ancla en lo de «el todo o nada». Permíteme insistir: el pliego de los 6 puntos (que ahora son 4, puesto que 2 se van al congreso -y olvidas mencionarlo), no plantea la rendición de los adversarios, sino educación gratuita, no a las represalias, oportunidad de regularizar sus estudios y un espacio de discusión y decisión (el congreso) para todos, incluidos «los adversarios». Y no creo que busquen el aplauso incondicional de la sociedad, más bien esperan su comprensión. El CGH ha flexibilizado su «todo o nada», dejando pendientes 2 puntos de su pliego. Y esto, a más de que no se le reconoce, ha recibido de rectoría la «inteligente» respuesta judicial de las actas de denuncia y el reactivar el tribunal universitario, esa «santa inquisición» que siempre tiene cuidado de seleccionar a luchadores sociales como víctimas.

-«El todo del CGH no está en lo irreductible del pliego, sino en la voluntad de un grupo de arrinconarse y descalificar al mundo. Los 6 puntos no son el «todo»; el «todo» es usar el pliego petitorio como espacio de dominio, no de diálogo, desde el cual todo se exige» (ibídem). Tú sólo ves lo bueno del movimiento, lo idealizas y solapas actitudes de intolerancia que, cada vez con más frecuencia, llegan a la violencia física.

-¿Te refieres a los granaderos?

-¡No!, hablo del continuo ajuste de cuentas interno que se llama «asamblea del CGH». De los granaderos, ya dije que es del todo censurable el salvajismo.

-No hay comparación entre el énfasis que pones en las críticas al CGH y el que dedicas al gobierno del DF. Pero volviendo a tu argumentación respecto al movimiento, tenemos que hay una huelga estudiantil cuyo detonante es el Reglamento General de Pagos que impuso, con una delicadeza que le envidiaría Albores, el rector Barnés. El movimiento estudiantil va en contra del aumento de cuotas, pero no sólo. También va contra el mecanismo de toma de decisiones que permite arbitrariedades como la de Barnés, las que a su vez provocan conflictos como la presente huelga. Ergo, el movimiento demanda dos cosas fundamentales: la derogación del Reglamento General de Pagos y la realización de un congreso resolutivo; las otras dos demandas se siguen como lógica: no a las represalias judiciales, académicas y administrativas en contra de quienes participan en el movimiento; y mecanismos para «ponerse al corriente» en sus estudios para los estudiantes huelguistas. Me parece lógico, racional, consecuente y lúcido. Me parece una causa inobjetable…

-«Lo objetable es la privatización de la causa. Como se ve ahora, los ultras, tan antiprivatizadores, se han adueñado de la huelga, protegidos por alambres y cercos de suspicacia que agreden periodistas y confiscan rollos de fotógrafos» (ibídem). Te he concedido que los ultras no son todos los estudiantes del movimiento, ahora concede tú que los ultras son los que hegemonizan las asambleas del CGH y han logrado imponer ese delirante atropello que pomposamente llaman «acciones contundentes».

-Concedido. Y voy más lejos, estas «acciones contundentes» han demostrado ser un fracaso. Y eso no escapa a esos «otros» estudiantes a los que reconoce generosidad. Los días de los «ultras» como fuerza hegemónica en el CGH están contados. La historia viene ya a pasar la cuenta, como antes la pasó a los estudiantes de filiación perredista. Pongo el ejemplo de la toma y cierre de institutos. Error: dispersa sus fuerzas y consigue ponerles en contra a un sector neutral hasta entonces o en el que podrían haber despertado algunas simpatías. Otro ejemplo, a pesar de que no había acuerdo del CGH para bloquear el Periférico, un grupo de Políticas y Acatlán, a más de algunos otros dispersos, toman la decisión. El desenlace de esta acción ya lo conocemos, entre otras cosas por esa doblemente valiente foto de La Jornada del día 15 de octubre y la excelente crónica del odiado-por-la-ultra Garduño (y digo doblemente valiente porque, además de la valentía de tomarla, fue valiente el publicarla). Pero ahí no terminó todo, la inconformidad con la manera de decidir la acción empezó a cundir en las escuelas. Es decir, además de críticas al gobierno del DF llovían críticas a quienes habían realizado la acción. La molestia se extendió por la manera en que se cerraron los institutos y por la forma en que se corrió a los investigadores y trabajadores.

-¿Y por qué no les dices eso?

-Ellos se dan cuenta, no son tontos y, sobre todo, son honestos. Y me refiero a los «otros» estudiantes. Y tan es así que ahora leo que el hartazgo en contra del «modito» de los radicales en el CGH está proliferando en estos «otros» que son la mayoría del movimiento. Los así llamados y autodenominados «ultras» están demostrando que, a la hora de la política, son iguales que los que critican (e insultan y golpean). Y olvidan que los «otros» estudiantes no están buscando un «ismo» que los ampare, sino cumplir su deber, es decir, ganar sus demandas.

