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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Jun182006

En el I Encuentro por la liberación de l@s pres@s politic@s, 18 junio de 2006

Intervención del delegado zero en el Encuentro

ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE LA LUCHA POR LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA PARA L@S LUCHADOR@S SOCIALES EN MÉXICO.

 

PALABRAS PARA EL PRIMER ENCUENTRO POR LA LIBERACIÓN DE TOD@S L@S PRES@S POLÍTIC@S, PRESENTACIÓN CON VIDA DE LOS DESAPARECIDOS Y LA CANCELACIÓN DE ÓRDENES DE APREHENSIÓN CONTRA DE LUCHADOR@S SOCIALES.

 
18 de junio del 2006.

Compañeras y compañeros:

Estamos seguros de que en este primer encuentro se han dado avances y se llegará a acuerdos que nos permitan, como movimientos sociales en general y como Otra Campaña en particular, apoyarnos en la lucha por la liberación de nuestras compañeras y compañeros presos y presas políticas, unificar nuestra exigencia por la presentación con vida de los desaparecidos, y demandar la cancelación de todas las órdenes de aprehensión con las que se quiere inhibir la lucha social en nuestro país.

Las que siguen son sólo algunas reflexiones que no pretenden ni normar una línea de trabajo ni imponer una visión. Se trata de apuntes de cómo vemos nosotros, los zapatistas, las zapatistas, dentro de la Otra Campaña, el asunto éste de la estructura jurídica que nos oprime, las leyes que son la coartada para perseguirnos y atacarnos, y los cuerpos represivos que supuestamente están para hacer cumplir la ley y son los primeros en violarla.

Es claro que dos indignaciones marcan nuestro calendario actual: por un lado la que nos provoca el asalto policíaco a San Salvador Atenco, la agresión sexual a las mujeres, y la ilegalidad en la que mantienen en prisión a nuestras compañeras y compañeros; por el otro lado, la que nos nace al conocer del salvajismo de la policía del gobierno de Oaxaca al atacar al magisterio democrático y al pueblo de esa entidad.

Son las que lastiman el calendario presente, pero tenemos muchas más en todos los almanaques del México de abajo.

Algunas son conocidas en México y el Mundo: el 2 de octubre de 1968, el 10 de junio de 1971, la Guerra Sucia, Aguas Blancas, Acteal, El Charco, El Bosque; otras no son tan sabidas en los medios de comunicación, pero sí en nuestra piel, en nuestra sangre, en nuestra memoria.

Y para rescatar nuestra memoria, nuestra sangre, nuestra piel, que anduvieron y andan en nuestros muertos, nuestros desaparecidos, nuestros encarcelados y encarceladas por un sistema que penaliza la dignidad y premia la traición, se han hecho varios esfuerzos en las últimas décadas.

Sin embargo, hasta ahora ha prevalecido la dispersión y la fragmentación en nuestra lucha por rescatar a los nuestros y nuestras.

Cada organización, grupo, colectivo, familia, luchaba separada por las heridas con nombre y rostro para quienes somos abajo y a la izquierda.

Ahora tenemos este esfuerzo unitario que, no sin tropiezos, empieza a levantar.

Deseamos que este empeño no sea frustrado por los resabios de la política del “agandalle” que carguemos todavía, y que no se convierta sólo en un nuevo membrete que le da, a quienes lo forman, un gafete, una invitación al extranjero, y un turno en la lista de oradores.

Deseamos que el dolor de nuestra gente muerta, desparecida, presa y amenazada, sirva para no desmayar en el esfuerzo de congregar y coordinar esfuerzos contra la represión, por la presentación con vida de nuestros desparecidos, la libertad para nuestros presos y presas, y el cese de la amenaza contra los luchadores sociales de todas partes.

Deseamos, en fin, que aquí nazca una nueva esperanza, firme y duradera, para quienes tienen las amenazas del olvido como desaparecidos, de la injusticia sin fin como presas y presos políticos, y de la persecución rabiosa como luchador@s sociales.

Nuestra lucha por la libertad y la justicia para l@s pres@s, la presentación con vida de los desaparecidos y la cancelación de todas las órdenes de aprehensión contra la lucha social, está inscrita en algo más grande: la lucha contra el sistema que ha ejecutado todas las injusticias, horrores y crímenes que nos convocaron en esta ocasión.

Es el sistema capitalista el responsable y no por omisión, sino por comisión estructural.

Por todos los medios se nos trata de convencer que la represión política con la que, regularmente, se enfrenta la movilización social, es sólo un exceso o una deficiencia del Estado Moderno.

Se nos dice una y otra vez que son desajustes que se pueden corregir y se nos vende la imagen de un sistema jurídico racional y mesurado: la justicia ciega y la balanza incorruptible que se inclina, sin mediación alguna, hacia el bien o el mal para dictaminar.

Nada más lejano de la realidad, lo sabemos.

Pero, ¿dónde encuentran sustento estas pamplinas ideológicas y jurídicas?

En el núcleo fundamental de un sistema de despojo, explotación, racismo y represión, es decir, en la apropiación por unos cuantos de la riqueza que producen unos muchos; el dominio de los capitalistas sobre los trabajadores.

Es necesario cuestionar las evidencias supuestamente irrefutables del Sistema Jurídico en el Capitalismo, su estructura y su funcionamiento.

Estas evidencias son las supuestas libertad e igualdad.

Por medio del despojo violento, el capital construyó una de las dos grandes mentiras con las que protagoniza, patrocina y alienta crímenes de todo tamaño en su parte dentro de la historia de la humanidad.

Liberó así a la inmensa mayoría de la población de sus posesiones y convirtió a millones en desposeídos, libres de toda posesión que no fuera su propia persona y su capacidad de producir, su fuerza de trabajo.

“¡Libertad!”, gritó el propietario. Y, por lo bajo, añadió “libertad para MI dinero, libertad para MIS mercados, libertad para MIS ideas, libertad para MIS políticas”. Con estas ideas se alzó contra el sistema que le impedía desarrollarse y progresar, y pudo así convertir en poder político, ideológico y jurídico, su poder económico.

Pero escondido detrás del liberalismo como idea motora de la modernidad que emergía, se encuentra un pantano de mierda, sangre, muerte y destrucción.

Y, cientos de años después, su vieja consigna se renueva para reordenar el dominio de los poseedores sobre los desposeídos: “Neoliberalismo” es su nombre nada original.

Dice uno de esos intelectuales que mira abajo y desde abajo, en la izquierda, Eduardo Galeano: “La libertad de mercado te permite aceptar los precios que te imponen. La libertad de opinión te permite escuchar a los que opinan en tu nombre. La libertad de elección te permite elegir la salsa con que serás comido”. (Eduardo Galeano. Las Palabras Andantes).

“Somos libres”, dice el Dinero hecho idea justificadora, “porque somos iguales, porque todos somos seres humanos”.

Somos libre e iguales.

¿Lo somos?

¿Es la misma libertad la que tiene el propietario de grandes extensiones de tierra, de fábricas, de comercios, de bancos y la que tienen los pueblos indios en México, los campesinos, los obreros, los empleados, en suma, los trabajadores del campo y la ciudad?

¿Son iguales los propietarios de la industria minera y los trabajadores que laboran sacándole la riqueza a las entrañas de la tierra? ¿Son iguales los dueños de la Minera México y los mineros asesinados en Pasta de Conchos, Coahuila? ¿Es igual Carlos Slim y el indígena yaqui que en Sonora es despojado de su tierra, cultura, identidad? ¿Es igual el ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que el vendedor ambulante de flores en Texcoco? ¿Es igual el gobernador Ulises Ruiz que el maestro de una comunidad indígena en Oaxaca? ¿Son iguales los hermanos Bribriesca que los niños y niñas huérfanos por la masacre de Acteal? ¿Son iguales el propietario de Monsanto y el campesino que muere en el desierto de Arizona tratando de conseguir empleo en Estados Unidos porque la tierra que tenía no daba si siquiera para mal comer?

Y sobre estas ideas de “libertad” e “igualdad” se construye todo el edificio ideológico y jurídico que gobierna la sociedad en este sistema.

Sus estructuras, desde la escuela de leyes hasta las salas de ministros, pasando por policías y juzgados, hayan su justificación en esto: todos, todas, somos libres; todas, todos, somos iguales ante la ley y su sanción.

Se nos dice que si hay uso discrecional de la justicia, aplicación selectiva de la ley, y corrupción en el aparato judicial, es porque hay malas personas y deficiencias que son aprovechadas por unos cuantos vivales.

