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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Oct172006

Jornada del 15 de octubre en Baja California Sur

En la reunión con los ejidatarios de la Salinera El Vizcaino Lea aquí la transcripción

Con las trabajadoras calamareras Lea aquí la transcripción

La Salinera, El Vizcaíno, Baja California Sur
Encuentro con ejidatarios.
16 de octubre del 2006

Bueno, miren compañeros, les voy a explicar lo que estamos haciendo nosotros. Porque ahorita la cuenta que estaba haciendo de lo que nos explicó el compañeros vocero, es que hay ejidatarios que les están pagando 300 pesos al mes, y a los que les están pagando mucho les están pagando 1000 pesos al mes, y eso es mucho menos que el salario mínimo. Y si un campesino pierde la tierra y no le pagan la forma para reponer lo que está perdiendo, aunque sea rentado, pues ¿de qué va a vivir?

Y ahora que nos explica también que está la Mitsubichi detrás de eso, pues ya salen otras cuentas. Porque nos explicó bien que abajo hay otras cosas. Y lo que va a pasar es que si empiezan a decir y a hacerse patos y a decir: “no, pues es que la empresa ya quebró”, va a aparecer la misma Mitsubichi con otro nombre. Y no le importa si se chinga la naturaleza, y la sal, y todo eso, porque lo que le interesa es lo que está abajo. Entonces hay un gran negocio ahí y las autoridades gubernamentales están de acuerdo, y lo que está pasando es lo que explicaron ustedes: “es que como está en este rincón, ¿a quién le va a importar?

Lo que nos estaba explicado un compañero del otro lado, dice: “es que es que el mar que está en medio de la península y de la parte de México, es como si fuera un muro, como el que ponen los gringos para que no brinquen los indocumentados”.

Entonces, lo que nosotros estamos haciendo es recorriendo el país y viendo estas luchas que están pasando, y estos despojos y estas injusticias, y darlas a conocer a todo el mundo y a todo el país, para que otros mismos se enteren.

Entonces es lo que estamos, ahorita estamos acabando Baja Sur y vamos a Baja Norte y luego vamos a Sonora y luego Chihuahua, Durango, Zacatecas, Coahuila, hasta que recorremos todo el país y hacemos la cuenta. Y lo que van a encontrar es que esa injusticia que están haciendo con ustedes la están haciendo igual con nosotros en Chiapas. Nosotros venimos de Chiapas, pero ya recorrimos también con los mayas ahí en la península de Yucatán y es igual, que es la otra península ésta.

Y entonces, vemos aquí en Baja California Sur que hay como dos Baja Californias: pero no la que dicen que es panista, y es perredista. No, es la del que tienen dinero y la del que no tiene. Porque ahí en San José de los Cabos —donde leímos la carta que mandaron—, pues están los grandes centros de los ricos, y ahí nomás está la gente que está bien jodida. Y ahí mismo en la Paz están las colonias bien jodidas y están donde viven los grandes ricos y los políticos que están gobernando ahorita pues Baja California ¿no?

Entonces, nosotros pues les agradecemos ahora sí que nos hayan esperado hasta ahorita, como fue de última hora. Pues viera que con tiempo lo hubiéramos visto, pues llegamos a buena hora y pueden estar los demás ejidos que ahora no pueden estar. Pero estos compañeros que ven ustedes aquí, esos son los que están, ahora sí que agarrando la palabra y dándole como que vuele, que llegue lejos. Y no es solamente que se puede enterar lo que hay aquí en México con el periódico y la revista que viene nacional, sino con estos compañeros se va al mundo.
Y ahora que vamos a pasar en otras partes, que vamos para Tijuana, Ensenada, Mexicali, y luego nosotros vamos a llevar esta injusticia que se conozca. Pero no nada más la injusticia, la lucha que están haciendo, que se sepa porqué está esto. Porque allá vamos a saber lo que va a decir la televisión: “que están manipulados, y que ésos no quieren” —lo que están vociferando pues ahorita en eso que van hablando por el camión—, pues lo van a empezar a decir en la televisión o en los periódicos. Y nosotros vamos a empujar en sentido contrario. Vamos a decir: “no, nosotros fuimos ahí, nos contaron la historia y nos contaron quién está detrás, porque el que está detrás es el que tiene un montón de paga” y explicar. Y lo van a entender los campesinos de todo el país: que si un campesino pierde la tierra, pues pierde todo, es su único patrimonio. Eso es lo que hay que defender.