-Escríbeles una carta.

-No contestan. Vaya, ni siquiera acusan recibo. Pero se entiende, o al menos nosotros los entendemos. Lo que quiero decir es que, al linchamiento que en los medios se promueve en contra del movimiento, el movimiento está correspondiendo con el linchamiento de los «rivales» que tiene a la mano: los «moderados» en este caso. El problema del movimiento, creo, es que tiene que librarse de la trampa de las etiquetas y los «bloques» y retomar el movimiento en su base, es decir, en sus demandas. En este momento, si críticas a los «ultras» entonces eres »moderado», y si criticas a los »moderados» entonces eres »ultra». Ergo, ya no importa la argumentación, mucho menos las demandas, sino la posición que ocupes en un espacio cada vez más angosto.

-¿Y entonces?

-Van a ganar.

-«En asuntos fundamentales ya ganaron, aunque también se podría decir «van a perder» (ibídem).

-Negativo, van a ganar. Y te voy a decir por qué. Al inicio del movimiento el CGH nombró una comisión (o varias, no lo sé) para que explicara a otros sectores sociales las razones del movimiento. Esa comisión llegó a La Realidad y habló con una delegación del CCRI-CG del EZLN. Quiero decir con esto que ellos y ellas (unos 40) tenían claro que estaban hablando con el EZLN y no con algunos de sus miembros. Bueno, el caso es que nos hablaron, nos expusieron las razones de su movimiento y nos dijeron que iban a ganar. En esa comisión no venía ninguno de las llamadas «corrientes» (como es costumbre, los «ultras» nos acusaban de «moderados», y los «moderados» nos acusaban de «ultras»). Venían jóvenes, hombres y mujeres, estudiantes de la UNAM que están en huelga para demandar educación gratuita. Después de ellos llegaron más. Preparatorianos, ceceacheros, de las facultades, de las ENEP, de las Escuelas Nacionales, de las FES. Algunos quedaban en La Realidad, otros seguían rumbo a Amador Hernández. Todos nos dijeron lo mismo; que luchaban por la educación pública gratuita y que iban a ganar. Nosotros les creemos, porque nosotros creemos, irremediablemente, en la gente. Y es mejor que nos equivoquemos al creerles, que al no creerles. Si no ganan (cosa que dudo) entonces habremos hecho mal en creerles, pero no sería la primera vez que nos engañáramos creyendo en algo o alguien. Si ganan (y así será) habremos hecho bien en creer en ellos y el escepticismo que ha empezado a endurecernos la piel se aflojará. Por eso, cuando hablamos nosotros, nos dirigimos a esos «otros» estudiantes, no sólo porque pensamos que ellos y ellas tienen la inteligencia y la habilidad para conducir la embarcación a buen puerto, también porque fue con estos «otros» que hablamos, y es en estos «otros» en quienes creemos. De su lado, además de nosotros, están la razón y la justicia…

-«Pero, ¿dónde están la razón y la justicia en el caso de la ultra o de la megaultra? A ellos no les incumbe la UNAM. Tan es así que han dividido el movimiento, desdeñan el diálogo con la opinión pública y la sociedad civil, y basta ver cómo tratan a la prensa, y las exigencias, las arbitrariedades, la descalificación permanente de cualquier posible interlocutor (su especialidad de ahora: La Jornada y sus reporteros) (ibídem)«

-Creo que todo eso va a cambiar muy pronto. La «ultra» ha derrochado rápidamente el capital político que heredó del desprestigio de los partidos políticos en la universidad (y no de su quehacer propio). Es la hora de los pequeños…

-Tu optimismo es exasperante, pero más tolerable que una asamblea del CGH. Por mi parte reitero que: »Es justa la demanda de la educación superior gratuita, la esperanza de la movilidad social y de las oportunidades de preparación, pero no de acuerdo con mi leal entender, el ejercicio de la intolerancia y el mero rencor social» (ibídem).

-En eso estamos de acuerdo contigo. Por cierto, los compas me piden que te diga que gracias por la carta, por el tono y por la cercanía. Quedan pendientes otros temas…

-¿Otros?

-Sí, el del diálogo-negociación (que tiene qué ver con el cumplimiento o no de los acuerdos a los que se lleguen) y el de la crisis política. Será para otra ocasión.

-¿En qué estábamos antes de todo esto?

-Estábamos en que usted es un petiforro.

-Y usted un cronco.