Nada que no se pueda corregir, se nos insiste, con adecuaciones de las leyes y cursos de honestidad para jueces y funcionarios, capacitación en derechos humanos para los policías, técnicas más científicas y modernas para administrar la justicia en todos sus niveles.

Pero, según nosotros, no se trata de deficiencias que puedan ser corregidas.

La hiper-ultra-mega fábrica capitalista produce mercancías… y convierte en mercancía lo que no lo es.

En el capitalismo la justicia es también una mercancía.

La puede comprar quien tiene la paga. Y no sólo una ley o la aplicación de una ley. Policías, ministerios, jueces, carceleros y magistrados, así como legisladores, son comprados para tomar una decisión hacia uno u otro lado.

Las leyes, su aplicación, su violación, su arbitrariedad, su conversión en mercancía, todo esto es intrínseco al sistema jurídico en el Capitalismo.

La función esencial del Estado en el capitalismo es garantizar el dominio de los poseedores sobre los desposeídos, y para eso la represión, y para eso las leyes que le den fundamento racional y humano a la imposición del poder del más fuerte económicamente, dándole la fortaleza física de las armas y las cárceles.

Atravesando esa función está una contradicción: la misma que atraviesa toda la sociedad. El capital es irracional, en su afán de ganancia destruye, mata y, de paso, viola las mismas leyes que habrían de contenerlo y encaminarlo para las metas de mediano y largo plazo.

El trabajador, la trabajadora, no ve cumplidas las leyes que, producto de su lucha social, debían protegerlo de esa ansia destructora. Impotente, las ve desaparecer bajo nuevas reformas, o encuentra que para cada ley que lo asiste, hay otra ley que lo deja vulnerable.

La ley se convierte así, no en la regulación del crimen de lesa humanidad que es el sistema capitalista, sino en la plataforma de arranque de su desbocada marcha.

Las leyes internacionales son el ejemplo más palpable de lo que la etapa actual del capitalismo ha producido en el mundo.

Guerras de conquista que, primero, pasan por encima de la legalidad; y después se sustentan en esa misma jurisprudencia modificada.

Corporaciones multinacionales que, primero, corrompen gobiernos para favorecer su invasión de los mercados nacionales, y después, con esos mismos gobiernos, fabrican tratados comerciales, es decir, leyes que aseguren su dominio total sobre la vida económica de un país.

La vida económica… y la natural. La legislación que debía proteger el medio ambiente, es la principal propulsora de su aniquilamiento. Bosques, playas, ríos, tierras, culturas enteras son arrasadas con la protección de la ley o con multas irrisorias.

La legislación internacional se ha convertido ya en el aval jurídico de la destrucción del planeta. Y en casi todos los países, las leyes nacionales le van de la mano.

En el capitalismo, la ley que se respeta y cumple es la del despojo, la explotación, el racismo y la represión, pero con lenguaje jurídico.

Esta brutalidad provoca asco e indignación en cualquier persona honesta y noble. Algunas veces esa indignación se organiza y se enfrenta al Poder y a su irracionalidad.

Por eso la lucha contra esas leyes brutales y en defensa de las pocas que defienden al ser humano frente a la máquina devoradora del dinero, es algo que hay que saludar, alentar y emprender.

Pero en nuestro movimiento vemos más allá y encontramos a un sistema como responsable.

Por eso también somos anticapitalistas.

Por eso no sólo nos proponemos acabar con la explotación del hombre y la mujer, los niños y los ancianos. También luchamos por una transformación profunda y radical de la ley, de su fundamento, de su legitimidad, de su aplicación.

No nos conformamos con cuestionar esa estructura jurídica, vamos hacia su base fundacional, su núcleo de cuatro caras.

Quienes estamos en la Otra Campaña somos anticapitalistas y de izquierda.

Eso quiere decir que vamos a las causas fundamentales, sin perder de vista el combate a los efectos de esta guerra de neo conquista.

Luchamos, lucharemos, venceremos.

Habremos, es seguro, echar fuera a los grandes propietarios y a quienes los sirven con sus políticas depredadoras y sus leyes de muerte.

Con ellos se irán las estructuras jurídicas que no sólo permitieron sino que promovieron las violaciones a los derechos humanos en la larga y silenciada historia de la lucha de los de abajo por democracia, libertad y justicia.

Y en esta historia, heridas recientes nos convocan: Pasta de Conchos en Coahuila, Lázaro Cárdenas en Michoacán, San Salvador Atenco en el Estado de México, Oaxaca en la entidad del mismo nombre, las presas y presos políticos en todo el país, los desaparecidos políticos de ayer y hoy, las amenazas que disfrazadas de averiguaciones se ciernen sobre quienes luchan socialmente.

Luchamos, lucharemos, venceremos.

Transformaremos este país.

Cuando ese día llegue (que llegará no sólo porque lo merecemos y necesitamos, sino porque estamos luchando para eso), vivirán de nuevo nuestros muertos,…

aparecerán nuestros desaparecidos,…

se abrirán las puertas de las cárceles para que salgan las presas y presos políticos y, después de que entren los verdaderos criminales y quienes le sirven, volverán a cerrarse,…

ser mujer no será una angustia cotidiana,…

ser niño no será una maldición,…

ser anciano o anciana no será una vergüenza,…

los pueblos indios, los homosexuales, lesbianas, transgénero, y todos y todas l@s diferentes serán y lo serán sin miedo;

la lucha social no será un crimen sino un deber de todas, de todos;

y los abogados y abogadas de ahora tendrán que volver a cursar la carrera de derecho, jurisprudencia, leyes, abogacía o como quiera que se vaya a llamar la profesión de defender al débil, perseguir al poderoso, liberar al esclavo, castigar al criminal, socorrer al desvalido; en suma, buscar la justicia, defender la vida, matar la muerte.

Entonces, también como dice Eduardo Galeano: “Los perdidos serán hallados, y en la tierra brotarán estrellas que humillarán a las estrellas del cielo. Los mudos serán locutores y habrá hospitales sin enfermos donde hoy sólo hay enfermos sin hospitales”

Esto pasará en el Otro México que habremos de levantar.

No es un deseo. Es una promesa.

Muchas gracias.

Desde la Otra Ciudad de México.

Subcomandante Insurgente Marcos
México, Junio del 2006.

 
 

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24 Comentarios »

  1. AVANZAR HACIA EL SÉPTIMO MANIFIESTO O DECLARACIÓN DE LA SELVA LACANDONA Y POR UN MOVIMIENTO ANTICAPITALISTA REVOLUCIONARIO CAMPESINO OBRERO HACIA EL SOCIALISMO](*)

    Queridos Hermanos y Queridas Hermanas, propongo porque creo en ello y que nos estamos tardando, el tiempo pasa, la Historia no espera, sigue su curso impecable para encontrarse con la partera de la “Otra Sociedad Mexicana Abajo y a la Izquierda”, es preciso ya pasar a la una organización superior y propongo y me pronuncio por constituirnos ya en el MOVIMIENTO ANTICAPITALISTA REVOLUCIONARIO CAMPESINO OBRERO HACIA EL SOCIALISMO (*), que se guie por los principios universales del “Mandar obedeciendo” y el “Para todos todo”/”Techo, Tierra, Trabajo, Pan, Salud, Educación, Independencia, Democracia, Libertad, Justicia”
    (*) Todos somos M.A.R.C.O.S.

    !!!Libertad inmediata a todos los presos políticos¡¡¡
    !!!Presentación con vida de todos los desaparecidos por razones políticas¡¡¡
    !!!Pido justucia!!! !!!Quiero Justicia¡¡¡ !!!Pido castigo!!!

    PIDO CASTIGO
    Pablo Neruda.

    Ellos trajeron los fusiles repletos
    de pólvora, ellos mandaron el acerbo exterminio,
    ellos aquí encontraron un pueblo que cantaba,
    un pueblo con deber y por amor reunido.
    y la delgada niña cayó con su bandera,
    y el joven sonriente rodó a su lado herido
    y el estupor del pueblo vio caer a sus muertos
    con furia y con dolor.
    Entonces, en el sitio
    donde cayeron los asesinados,
    bajaron las banderas a empaparse de sangre
    para alzarse de nuevo frente a los asesinos.

    Por estos muertos, nuestros muertos
    pido castigo.
    Para los que de sangre salpicaron la patria
    pido castigo.
    Para el verdugo que mandó esta muerte
    pido castigo.
    Para el traidor que ascendió sobre el crimen
    pido castigo.
    Para el que dio la orden de agonía
    pido castigo.
    Para los que defendieron este crimen
    pido castigo.