Nosotros estamos en esa disposición y eso es lo que vamos a hacer, por eso no podemos quedar todo el tiempo, pero sí podemos quedar lo suficiente para escuchar esa voz y llevarla, aquí con estos compañeros, y empezar a mandarla ya mañana mismo para otros lados que se empiece a conocer. Así, a la hora que el gobierno y la empresa empiecen a contar otra mentira, pues ya va a chocar con la otra palabra. Y antes no era así, antes nomás luchan aquí y el que se enteró, se enteró, y el que no ni modo —ahora sí que nomás pasa por la carretera—.

Pero ahora no importa en qué camino, aunque sea carretera asfaltada, autopista, camino de tierra o camino de animales, se va a enterar la gente, porque nosotros que estamos en esto de la Otra Campaña, tenemos gente en todo el país, pero pura gente de abajo, jodida pues, que está igual con esas injusticias que ustedes tienen.

Y si nosotros les explicamos la cuenta ésta que nos hicieron, pues van a decir: “no, pues cómo le van a quitar a esa gente la tierra y ¿a dónde la van a mandar?”

Y eso es lo que quieren ellos: que se empobrezcan totalmente y acaben jalando pal’ otro lado, pa’ Tijuana, a ver si puede brincar pal’ otro lado a Estados Unidos, y que los dejen libre, como si hubieran conquistado igual que hace quinientos años.

Y aparte está el dolor éste que nos están contando pues, de que uno va al gobierno esperando que lo va atender, y resulta que nomás recibe desprecios y burlas. Así de plano pues, como si fuéramos pues, cualquier cosa. Pero viera que va un gran político, un empresario, ¡uta! hasta le ponen la silla para que se siente. ¿Y por qué ese que tiene todo recibe todas las atenciones y el que no tiene nada nadie lo apoya?

Si estas tierras se mantuvieron por ustedes, nadie vino, nadie les hizo caso. Ahorita ya les están haciendo caso porque ya hay el interés de todo lo que está abajo, pero hace años a quién le importa eso. Y no les importa si se están muriendo, si están sembrando o no están haciendo nada. Y ahorita sí les quieren pagar una miseria, porque no es justo, de plano les decimos que no es justo. Y nosotros apoyamos esa demanda.

Y lo poco que podemos hacer —o mucho—, es lo que vamos hacer. Es echarle ganas y que su palabra llegue lejos, su palabra, porque eso fue lo que recogieron los compañeros. No es lo mismo que uno mismo cuenta lo que está pasando a que otro llega y ve, y lo cuenta con otros. Y por eso era importante pues, que estuvieran estos compañeros y que ustedes mismos explicaran el problema. Y eso es lo que vamos hacer, a eso nos comprometemos: donde quiera que vamos, vamos a mencionar aquí a los ejidos, al ejido Benito Juárez y al Gustavo Díaz Ordaz. Y vamos a decir: “ahí hay una salinera, y está esta empresa”. Y ahora que vayamos a Tijuana lo vamos a decir clarito, porque pues ahí nomás está del otro lado.

Y vamos a encontrarle de la maquila, a través de la maquila, que también van a decir: “no pues es que esa empresa también esta metida aquí”. Entonces no nada más se dedica a sacar sal, se dedica a hacer un chingo de fregaderas, donde quiera.

Y viera que todos los que están explotados por esa empresa se organizan y se unen, pues el que tiene que temblar es la Mitsubichi, no nosotros pues, que parece que estamos solos y aquí arrinconados. Y como dijo el compa: “¿qué vamos a hacer frente a un monstruo de esa naturaleza?”. El que tiene que pensar así es el dueño de la Mitsubichi: “¿qué voy hacer contra un monstruo que está en todos lados, a todos los que estuve explotando que ya se están rebelando? Y o les doy lo justo, o me quitan todo”.

Y como explicó el compañero, dice: “quesque está en quiebra y no puede pagar”. Pues que se vaya, que se vaya y entonces sí, le entrega la tierra y ya los ejidatarios dicen qué van a hacer con ella. Si alguien más quiere invertir, pero va a pagar lo justo. Y lo justo es que el campesino tenga para vivir, porque es su tierra, no es de nadie. Porque yo estaba oyendo pues, dicen: “son campesinos que se reclaman los legítimos propietarios de la tierra”. Pero ahora entiendo por lo que dicen es que, además, son los propietarios legales, porque ahí está el papel.