En la pantalla vuelve la imagen de la Ciudad Universitaria. Desde las «islas», se ve a las dos figuras alejarse, con la Torre de Humanidades a un lado y la Biblioteca Central al otro. El diálogo sigue y el audio se va perdiendo conforme se alejan.

-No estés triste, Monsi. Vas a ver que todo sale bien.

-Si no estoy triste por la huelga, es por mi colección de caricaturas.

-¿Qué paso? ¿Te las robaron?

-No, lo que pasa es que es imposible que compitan con las que ofrece cotidianamente la clase política mexicana. Y para Por mi madre, bohemios ya no me doy abasto, estoy por pedir que me den más espacio, cuando menos el que a ti te dan para tus comunicados.

-Ni le muevas, de por sí Doña Carmen ya no sabe si abrir una nueva sección o poner los comunicados como suplemento. Y digamos que en la mesa de redacción no brillo por mi popularidad.

-Claro, como usted es un cronco.

-Y usted es un petiforro al cuadrado.

-Y usted un factorial de cronco.

-¿Notas que ya nos estamos poniendo muy de «estudios superiores»?

-Sí, hace bien venir a la universidad.

-Y que lo digas, Tons´qué. ¿Vas a disparar los tacos al pastor? Hay unos buenos en División del Norte y Circuito Interior. Bueno, había… hace tiempo.

-No tengo dinero. Pero podemos hacer una asamblea ahí y, cuando el respetable caiga rendido de sueño, democratizamos el consumo de los bienes de digestión.

-No es mala idea, si no fuera porque usted es un petiforro.

-Y usted un cronco.

-Si se estudiara, usted tendría un doctorado de petiforro.

-Y usted es tan cronco que reprobaría el examen de admisión.

-Yo por eso apoyo el pase automático.

-¡Claro!, como que usted es un cronco.

-Y usted un petiforro.

-Apúrate, que nos deja el pesero.

-Entonces el pesero es también un petiforro.

-O un cronco, eso falta averiguarlo. ¿Traes cambio?

-¿Yo? Como dijo no sé quién, «no traigo cash». Vamos a hacernos los occisos, al fin que los dos tenemos «look» de «ultras».

Las voces se apagan hasta que sólo queda la música de fondo que, ahora lo sabemos, es Violeta Parra cantando »brincan los paralicos, sobre un filudo machete, ocho por tres ventisiete, divide un matemaco» (ojo: el acento grave es porque así va la canción).

Vale. Salud y los tacos sin cebolla y con mucha piña. ¿De tomar? Una chaparrita de uva. ¿Qué? ¿Ya no existen las chaparritas? ¡Voooy!

Subcomandante Insurgente Marcos

El Sup videograbando, sin darse cuenta de que la cámara ya hace tiempo que marcó «stop» porque se le acabó la cinta (lo cual puede interpretarse como que hay de mociones a mociones) (además, el maestro Oscar Menéndez ya me había dicho que mis travelings revientan cualquier presupuesto). Es octubre, es 1999, y es, ¡quién lo dijera!, México.

P.D. que contrataca. Llamé al Olivio y al Marcelo y les dije: «Ya inventé una consigna para la lucha: ¡Nuez, nuez, nuez! ¡Viva yo!». Se me quedan viendo los dos y pregunta el Olivio«¿Vos estás enfermo vos Sup?», y el Marcelo agrega: «Sí, ¡que lo inyecten!». No paré de correr hasta que vi un letrero que decía «Bienvenidos a Guatemala»: (Suspiro).

P.D. que en el pecado lleva la penitencia. Estaba yo comiéndome unos chocolates con nuez (con figura de tortuga), cuando llegan el sargento Capirucho y el cabo Capirote, es decir, el Olivio y el Marcelo. No piden, saben que en tratándose de nuez, el Sup no reconoce grados militares, mucho menos si se trata de sargentos y cabos. Dice el Olivio«Vos Sup, ya llegaron ya los de las coordinadoras de la consulta», y el Marcelo«Sí, y trajeron una caja grande llena de inyecciones». Les di las tortuguitas de chocolate con nuez que me quedaban. En tratándose de inyecciones, el Sup reconoce la importancia de los amigos… y de los cómplices. ¿O ustedes creen que delaten que estoy escondido arriba de la ceiba (gulp)?

P.D. para el doctor Rodríguez Araujo. A ver si entendí bien: si usted dice que soy un irresponsable, es una crítica; y si yo digo que espero que usted pueda decir que nadie lo puede acusar de inconsecuente, es un ataque. ¿O al revés?

P.D. para la Sedena. Si hay emergencia en varios estados por las lluvias y se necesitan transportes aéreos para socorrer a la población, ¿por qué han aumentado acá los vuelos de helicópteros artillados y aviones bombarderos? ¿Es su «aportación» al debate?

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