    No quiero que me den la mano
    empapada con nuestra sangre
    pido castigo.
    No los quiero de embajadores
    tampoco en su casa tranquilos.
    Los quiero ver aquí juzgados
    en esta plaza en este sitio.
    Quiero castigo,

    Quiero castigo.

    Comentario de Fernando Samuel Ramos Zempoalteca — junio 18, 2006 @ 10:18 pm

  2. ¿Por qué socialismo?
    Albert Einstein
    ¿Debe quien no es un experto en cuestiones económicas y sociales opinar sobre el socialismo? Por una serie de razones creo que sí.

    Permítasenos primero considerar la cuestión desde el punto de vista del conocimiento científico. Puede parecer que no haya diferencias metodológicas esenciales entre la astronomía y la economía: los científicos en ambos campos procuran descubrir leyes de aceptabilidad general para un grupo circunscrito de fenómenos para hacer la interconexión de estos fenómenos tan claramente comprensible como sea posible. Pero en realidad, estas diferencias metodológicas existen. El descubrimiento de leyes generales en el campo de la economía es difícil porque la observación de fenómenos económicos es afectada a menudo por muchos factores que son difícilmente evaluables por separado. Además, la experiencia que se ha acumulado desde el principio del llamado periodo civilizado de la historia humana –como es bien sabido– ha sido influida y limitada en gran parte por causas que no son de ninguna manera exclusivamente económicas en su origen. Por ejemplo, la mayoría de los grandes Estados de la historia debieron su existencia a la conquista. Los pueblos conquistadores se establecieron, legal y económicamente, como la clase privilegiada del país conquistado. Se aseguraron para sí mismos el monopolio de la propiedad de la tierra y designaron un sacerdocio de entre sus propias filas. Los sacerdotes, con el control de la educación, hicieron de la división de la sociedad en clases una institución permanente y crearon un sistema de valores por el cual la gente estaba a partir de entonces, en gran medida de forma inconsciente, dirigida en su comportamiento social.

    Pero la tradición histórica es, como se dice, de ayer; en ninguna parte hemos superado realmente lo que Thorstein Veblen llamó “la fase depredadora” del desarrollo humano. Los hechos económicos observables pertenecen a esa fase e incluso las leyes que podemos derivar de ellos no son aplicables a otras fases. Puesto que el verdadero propósito del socialismo es precisamente superar y avanzar más allá de la fase depredadora del desarrollo humano, la ciencia económica en su estado actual puede arrojar poca luz sobre la sociedad socialista del futuro.

    En segundo lugar, el socialismo está guiado hacia un fin ético-social. La ciencia, sin embargo, no puede establecer fines e, incluso menos, inculcarlos en los seres humanos; la ciencia puede proveer los medios con los que lograr ciertos fines. Pero los fines por sí mismos son concebidos por personas con altos ideales éticos y –si estos fines no son endebles, sino vitales y vigorosos– son adoptados y llevados adelante por muchos seres humanos quienes, de forma semi-inconsciente, determinan la evolución lenta de la sociedad.

    Por estas razones, no debemos sobrestimar la ciencia y los métodos científicos cuando se trata de problemas humanos y no debemos asumir que los expertos son los únicos que tienen derecho a expresarse en las cuestiones que afectan a la organización de la sociedad. Muchas voces han afirmado desde hace tiempo que la sociedad humana está pasando por una crisis, que su estabilidad ha sido gravemente dañada. Es característico de tal situación que los individuos se sientan indiferentes o incluso hostiles hacia el grupo, pequeño o grande, al que pertenecen. Como ilustración, déjenme recordar aquí una experiencia personal. Discutí recientemente con un hombre inteligente y bien dispuesto la amenaza de otra guerra que, en mi opinión, pondría en peligro seriamente la existencia de la humanidad y subrayé que solamente una organización supranacional ofrecería protección frente a ese peligro. Frente a eso mi visitante, muy calmado y tranquilo, me dijo: “¿Por qué se opone usted tan profundamente a la desaparición de la raza humana?”

    Estoy seguro de que hace tan sólo un siglo nadie habría hecho tan ligeramente una declaración de esta clase. Es la declaración de un hombre que se ha esforzado inútilmente en lograr un equilibrio interior y que tiene más o menos perdida la esperanza de conseguirlo. Es la expresión de la soledad dolorosa y del aislamiento que mucha gente está sufriendo en la actualidad. ¿Cuál es la causa? ¿Hay una salida?
    Es fácil plantear estas preguntas, pero difícil contestarlas con seguridad. Debo intentarlo, sin embargo, lo mejor que pueda, aunque soy muy consciente del hecho de que nuestros sentimientos y esfuerzos son a menudo contradictorios y oscuros y que no pueden expresarse en fórmulas fáciles y simples.

    El hombre es, a la vez, un ser solitario y un ser social. Como ser solitario, procura proteger su propia existencia y la de los que estén más cercanos a él, para satisfacer sus deseos personales y para desarrollar sus capacidades naturales. Como ser social, intenta ganar el reconocimiento y el afecto de sus compañeros humanos, para compartir sus placeres, para confortarlos en sus dolores, y para mejorar sus condiciones de vida. Solamente la existencia de estos diferentes y frecuentemente contradictorios objetivos por el carácter especial del hombre y su combinación específica determina el grado con el cual un individuo puede alcanzar un equilibrio interno y puede contribuir al bienestar de la sociedad. Es muy posible que la fuerza relativa de estas dos pulsiones esté, en lo fundamental, fijada hereditariamente. Pero la personalidad que finalmente emerge está determinada en gran parte por el ambiente en el cual un hombre se encuentra durante su desarrollo, por la estructura de la sociedad en la que crece, por la tradición de esa sociedad y por su valoración de los tipos particulares de comportamiento. El concepto abstracto “sociedad” significa para el ser humano individual la suma total de sus relaciones directas e indirectas con sus contemporáneos y con todas las personas de generaciones anteriores. El individuo puede pensar, sentirse, esforzarse y trabajar por sí mismo; pero él depende tanto de la sociedad –en su existencia física, intelectual y emocional– que es imposible concebirlo, o entenderlo, fuera del marco de la sociedad. Es la “sociedad” la que provee al hombre de alimento, hogar, herramientas de trabajo, lenguaje, formas de pensamiento y la mayoría del contenido de su pensamiento; su vida es posible por el trabajo y las realizaciones de los muchos millones en el pasado y en el presente que se ocultan detrás de la pequeña palabra “sociedad”.

    Es evidente, por lo tanto, que la dependencia del individuo de la sociedad es un hecho que no puede ser suprimido (exactamente como en el caso de las hormigas y de las abejas). Sin embargo, mientras que la vida de las hormigas y de las abejas está fijada con rigidez en el más pequeño detalle, los instintos hereditarios, el patrón social y las correlaciones de los seres humanos son muy susceptibles de cambio. La memoria, la capacidad de hacer combinaciones, el regalo de la comunicación oral han hecho posible progresos entre los seres humanos que son dictados por necesidades biológicas. Tales progresos se manifiestan en tradiciones, instituciones y organizaciones; en la literatura; en las realizaciones científicas e ingenieriles, en las obras de arte, etcétera. Esto explica que, en cierto sentido, el hombre puede influir en su vida y que puede jugar un papel en este proceso el pensamiento consciente y los deseos.

    El hombre adquiere en el nacimiento, de forma hereditaria, una constitución biológica que debemos considerar fija e inalterable, incluyendo los impulsos naturales que son característicos de la especie humana. Además, durante su vida, adquiere una constitución cultural que adopta de la sociedad con la comunicación y a través de muchas otras clases de influencia. Es esta constitución cultural la que, con el paso del tiempo, puede cambiar y la que determina en un grado muy importante la relación entre el individuo y la sociedad como la antropología moderna nos ha enseñado, con la investigación comparativa de las llamadas culturas primitivas, que el comportamiento social de seres humanos puede diferenciar grandemente, dependiendo de patrones culturales que prevalecen y de los tipos de organización que predominan en la sociedad. Es en esto en lo que, los que están esforzándose en mejorar la suerte del hombre, pueden basar sus esperanzas: los seres humanos no están condenados, por su constitución biológica, a aniquilarse o a estar a la merced de un destino cruel infligido por ellos mismos.