Un ejidatario: —Somos, tenemos la certificación de nuestras tierras.

SCIMarcos: —O sea, aquí el único que está invadiendo es la empresa.

Otro ejidatario: —Es la empresa, así es.

Otro ejidatario: —Con la complacencia del gobierno federal, y de economía, y de todas las…

SCIMarcos: —Ajá, entonces lo que vamos a hacer pues es eso. Nosotros tenemos que decir claramente: la ley los protege, y el derecho, y la historia, y la razón. Del lado de la empresa no hay nada, más que el dinero que está poniendo para comprar las autoridades.

Un ejidatario: —Y el poder.

SCIM.- Sí, eso es lo que es. Y que más gente se de cuenta, para que no puedan hacer aquí como si estuvieran en un rincón del país que nadie escucha. Porque eso es lo que estamos haciendo nosotros: que toda la gente olvidada, sea escuchada por su propia voz.

Y eso es lo que vamos a hacer compañeros y compañeras.

Santa Rosalía, Baja California Sur
Encuentro con trabajadoras calamareras

15 de octubre del 2006

Así como dice la compañera de la Casa de la Trabajadora y el Trabajador, que su chamba es ver lo del proceso legal de su demanda, pues nuestra chamba es que se conozca el problema que tienen.
Y yo les quiero contar pues de lo que hemos visto en otras partes. Porque así ayer estuvimos en una colonia como ésta, que se llama Rinconada Los Olivos. Y les pusieron así en medio, al lado de su casa, una antena bien alta de señal de celular Iusacel que se dice. Que ese si está muy cerca de la gente le daña la cabeza.

Porque hace rato dijo la compañera: es que sí se chingan la cabeza después de estar tanto tiempo sin dormir. O sea, se le cambia todo al cuerpo que está acostumbrado a descansar en la noche y trabajar en el día, se le cambia el reloj biológico que se dice. Entonces, se hace un problema.

Entonces, esas cosas que están pasando: les pusieron la antena —que también les está afectando— y les dijeron que no va a pasar nada. Pero no podían ni dormir. Y ya ven que llegó pues el ciclón, o el huracán —no sé qué sea—, entonces que los niños están con la angustia toda la noche, porque pues cruje la antena. Es bien alta, así como 15 o 20 metros no sé. Y están con el pendiente: salían los niños con la lámpara a ver para qué lado va a caer, dos, tres de la mañana, para correr para el otro lado. Entonces, ellos le dicen que es el monstruo. Pues sí, es un monstruo pues para ellos, y si está con la pesadilla ese niño, pues ya lo está afectando.

Y ahora resulta que la empresa esa ya quebró y le van a dar dinero para —porque ya ven que cuando al rico le va mal, el gobierno le ayuda, y cuando al pobre le va mal, que lo ayude a ver quién, porque el gobierno no se va a meter—. Entonces, ellos están pidiendo que se lleven la antena. Y yo quede con ellos que donde iba a contar su historia, así como quedo con ustedes, que donde vaya, porque vamos a recorrer todo el norte de la República.

Y ahora ya mañana vamos rumbo a Tijuana y Ensenada, y ahí van a llegar gentes que son del otro lado, mexicanos pues, o sea mexicanos y mexicanas que están trabajando del otro lado. Y también norteamericanos que están de acuerdo con la lucha. Y ellos van a escuchar esto. Y yo se los voy a contar con esos nombres, porque el que les está haciendo el mal allá es un presidente municipal del PRD de La Paz, que se llama Víctor Castro Cosío. Yo dije: donde voy a pasar voy a decir su nombre hasta que esa antena la quiten.

Y ahora voy a agregar el nombre del señor Osuna, que es el presidente municipal de Santa Rosalía. Que su deber como gobernante es ver por el pueblo. Él tendría que ver, junto con ustedes, demandarle a los coreanos que cumpla con esa demanda laboral, que haya mejores condiciones de vida.

Porque no puede ser, como en la época porfirista así era. El jefe de gobierno estaba de acuerdo con el hacendado, y así explotaban a la gente. Y se supone que los gobiernos, que ya hay democracia y no sé qué, los gobiernos deben estar para proteger a la gente. Así por ejemplo, si hay un desastre natural, la ayuda humanitaria que llega, debía repartirlo con la gente de abajo, no con la gente de arriba.