    Si nos preguntamos cómo la estructura de la sociedad y de la actitud cultural del hombre deben ser cambiadas para hacer la vida humana tan satisfactoria como sea posible, debemos ser constantemente conscientes del hecho de que hay ciertas condiciones que no podemos modificar. Como mencioné antes, la naturaleza biológica del hombre es, para todos los efectos prácticos, inmodificable. Además, los progresos tecnológicos y demográficos de los últimos siglos han creado condiciones que están aquí para quedarse. En poblaciones relativamente densas asentadas con bienes que son imprescindibles para su existencia continuada, una división del trabajo extrema y un aparato altamente productivo son absolutamente necesarios. Los tiempos –que, mirando hacia atrás, parecen tan idílicos– en los que individuos o grupos relativamente pequeños podían ser totalmente autosuficientes se han ido para siempre. Es sólo una leve exageración decir que la humanidad ahora constituye incluso una comunidad planetaria de producción y consumo.

    Ahora he alcanzado el punto donde puedo indicar brevemente lo que para mí constituye la esencia de la crisis de nuestro tiempo. Se refiere a la relación del individuo con la sociedad. El individuo es más consciente que nunca de su dependencia de sociedad. Pero él no ve la dependencia como un hecho positivo, como un lazo orgánico, como una fuerza protectora, sino como algo que amenaza sus derechos naturales o incluso su existencia económica. Por otra parte, su posición en la sociedad es tal que sus pulsiones egoístas se están acentuando constantemente, mientras que sus pulsiones sociales, que son por naturaleza más débiles, se deterioran progresivamente. Todos los seres humanos, cualquiera que sea su posición en la sociedad, están sufriendo este proceso de deterioro. Los presos a sabiendas de su propio egoísmo, se sienten inseguros, solos y privados del disfrute ingenuo, simple y sencillo de la vida. El hombre sólo puede encontrar sentido a su vida, corta y arriesgada como es, dedicándose a la sociedad.

    La anarquía económica de la sociedad capitalista tal como existe hoy es, en mi opinión, la verdadera fuente del mal. Vemos ante nosotros a una comunidad enorme de productores que están esforzándose incesantemente, privándose de los frutos de su trabajo colectivo, no por la fuerza, sino en general en conformidad fiel con reglas legalmente establecidas. A este respecto, es importante señalar que los medios de producción –es decir, la capacidad productiva entera que es necesaria para producir bienes de consumo tanto como capital adicional– puede legalmente ser, y en su mayor parte es, propiedad privada de particulares.

    En aras de la simplicidad, en la discusión que sigue llamaré “trabajadores” a todos los que no compartan la propiedad de los medios de producción, aunque esto no corresponda al uso habitual del término. Los propietarios de los medios de producción están en posición de comprar la fuerza de trabajo del trabajador. Usando los medios de producción, el trabajador produce nuevos bienes que se convierten en propiedad del capitalista. El punto esencial en este proceso es la relación entre lo que produce el trabajador y lo que le es pagado, ambos medidos en valor real. En cuanto que el contrato de trabajo es “libre”, lo que el trabajador recibe está determinado no por el valor real de los bienes que produce, sino por sus necesidades mínimas y por la demanda de los capitalistas de fuerza de trabajo en relación con el número de trabajadores compitiendo por trabajar. Es importante entender que, incluso en teoría, el salario del trabajador no está determinado por el valor de su producto.

    El capital privado tiende a concentrarse en pocas manos, en parte debido a la competencia entre los capitalistas y en parte porque el desarrollo tecnológico y el aumento de la división del trabajo animan la formación de unidades de producción más grandes a expensas de las más pequeñas. El resultado de este proceso es una oligarquía del capital privado cuyo enorme poder no puede controlarse con eficacia incluso en una sociedad organizada políticamente de forma democrática. Esto es así porque los miembros de los cuerpos legislativos son seleccionados por los partidos políticos, financiados en gran parte o influidos de otra manera por los capitalistas privados quienes, para todos los propósitos prácticos, separan al electorado de la legislatura. La consecuencia es que los representantes del pueblo no protegen suficientemente los intereses de los grupos no privilegiados de la población. Por otra parte, bajo las condiciones existentes, los capitalistas privados inevitablemente controlan, directa o indirectamente, las fuentes principales de información (prensa, radio, educación). Es así extremadamente difícil –y de hecho en la mayoría de los casos absolutamente imposible– para el ciudadano individual obtener conclusiones objetivas y hacer un uso inteligente de sus derechos políticos.

    La situación que prevalece en una economía basada en la propiedad privada del capital está así caracterizada en lo principal: primero, los medios de la producción (capital) son poseídos de forma privada y los propietarios disponen de ellos como lo consideran oportuno; en segundo lugar, el contrato de trabajo es libre. Por supuesto, no existe una sociedad capitalista pura en este sentido. En particular, debe notarse que los trabajadores, a través de luchas políticas largas y amargas, han tenido éxito en asegurar una forma algo mejorada de “contrato de trabajo libre” para ciertas categorías de trabajadores. Pero tomada en su conjunto, la economía actual no se diferencia mucho de capitalismo “puro”. La producción está orientada hacia el beneficio, no hacia el uso. No está garantizado que todos los que tienen capacidad y quieran trabajar puedan encontrar empleo; existe casi siempre un “ejército de parados”. El trabajador está constantemente atemorizado con perder su trabajo. Desde que parados y trabajadores mal pagados no proporcionan un mercado rentable, la producción de los bienes de consumo está restringida y la consecuencia es una gran privación. El progreso tecnológico produce con frecuencia más desempleo en vez de facilitar la carga del trabajo para todos. La motivación del beneficio, conjuntamente con la competencia entre capitalistas, es responsable de una inestabilidad en la acumulación y en la utilización del capital que conduce a depresiones cada vez más severas. La competencia ilimitada conduce a un desperdicio enorme de trabajo y a esa amputación de la conciencia social de los individuos que mencioné antes.

    Considero esta mutilación de los individuos el peor mal del capitalismo. Nuestro sistema educativo entero sufre de este mal. Se inculca una actitud competitiva exagerada al estudiante, que es entrenado para adorar el éxito codicioso como preparación para su carrera futura.
    Estoy convencido de que hay solamente un camino para eliminar estos graves males: el establecimiento de una economía socialista, acompañado por un sistema educativo orientado hacia metas sociales. En una economía así, los medios de producción son poseídos por la sociedad y utilizados de una forma planificada. Una economía planificada que ajuste la producción a las necesidades de la comunidad, distribuiría el trabajo a realizar entre todos los capacitados para trabajar y garantizaría un sustento a cada hombre, mujer y niño. La educación del individuo, además de promover sus propias capacidades naturales, procuraría desarrollar en él un sentido de la responsabilidad para sus compañeros-hombres en lugar de la glorificación del poder y del éxito que se da en nuestra sociedad actual.

    Sin embargo, es necesario recordar que una economía planificada no es todavía socialismo. Una economía planificada puede estar acompañada de la completa esclavitud del individuo. La realización del socialismo requiere solucionar algunos problemas sociopolíticos extremadamente difíciles: ¿cómo es posible, con una centralización de gran envergadura del poder político y económico, evitar que la burocracia llegue a ser todopoderosa y arrogante?
    ¿Cómo pueden estar protegidos los derechos del individuo y cómo asegurar un contrapeso democrático al poder de la burocracia?

    Fuente: Monthly Review, Nueva York, mayo de 1949.

    Comentario de Fernando Samuel Ramos Zempoalteca — junio 18, 2006 @ 10:22 pm

  3. reporte del festival en ecatepec, 17 de junio, contra la violencia ejercida contra la Otra Campaña:

    http://subversionsonora.blogspot.com

    Comentario de mofletudo — junio 18, 2006 @ 10:30 pm

  4. Queridos Hermanos y Queridas Hermanas, El Socialismo como ese “Otro Mundo donde quepan muchos mundos” es posible, tiene un nombre concreto por ser la síntesis de todas las determinaciones que niegan y reniegan el Mundo Actual, el Capital-Imperialismo. Ese “Otro Mundo” es posible para millones de pobres, de seres humanos hoy en el campo y las metrópolis sin educación gratuita, sin pan, sin techo, sin salud, sin esperanza, pese a la mundialización capitalista y el neoliberalismo. Si todo comenzó con la demanda de Autonomía Democrática y respeto hacia los Derechos Indígenas mayas que se levantaron contra el Supremo Gobierno del Salinato, resistieron el Zedillato y el PRIANato del Foxismo, la Autonomía frente a la centralización y abuso del Poder del Partido de Estado, la concibo como práctica de la Libertad, si es prpactica de la Justicia, ésta debe ser de distribución de la riqueza social producto del trabajo de toda la sociedad, PARA TODOS TODO; si es práctica de la Democracia en la forma de gobernar y gobernarnos, se debe MANDAR OBEDECIENDO, que esa distribución de la riqueza social sea una realidad. Luego entonces sea bienvenido ese “Otro Mundo posible” que sólo puede ser construido como todo lo construído desde el principio de todos los tiempos de la historia escrita de la sociedad humana, desde abajo y a la izquierda, por el pueblo, para el pueblo y con el pueblo. Todos somos M.A.R.C.O.S. (MOVIMIENTO ANTICAPITALISTA REVOLUCIONARIO CAMPESINO OBRERO SOCIALISTA)

    !!!Por la construcción del Socialismo!!! !!!Por la Unidad en el Movimiento Anticapitalista Revolucionario Campesino Obreros hacia el Socialismo¡¡¡
    ¡¡¡ Por la Liberación Nacional de la Patria mexicana del capital-imperialismo!!!
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    El socialismo y el hombre en Cuba
    Autor: Che Guevara
    Fecha: 12 marzo 1965

    Estimado compañero*:

    Acabo estas notas en viaje por África, animado del deseo de cumplir, aunque tardíamente, mi promesa. Quisiera hacerlo tratando el tema del título. Creo que pudiera ser interesante para los lectores uruguayos.