Pero lo sabemos que se va a preocupar más de la calamarera, que si no le va a pasar nada, que al coreano ese que las está chingando.

Entonces, lo que nosotros vamos a hacer con esa su palabra, y ese es nuestro compromiso es que se vaya para todo el país y para todo el mundo. Eso sí ténganlo seguro. Y al rato pues, le vamos a pedir al compañero Tito y a los compañeros de la Casa de la Trabajadora y el Trabajador, que luego den su vuelta y les enseñen: esto fue lo que se está contando de ustedes en otras partes. Y van a ver que está su palabra de ustedes, no está la mía. Y donde vaya yo, yo agarro su palabra —a lo mejor no puedo tener tanta fuerza como la que pusieron ustedes ahorita—, pero el mismo coraje e indignación es el que vimos en La Paz.

Y también estuvimos en un ejido, que ya lo destruyeron pues porque lo compraron, que se llama El Centenario. Y están destruyendo ahí la naturaleza. Nos enseñaron pues donde está el agua y nos dicen: “aquí antes había pescado, había almeja, había un chorro de cosas y ahorita ya no hay más que mierda”. Y es gente pobre la que vive ahí. Lo que hicieron fue mandar las aguas negras para ellos. Por que lo sabemos que nos agarran como basurero.

Un compa pregunta: —¿y qué pasó ahí, cómo van?

Ahí se están organizando pues para recuperar eso. Así como los vecinos se están organizando para quitar la antena. Y en cada lugar hay una organización. Pero mismo de los vecinos, no es que llega un partido y los organiza. Sino que mismo ven el problema, se organizan y luchan. Pero antes de que pasamos nosotros, está cada quien por su lado. Y ahorita lo que estamos haciendo hagan de cuenta una red. Que un punto se relaciona con otro y se hace en todo el país, para apoyarnos mutuamente.

Y a ver, a lo mejor salió en la noticia, a lo mejor no se dieron cuenta pues de lo que pasó en Atenco. Que golpearon a la gente, aquí viene un compañero de Atenco.

El mismo compañero: —pero ¿viene todo bien ahí?

¿Perdón? No, está mal en todos lados, lo que está bien es que la gente está luchando. Osea, que como nos contaban aquí, es que luego la gente no habla, pero ahorita ya está hablando y se está organizando.

El compa: —eso es lo que quiero yo, que toda la gente hable.

Eso es lo que estamos haciendo. Entonces, lo que pasó ahí es que esas personas, que son campesinos, gente como ustedes que tiene su trabajo. Quisieron a apoyar a unos que estaban vendiendo flores y les cayó la policía. Pero no crean que los agarró: “tienes delito”. Violó a las mujeres, la policía.

El compa: —eso es lo que quiero yo, que toda la gente hable a lo que está mal, que hable bien.

Eso es lo que estamos haciendo. Ya ves que usa la policía del estado usa unos bastones, con eso violaban a las mujeres. Y a los jovencitos. Y luego todavía que hicieron eso, los tienen en la cárcel. Y lo que nosotros estamos demandando es que tiene que salir libre. Porque es gente sencilla pues y no tiene delito. Su delito es organizarse así como ustedes. Viera que pasa un problema aquí, pues nosotros en Chiapas —o donde estemos, porque estamos en todo el país— también vamos a demandar la justicia por ustedes.

Y es lo que estamos haciendo. Nosotros no estamos repartiendo gorra o bolsa, o no sé qué madres estén repartiendo aquí. Nosotros lo que estamos ofreciendo es, hagan de cuenta que llevamos un oído por todas partes, escuchando a todos. Y luego lo convertimos en boca y empieza a hablar, la misma palabra de ustedes por todo el país. Eso es lo que estamos haciendo. Y por eso vienen estos compañeros, que vienen pues en ese autobús más grande que se quedó ahí. Porque andamos pues por todas partes.

Y empezamos en Chiapas, fuimos a Quintana Roo, Yucatán, Campeche, Veracruz, Oaxca, Puebla, Tlaxcala, todo esto. Y ahorita llegamos a Sinaloa, nos brincamos en Ferry a La Paz, fuimos hasta Los Cabos —que en la noticia sale que muy bonito, que los hoteles—, gente bien jodida también, porque esos no salen en la de ésas. Sale el hotel, pero no sale que ahí al lado hay una colonia bien jodida, que son los que trabajan en el hotel.