    Es común escuchar de boca de los voceros capitalistas, como un argumento en la lucha ideológica contra el socialismo, la afirmación de que este sistema social o el período de construcción del socialismo al que estamos nosotros abocados, se caracteriza por la abolición del individuo en aras del Estado. No pretenderé refutar esta afirmación sobre una base meramente teórica, sino establecer los hechos tal cual se viven en Cuba y agregar comentarios de índole general. Primero esbozaré a grandes rasgos la historia de nuestra lucha revolucionaria antes y después de la toma del poder.

    Como es sabido, la fecha precisa, en que se iniciaron las acciones revolucionarias que culminaron el primero de enero de 1959, fue el 26 de julio de 1953. Un grupo de hombres dirigidos por Fidel Castro atacó la madrugada de ese día el cuartel Moncada, en la provincia de Oriente. El ataque fue un fracaso, el fracaso se transformó en desastre y los sobrevivientes fueron a parar a la cárcel, para reiniciar, luego de ser amnistiados, la lucha revolucionaria.

    Durante este proceso, en el cual solamente existían gérmenes de socialismo, el hombre era un factor fundamental. En él se confiaba, individualizado, específico, con nombre y apellido, y de su capacidad de acción dependía el triunfo o el fracaso del hecho encomendado.

    Llego la etapa de la lucha guerrillera. Esta se desarrolló en dos ambientes distintos: el pueblo, masa todavía dormida a quien había que movilizar y su vanguardia, la guerrilla, motor impulsor de la movilización, generador de conciencia revolucionaria y de entusiasmo combativo. Fue esta vanguardia el agente catalizador, el que creó las condiciones subjetivas necesarias para la victoria. También en ella, en el marco del proceso de proletarización de nuestro pensamiento, de la revolución que se operaba en nuestros hábitos, en nuestras mentes, el individuo fue el factor fundamental. Cada uno de los combatientes de la Sierra Maestra que alcanzara algún grado superior en las fuerzas revolucionarias, tiene una historia de hechos notables en su haber. En base a estos lograba sus grados.

    Fue la primera época heroica, en la cual se disputaban por lograr un cargo de mayor responsabilidad, de mayor peligro, sin otra satisfacción que el cumplimiento del deber. En nuestro trabajo de educación revolucionaria, volvemos a menudo sobre este tema aleccionador. En la actitud de nuestros combatientes se vislumbra al hombre del futuro.

    En otras oportunidades de nuestra historia se repitió el hecho de la entrega total a la causa revolucionaria. Durante la Crisis de Octubre o en los días del ciclón Flora, vimos actos de valor y sacrificio excepcionales realizados por todo un pueblo. Encontrar la fórmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica, es una de nuestras tareas fundamentales desde el punto de vista ideológico.

    En enero de 1959 se estableció el gobierno revolucionario con la participación en él de varios miembros de la burguesía entreguista. La presencia del Ejército Rebelde constituía la garantía de poder, como factor fundamental de fuerza.

    Se produjeron enseguida contradicciones seria, resueltas, en primera instancia, en febrero del 59, cuando Fidel Castro asumió la jefatura de gobierno con el cargo de primer ministro. Culminaba el proceso en julio del mismo año, al renunciar el presidente Urrutia ante la presión de las masas.

    Aparecía en la historia de la Revolución Cubana, ahora con caracteres nítidos, un personaje que se repetirá sistemáticamente: la masa.

    Este ente multifacético no es, como se pretende, la suma de elementos de la misma categoría (reducidos a la misma categoría, además, por el sistema impuesto), que actúa tal como un manso rebaño. Es verdad que sigue sin vacilar a sus dirigentes, fundamentalmente a Fidel Castro, pero el grado en que él ha ganado esa confianza responde precisamente a la interpretación cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones, y a la lucha sincera por el cumplimiento de las promesas hechas.

    La masa participó en la reforma agraria y en el difícil empeño de la administración de las empresas estatales; pasó por la experiencia heroica de Playa Girón; se forjó en las luchas contra las distintas bandas de bandidos armadas por la CIA; vivió una de las definiciones más importantes de los tiempos modernos en la Crisis de Octubre y sigue hoy trabajando en la construcción del socialismo.

    Vistas las cosas desde un punto de vista superficial, pudiera parecer que tienen razón aquellos que hablan de supeditación del individuo al Estado, la masa realiza con entusiasmo y disciplina sin iguales las tareas que el gobierno fija, ya sean de índole económica, cultural, de defensa, deportiva, etcétera. La iniciativa parte en general de Fidel o del alto mando de la revolución y es explicada al pueblo que la toma como suya. Otras veces, experiencias locales se toman por el partido y el gobierno para hacerlas generales, siguiendo el mismo procedimiento.

    Sin embargo, el Estado se equivoca a veces. Cuando una de esas equivocaciones se produce, se nota una disminución del entusiasmo colectivo por efectos de una disminución cuantitativa de cada uno de los elementos que la forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes; es el instante de rectificar. Así sucedió en marzo de 1962 ante una política sectaria impuesta al partido por Aníbal Escalante.

    Es evidente que el mecanismo no basta para asegurar una sucesión de medidas sensatas y que falta una conexión más estructurada con las masas. Debemos mejorarla durante el curso de los próximos años pero, en el caso de las iniciativas surgidas de estratos superiores del gobierno utilizamos por ahora el método casi intuitivo de auscultar las reacciones generales frente a los problemas planteados.
    Maestro en ello es Fidel, cuyo particular modo de integración con el pueblo solo puede apreciarse viéndolo actuar. En las grandes concentraciones públicas se observa algo así como el diálogo de dos diapasones cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor. Fidel y la masa comienzan a vibrar en un diálogo de intensidad creciente hasta alcanzar el clímax en un final abrupto, coronado por nuestro grito de lucha y victoria.

    Lo difícil de entender, para quien no viva la experiencia de la revolución, es esa estrecha unidad dialéctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan y, a su vez, la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.

    En el capitalismo se pueden ver algunos fenómenos de este tipo cuando aparecen políticos capaces de lograr la movilización popular, pero si no se trata de un auténtico movimiento social, en cuyo caso no es plenamente lícito hablar de capitalismo, el movimiento vivirá lo que la vida de quien lo impulse o hasta el fin de las ilusiones populares, impuesto por el rigor de la sociedad capitalista. En esta, el hombre está dirigido por un frío ordenamiento que, habitualmente, escapa al dominio de la comprensión. El ejemplar humano, enajenado, tiene un invisible cordón umbilical que le liga a la sociedad en su conjunto: la ley del valor. Ella actúa en todos los aspectos de la vida, va modelando su camino y su destino.

    Las leyes del capitalismo, invisibles para el común de las gentes y ciegas, actúan sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. Así lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller —verídico o no—, una lección sobre las posibilidades de éxito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo así y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos. (Cabría aquí la disquisición sobre cómo en los países imperialistas los obreros van perdiendo su espíritu internacional de clase al influjo de una cierta complicidad en la explotación de los países dependientes y cómo este hecho, al mismo tiempo, lima el espíritu de lucha de las masas en el propio país, pero ese es un tema que sale de la intención de estas notas.)

    De todos modos, se muestra el camino con escollos que aparentemente, un individuo con las cualidades necesarias puede superar para llegar a la meta. El premio se avizora en la lejanía; el camino es solitario. Además, es una carrera de lobos: solamente se puede llegar sobre el fracaso de otros.