Igual en La Paz, está la zona que es muy bonita, y la gente que está jodida está aparte. Porque al rato les va a gustar Santa Rosalía, porque ya ven que van a hacer el —¿cómo se llama?— que ahora se llama Proyecto Mar de Cortés, se va a llamar ahora. ¿Saben qué nos están contando en Los Cabos? Que van a meter 34 campos de golf. ¿Ustedes juegan golf? Yo tampoco golf, pero yo no vivo aquí. Yo digo ¿para qué quieren tantos campos de golf? Y ¿de dónde van a sacar el agua? O ¿a quién se la van a quitar?

Una compa: —al pobre, ¿a quién va a ser?

A ustedes, entonces dijimos: si se empiezan a tomar conocimiento de lo que está pasando, porque ahí hay gente que está viendo ese problema. Y que va a agarrar toda esta parte: desde aquí hasta —¿cómo se llama? donde está una playa bien bonita, además llena de gringos—

Las compas: —La Bahía

Si pues ahí se ve, porque hasta están los letreros en inglés, parece que estamos en Estados Unidos.
Entonces, todo eso les va a gustar, y al rato se va la calamarera. ¿Y ustedes? Que dios los bendiga porque no va a haber trabajo. Y van a ver que empieza a haber mucha construcción, pero no va a ser de ustedes. Es que van a meter un hotel, porque aquí el clima está bien bonito. Claro, viene el huracán, pero pues para eso se van para otro lado. Ya pasa el huracán, regresan. Y la gente que está jodida, pues ni modo.

Miren, nosotros venimos de Chiapas. Pasó un huracán bien feo ahí, hace un año. Y toda la gente pues jodida, todavía es fecha que no la ayudan a levantar su casa. Pero en la noticia salió que sí. Pero vas y hablas con ellos y no. Porque le dieron paga al periodista para que dijera que ya.

Las compas: —así son los periodistas

Y pasó en Quintana Roo, que entró también y destruyó, y también se llevó los hoteles. y ¿qué hizo Fox? Le dio la ayuda a los hoteleros. A la gente que perdió su casa: nada.

Una compañera: —sí porque ahí recibe impuestos.

No pagan nada, nomás se mochan con el funcionario. Lo sabemos porque si viera que entra dinero, entonces ¿por qué nos están quitando a nosotros? Si fuera cabal las cosas, aquí el que tiene más tendría que pagar más ¿no?

Compa: —claro.

Hagan su cuenta de la luz. Usted dime si ha bajado. Y viera que agarramos la cuenta de luz de la calamarera, vas a ver que paga menos, porque está con el apoyo del gobierno. Y tú dices: porqué si tiene un prendedero de máquinas y de luces, ¿por qué paga menos que yo? que nada más tengo el foco y la tele, o la grabadora, lo que sea. Pues es que es una empresa “que genera empleos”, dicen. Pero qué pinches empleos, ahorita nos lo contaron. Y además no respeta el derecho laboral.

Entonces, si le hacemos por los dos lados, con las compañeras que están viendo la cuestión legal, y nosotros que hagamos la denuncia nacional e internacional, tal vez sí podemos pues, cuando menos decirles claro lo que estamos diciendo: no están solas compañeras, de veras.

A lo mejor hasta ayer todavía, ahorita ya no. Ahorita pueden decir: allá hay unos indígenas mayas en Chiapas que conocen el problema, porque yo les informo a mis compañeros, en su lengua pues. Y van a saber y van a decir: no pues es que esa gente es compañera, a ver cómo podemos apoyarnos. Y eso es lo que vamos a hacer, compañeros y compañeras. Gracias.

 

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2 Comentarios »

  1. Solamente decirles que desde Cantabria (Norte del Estado Español)también se les escucha.Salud.

    Comentario de stella — Octubre 19, 2006 @ 8:43 am

  2. Desde la selva se oyen gritos.
    Acá, en el desierto, se hace el eco.
    Lamentos que escurren desde las montañas,caen sobre la tierra agrietada.
    Pasos andantes que recorren el camino de la miseria, siguen al orizonte perdido.
    Luchan por lo perdido, pero no olvidado, simplemente luchan…
    de acá-pa’ya, desde el desierto

    Mexicali B.C.
    Antonio Valenzuela Alba
    (obrero)

    Comentario de Antonio Valenzuela Alba — Noviembre 9, 2006 @ 1:30 pm

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