    Intentaré, ahora, definir al individuo, actor de ese extraño y apasionante drama que es la construcción del socialismo, en su doble existencia de ser único y miembro de la comunidad.

    Creo que lo más sencillo es reconocer su cualidad de no hecho, de producto no acabado. Las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para erradicarlas.

    El proceso es doble, por un lado actúa la sociedad con su educación directa e indirecta, por otro, el individuo se somete a un proceso consciente de autoeducación.
    La nueva sociedad en formación tiene que competir muy duramente con el pasado. Esto se hace sentir no solo en la conciencia individual en la que pesan los residuos de una educación sistemáticamente orientada al aislamiento del individuo, sino también por el carácter mismo de este período de transición con persistencia de las relaciones mercantiles. La mercancía es la célula económica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se harán sentir en la organización de la producción y, por ende, en la conciencia.

    En el esquema de Marx se concebía el período de transición como resultado de la transformación explosiva del sistema capitalista destrozado por sus contradicciones; en la realidad posterior se ha visto cómo se desgajan del árbol imperialista algunos países que constituyen ramas débiles, fenómeno previsto por Lenin. En estos, el capitalismo se ha desarrollado lo suficiente como para hacer sentir sus efectos, de un modo u otro, sobre el pueblo, pero no son sus propias contradicciones las que, agotadas todas las posibilidades, hacen saltar el sistema. La lucha de liberación contra un opresor externo, la miseria provocada por accidentes extraños, como la guerra, cuyas consecuencias hacen recaer las clases privilegiadas sobre los explotados, los movimientos de liberación destinados a derrocar regímenes neocoloniales, son los factores habituales de desencadenamiento. La acción consciente hace el resto.

    En estos países no se ha producido todavía una educación completa para el trabajo social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso de apropiación. El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales hacia países «civilizados» por otro, hacen imposible un cambio rápido y sin sacrificios. Resta un gran tramo a recorrer en la construcción de la base económica y la tentación de seguir los caminos trillados del interés material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande.

    Se corre el peligro de que los árboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercancía como célula económica, la rentabilidad, el interés material individual como palanca, etcétera), se puede llegar a un callejón sin salida. Y se arriba allí tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es difícil percibir el momento en que se equivocó la ruta. Entre tanto, la base económica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.

    De allí que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilización de las masas. Este instrumento debe ser de índole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilización del estímulo material, sobre todo de naturaleza social.

    Como ya dije, en momentos de peligro extremo es fácil potenciar los estímulos morales; para mantener su vigencia, es necesario el desarrollo de una conciencia en la que los valores adquieran categorías nuevas. La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela.

    Las grandes líneas del fenómeno son similares al proceso de formación de la conciencia capitalista en su primera época. El capitalismo recurre a la fuerza, pero, además, educa a la gente en el sistema. La propaganda directa se realiza por los encargados de explicar la ineluctabilidad de un régimen de clase, ya sea de origen divino o por imposición de la naturaleza como ente mecánico. Esto aplaca a las masas que se ven oprimidas por un mal contra el cual no es posible la lucha.

    A continuación viene la esperanza, y en esto se diferencia de los anteriores regímenes de casta que no daban salida posible.

    Para algunos continuará vigente todavía la fórmula de casta: el premio a los obedientes consiste en el arribo, después de la muerte, a otros mundos maravillosos donde los buenos son los premiados, con lo que se sigue la vieja tradición. Para otros, la innovación; la separación en clases es fatal, pero los individuos pueden salir de aquella a que pertenecen mediante el trabajo, la iniciativa, etcétera. Este proceso, y el de autoeducación para el triunfo, deben ser profundamente hipócritas: es la demostración interesada de que una mentira es verdad.

    En nuestro caso, la educación directa adquiere una importancia mucho mayor. La explicación es convincente porque es verdadera; no precisa de subterfugios. Se ejerce a través del aparato educativo del Estado en función de la cultura general, técnica e ideológica, por medio de organismos tales como el Ministerio de Educación y el aparto de divulgación del partido. La educación prende en las masas y la nueva actitud preconizada tiende a convertirse en hábito; la masa la va haciendo suya y presiona a quienes no se han educado todavía. Esta es la forma indirecta de educar a las masas, tan poderosa como aquella otra.

    Pero el proceso es consciente; el individuo recibe continuamente el impacto del nuevo poder social y percibe que no está completamente adecuado a él. Bajo el influjo de la presión que supone la educación indirecta, trata de acomodarse a una situación que siente justa y cuya propia falta de desarrollo le ha impedido hacerlo hasta ahora. Se autoeduca.

    En este período de construcción del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no está todavía acabada; no podría estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas económicas nuevas. Descontando aquellos cuya falta de educación los hace tender al camino solitario, a la autosatisfacción de sus ambiciones, los hay que aun dentro de este nuevo panorama de marcha conjunta, tienen tendencia a caminar aislados de la masa que acompañan. Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada día más conciencia de la necesidad de su incorporación a la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motores de la misma.

    Ya no marchan completamente solos, por veredas extraviadas, hacia lejanos anhelos. Siguen a su vanguardia, constituida por el partido, por los obreros de avanzada, por los hombres de avanzada que caminan ligados a las masas y en estrecha comunión con ellas. Las vanguardias tienen su vista puesta en el futuro y en su recompensa, pero esta no se vislumbra como algo individual; el premio es la nueva sociedad donde los hombres tendrán características distintas: la sociedad del hombre comunista.

    El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambición de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ésta solo podrá avanzar más rápido si la alentamos con nuestro ejemplo.

    A pesar de la importancia dada a los estímulos morales, el hecho de que exista la división en dos grupos principales (excluyendo, claro está, a la fracción minoritaria de los que no participan, por una razón u otra en la construcción del socialismo), indica la relativa falta de desarrollo de la conciencia social. El grupo de vanguardia es ideológicamente más avanzado que la masa; esta conoce los valores nuevos, pero insuficientemente. Mientras en los primeros se produce un cambio cualitativo que le permite ir al sacrificio en su función de avanzada, los segundos sólo ven a medias y deben ser sometidos a estímulos y presiones de cierta intensidad; es la dictadura del proletariado ejerciéndose no sólo sobre la clase derrotada, sino también individualmente, sobre la clase vencedora.

    Todo esto entraña, para su éxito total, la necesidad de una serie de mecanismos, las instituciones revolucionarias. En la imagen de las multitudes marchando hacia el futuro, encaja el concepto de institucionalización como el de un conjunto armónico de canales, escalones, represas, aparatos bien aceitados que permitan esa marcha, que permitan la selección natural de los destinados a caminar en la vanguardia y que adjudiquen el premio y el castigo a los que cumplen o atenten contra la sociedad en construcción.

    Esta institucionalidad de la Revolución todavía no se ha logrado. Buscamos algo nuevo que permita la perfecta identificación entre el Gobierno y la comunidad en su conjunto, ajustada a las condiciones peculiares de la construcción del socialismo y huyendo al máximo de los lugares comunes de la democracia burguesa, trasplantados a la sociedad en formación (como las cámaras legislativas, por ejemplo). Se han hecho algunas experiencias dedicadas a crear paulatinamente la institucionalización de la Revolución, pero sin demasiada prisa. El freno mayor que hemos tenido ha sido el miedo a que cualquier aspecto formal nos separe de las masas y del individuo, nos haga perder de vista la última y más importante ambición revolucionaria que es ver al hombre liberado de su enajenación.

    No obstante la carencia de instituciones, lo que debe superarse gradualmente, ahora las masas hacen la historia como el conjunto consciente de individuos que luchan por una misma causa. El hombre, en el socialismo, a pesar de su aparente estandarización, es más completo; a pesar de la falta del mecanismo perfecto para ello, su posibilidad de expresarse y hacerse sentir en el aparato social es infinitamente mayor.

    Todavía es preciso acentuar su participación consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de dirección y de producción y ligarla a la idea de la necesidad de la educación técnica e ideológica, de manera que sienta cómo estos procesos son estrechamente interdependientes y sus avances son paralelos. Así logrará la total consciencia de su ser social, lo que equivale a su realización plena como criatura humana, rotas todas las cadenas de la enajenación.

    Esto se traducirá concretamente en la reapropiación de su naturaleza a través del trabajo liberado y la expresión de su propia condición humana a través de la cultura y el arte.

    Para que se desarrolle en la primera, el trabajo debe adquirir una condición nueva; la mercancía-hombre cesa de existir y se instala un sistema que otorga una cuota por el cumplimiento del deber social. Los medios de producción pertenecen a la sociedad y la máquina es sólo la trinchera donde se cumple el deber. El hombre comienza a liberar su pensamiento del hecho enojoso que suponía la necesidad de satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo. Empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a través del objeto creado, del trabajo realizado. Esto ya no entraña dejar una parte de su ser en forma de fuerza de trabajo vendida, que no le pertenece más, sino que significa una emanación de sí mismo, un aporte a la vida común en que se refleja; el cumplimiento de su deber social.

    Hacemos todo lo posible por darle al trabajo esta nueva categoría de deber social y unirlo al desarrollo de la técnica, por un lado, lo que dará condiciones para una mayor libertad, y al trabajo voluntario por otro, basados en la apreciación marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condición humana cuando produce sin la compulsión de la necesidad física de venderse como mercancía.

    Claro que todavía hay aspectos coactivos en el trabajo, aún cuando sea necesario; el hombre no ha transformado toda la coerción que lo rodea en reflejo condicionado de naturaleza social y todavía produce, en muchos casos, bajo la presión del medio (compulsión moral, la llama Fidel). Todavía le falta el lograr la completa recreación espiritual ante su propia obra, sin la presión directa del medio social, pero ligado a él por los nuevos hábitos. Esto será el comunismo.

    El cambio no se produce automáticamente en la conciencia, como no se produce tampoco en la economía. Las variaciones son lentas y no son rítmicas; hay períodos de aceleración, otros pausados e incluso, de retroceso.

    Debemos considerar, además como apuntáramos antes, que no estamos frente al período de transición puro, tal como lo viera Marx en la Crítica del Programa de Gotha, sino de una nueva fase no prevista por él; primer período de transición del comunismo o de la construcción del socialismo. Este transcurre en medio de violentas luchas de clase y con elementos de capitalismo en su seno que oscurecen la comprensión cabal de su esencia.

    Si a esto de agrega el escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosofía marxista e impedido el tratamiento sistemático del período, cuya economía política no se ha desarrollado, debemos convenir en que todavía estamos en pañales y es preciso dedicarse a investigar todas las características primordiales del mismo antes de elaborar una teoría económica y política de mayor alcance.

    La teoría que resulte dará indefectiblemente preeminencia a los dos pilares de la construcción: la formación del hombre nuevo y el desarrollo de la técnica. En ambos aspectos nos falta mucho por hacer, pero es menos excusable el atraso en cuanto a la concepción de la técnica como base fundamental, ya que aquí no se trata de avanzar a ciegas sino de seguir durante un buen tramo el camino abierto por los países más adelantados del mundo. Por ello Fidel machaca con tanta insistencia sobre la necesidad de la formación tecnológica y científica de todo nuestro pueblo y más aún, de su vanguardia.

    En el campo de las ideas que conducen a actividades no productivas, es más fácil ver la división entre la necesidad material y espiritual. Desde hace mucho tiempo el hombre trata de liberarse de la enajenación mediante la cultura y el arte. Muere diariamente las ocho y más horas en que actúa como mercancía para resucitar en su creación espiritual. pero este remedio porta los gérmenes de la misma enfermedad.: es un ser solitario el que busca comunión con la naturaleza. Defiende su individualidad oprimida por el medio y reacciona ante las ideas estéticas como un ser único cuya aspiración es permanecer inmaculado.

    Se trata sólo de un intento de fuga. La ley del valor no es ya un mero reflejo de las relaciones de producción; los capitalistas monopolistas la rodean de un complicado andamiaje que la convierte en una sierva dócil, aún cuando los métodos que emplean sean puramente empíricos. La superestructura impone un tipo de arte en el cual hay que educar a los artistas. Los rebeldes son dominados por la maquinaria y sólo los talentos excepcionales podrán crear su propia obra. Los restantes devienen asalariados vergonzantes o son triturados.

    Se inventa la investigación artística a la que se da como definitoria de la libertad, pero esta «investigación» tiene sus límites imperceptibles hasta el momento de chocar con ellos, vale decir, de plantearse los reales problemas del hombre y su enajenación. La angustia sin sentido o el pasatiempo vulgar constituyen válvulas cómodas a la inquietud humana; se combate la idea de hacer del arte un arma de denuncia.

    Si se respetan las leyes del juego se consiguen todos los honores; los que podría tener un mono al inventar piruetas. La condición es no tratar de escapar de la jaula invisible.

    Cuando la Revolución tomó el poder se produjo el éxodo de los domesticados totales; los demás, revolucionarios o no, vieron un camino nuevo. La investigación artística cobró nuevo impulso. Sin embargo, las rutas estaban más o menos trazadas y el sentido del concepto fuga se escondió tras la palabra libertad. En los propios revolucionarios se mantuvo muchas veces esta actitud, reflejo del idealismo burgués en la conciencia.

    En países que pasaron por un proceso similar se pretendió combatir estas tendencias con un dogmatismo exagerado. La cultura general se convirtió casi en un tabú y se proclamó el summum de la aspiración cultural, una representación formalmente exacta de la naturaleza, convirtiéndose ésta, luego, en una representación mecánica de la realidad social que se quería hacer ver; la sociedad ideal, casi sin conflictos ni contradicciones, que se buscaba crear.

    El socialismo es joven y tiene errores.

    Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarias para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por métodos distintos a los convencionales y los métodos convencionales sufren de la influencia de la sociedad que los creó. (Otra vez se plantea el tema de la relación entre forma y contenido.) La desorientación es grande y los problemas de la construcción material nos absorben. No hay artistas de gran autoridad que, a su vez, tengan gran autoridad revolucionaria. Los hombres del Partido deben tomar esa tarea entre las manos y buscar el logro del objetivo principal: educar al pueblo.

    Se busca entonces la simplificación, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios. Se anula la auténtica investigación artística y se reduce al problema de la cultura general a una apropiación del presente socialista y del pasado muerto (por tanto, no peligroso). Así nace el realismo socialista sobre las bases del arte del siglo pasado.

    Pero el arte realista del siglo XIX, también es de clase, más puramente capitalista, quizás, que este arte decadente del siglo XX, donde se transparenta la angustia del hombre enajenado. El capitalismo en cultura ha dado todo de sí y no queda de él sino el anuncio de un cadáver maloliente en arte, su decadencia de hoy. Pero, ¿por qué pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la única receta válida?

    No se puede oponer al realismo socialista «la libertad», porque ésta no existe todavía, no existirá hasta el completo desarrollo de la sociedad nueva; pero no se pretenda condenar a todas la formas de arte posteriores a la primer mitad del siglo XIX desde el trono pontificio del realismo a ultranza, pues se caería en un error proudhoniano de retorno al pasado, poniéndole camisa de fuerza a la expresión artística del hombre que nace y se construye hoy.

    Falta el desarrollo de un mecanismo ideológico cultural que permita la investigación y desbroce la mala hierba, tan fácilmente multiplicable en el terreno abonado de la subvención estatal.

    En nuestro país, el error del mecanicismo realista no se ha dado, pero sí otro signo de contrario. Y ha sido por no comprender la necesidad de la creación del hombre nuevo, que no sea el que represente las ideas del siglo XIX, pero tampoco las de nuestro siglo decadente y morboso. El hombre del siglo XXI es el que debemos crear, aunque todavía es una aspiración subjetiva y no sistematizada. Precisamente éste es uno de los puntos fundamentales de nuestro estudio y de nuestro trabajo y en la medida en que logremos éxitos concretos sobre una base teórica o, viceversa, extraigamos conclusiones teóricas de carácter amplio sobre la base de nuestra investigación concreta, habremos hecho un aporte valioso al marxismo-leninismo, a la causa de la humanidad. La reacción contra el hombre del siglo XIX nos ha traído la reincidencia en el decadentismo del siglo XX; no es un error demasiado grave, pero debemos superarlo, so pena de abrir un ancho cauce al revisionismo.

    Las grandes multitudes se van desarrollando, las nuevas ideas van alcanzando adecuado ímpetu en el seno de la sociedad, las posibilidades materiales de desarrollo integral de absolutamente todos sus miembros, hacen mucho más fructífera la labor. El presente es de lucha, el futuro es nuestro.

    Resumiendo, la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son auténticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que dé peras, pero simultáneamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendrán libres del pecado original. Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales serán tanto mayores cuanto más se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresión. Nuestra tarea consiste en impedir que la generación actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados dóciles al pensamiento oficial ni «becarios» que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendrán los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la auténtica voz del pueblo.

    Es un proceso que requiere tiempo.

    En nuestra sociedad, juegan un papel la juventud y el Partido.

    Particularmente importante es la primera, por ser la arcilla maleable con que se puede construir al hombre nuevo sin ninguna de las taras anteriores.

    Ella recibe un trato acorde con nuestras ambiciones. Su educación es cada vez más completa y no olvidamos su integración al trabajo desde los primeros instantes. Nuestros becarios hacen trabajo físico en sus vacaciones o simultáneamente con el estudio. El trabajo es un premio en ciertos casos, un instrumento de educación, en otros, jamás un castigo. Una nueva generación nace.

    El Partido es una organización de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compañeros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiración es que el Partido sea de masas, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando estén educados para el comunismo. Y a esa educación va encaminado el trabajo. El Partido es el ejemplo vivo; sus cuadros deben dictar cátedras de laboriosidad y sacrificio, deben llevar, con su acción, a las masas, al fin de la tarea revolucionaria, lo que entraña años de duro bregar contra las dificultades de la construcción, los enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo…

    Quisiera explicar ahora el papel que juega la personalidad, el hombre como individuo de las masas que hacen la historia. Es nuestra experiencia no una receta.

    Fidel dio a la Revolución el impulso en los primeros años, la dirección, la tónica siempre, peros hay un buen grupo de revolucionarios que se desarrollan en el mismo sentido que el dirigente máximo y una gran masa que sigue a sus dirigente porque les tiene fe; y les tiene fe, porque ellos han sabido interpretar sus anhelos.

    No se trata de cuántos kilogramos de carne se come o de cuántas veces por año se pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cuántas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, de que el individuo se sienta más pleno, con mucha más riqueza interior y con mucha más responsabilidad. El individuo de nuestro país sabe que la época gloriosa que le toca vivir es de sacrificio; conoce el sacrificio. Los primeros lo conocieron en la Sierra Maestra y dondequiera que se luchó; después lo hemos conocido en toda Cuba. Cuba es la vanguardia de América y debe hacer sacrificios porque ocupa el lugar de avanzada, porque indica a las masas de América Latina el camino de la libertad plena.

    Dentro del país, los dirigentes tienen que cumplir su papel de vanguardia; y, hay que decirlo con toda sinceridad, en una revolución verdadera a la que se le da todo, de la cual no se espera ninguna retribución material, la tarea del revolucionario de vanguardia es a la vez magnífica y angustiosa.

    Déjeme decirle, a riesgo de parecer ridículo, que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario auténtico sin esta cualidad. Quizás sea uno de los grandes dramas del dirigente; éste debe unir a un espíritu apasionado una mente fría y tomar decisiones dolorosas son que se contraiga un músculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos, a las causas más sagradas y hacerlo único, indivisible. No pueden descender con su pequeña dosis de cariño cotidiano hacia los lugares donde el hombre común lo ejercita.

    Los dirigentes de la Revolución tienen hijos que en sus primeros balbuceos, no aprenden a nombrar al padre; mujeres que deben ser parte del sacrificio general de su vida para llevar la Revolución a su destino; el marco de los amigos responde estrictamente al marco de los compañeros de Revolución. No hay vida fuera de ella.

    En esas condiciones, hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad para no caer en extremos dogmáticos, en escolasticismos fríos, en aislamiento de las masas. Todos los días hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilización.

    El revolucionario, motor ideológico de la revolución dentro de su partido, se consume en esa actividad ininterrumpida que no tiene más fin que la muerte, a menos que la construcción se logre en escala mundial. Si su afán de revolucionario se embota cuando las tareas más apremiantes se ven realizadas a escala loca y se olvida el internacionalismo proletario, la revolución que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una cómoda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El internacionalismo proletario es un deber pero también es una necesidad revolucionaria. Así educamos a nuestro pueblo.

    Claro que hay peligros presentes en las actuales circunstancias. No sólo el del dogmatismo, no sólo el de congelar las relaciones con las masas en medio de la gran tarea; también existe el peligro de las debilidades en que se puede caer. Si un hombre piensa que, para dedicar su vida entera a la revolución, no puede distraer su mente por la preocupación de que a un hijo le falte determinado producto, que los zapatos de los niños estén rotos, que su familia carezca de determinado bien necesario, bajo este razonamiento deja infiltrarse los gérmenes de la futura corrupción.

    En nuestro caso, hemos mantenido que nuestros hijos deben tener y carecer de lo que tienen y de lo que carecen los hijos del hombre común; y nuestra familia debe comprenderlo y luchar por ello. La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario.

    Así vamos marchando. A la cabeza de la inmensa columna —no nos avergüenza ni nos intimida decirlo— va Fidel, después, los mejores cuadros del Partido, e inmediatamente, tan cerca que se siente su enorme fuerza, va el pueblo en su conjunto sólida armazón de individualidades que caminan hacia un fin común; individuos que han alcanzado la conciencia de lo que es necesario hacer; hombres que luchan por salir del reino de la necesidad y entrar al de la libertad.

    Esa inmensa muchedumbre se ordena; su orden responde a la conciencia de la necesidad del mismo ya no es fuerza dispersa, divisible en miles de fracciones disparadas al espacio como fragmentos de granada, tratando de alcanzar por cualquier medio, en lucha reñida con sus iguales, una posición, algo que permita apoyo frente al futuro incierto.

    Sabemos que hay sacrificios delante nuestro y que debemos pagar un precio por el hecho heroico de constituir una vanguardia como nación. Nosotros, dirigentes, sabemos que tenemos que pagar un precio por tener derecho a decir que estamos a la cabeza del pueblo que está a la cabeza de América. Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacción del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte.

    Permítame intentar unas conclusiones:

    Nosotros, socialistas, somos más libres porque somos más plenos; somos más plenos por ser más libres.

    El esqueleto de nuestra libertad completa está formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos.

    Nuestra libertad y su sostén cotidiano tienen color de sangre y están henchidos de sacrificio.

    Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos.
    El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos.

    Nos forjaremos en la acción cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva técnica.

    La personalidad juega el papel de movilización y dirección en cuanto que encarna las más altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta.

    Quien abre el camino es el grupo de vanguardia, los mejores entre los buenos, el Partido.

    La arcilla fundamental de nuestra obra es la juventud, en ella depositamos nuestra esperanza y la preparamos para tomar de nuestras manos la bandera.

    Si esta carta balbuceante aclara algo, ha cumplido el objetivo con que la mando.

    Reciba nuestro saludo ritual, como un apretón de manos o un «Ave María Purísima»:
    Patria o muerte.

    * Carlos Quijano, editor del semanario uruguayo, Marcha, quien publica la carta en la edición del 12 de marzo de 1965.

    Comentario de Fernando Samuel Ramos Zempoalteca — junio 18, 2006 @ 11:15 pm

  5. Recuento de algunas ponencias, apreciaciones, diagnósticos y autocríticas del Encuentro en Indymedia México.

    Comentario de Prom — junio 19, 2006 @ 2:11 am

  6. SI, EN ESO TODOS ESTAMOS DE ACUERDO….ME REFIERO A LO DICHO POR DURITO EN CONCIENCIA MISMO….Y LA BATALLA DE REBELION LUCHA Y REVOLUCION, NO AH DE PERDERSE EN UN SOLO FRENTE….LA ESTRUCTURA DEL CAPITAL ABARCA CUANTO OBJETO SE DEJA APROPIAR….NO DEJEMOS QUE PASE LA LEY MONSANTO……O LEY DE BIOSEGUIRDAD QUE ES LA MISMA BURRA PERO REVOLCADA, SI SE ANIQUILA EL MAIZ MILENARIO QUE NUESTRO PUEBLO A CUIDADO COMO FUENTE DE VIDA, SE ESTARA PERDIENDO UNA BATALLA IMPORTANTE CONTRA EL CAPITAL, PUES UNA CUALTURA SE DISPERSA Y SE ALINEA POR LA BOCA….ES DECIR EL ALIMENTO…..ES HORA DE QUE SE PIENSE DE FONDO, EN EL SENTIDO MISMO……DE ESTA LUCHA……. SOMOS HIJOS DEL MAIZ Y HABREMOS DE GERMINAR…..

    Comentario de mannu viajero — junio 19, 2006 @ 7:52 am

  7. A pesar de que estoy al tanto de lo que pasa con la otra y sigo todos los dias via internet todas las actividades de la otra , gracias a esta pagina, se me pone la piel de gallina al escuchar por voz del subcomandante marcos el de como los grandes inversionistas , negociantes , politicos , manejan el sistem a su antojo y nos despojan de nuestras tierras e identidad indigena , cosa que yo ya se de ante mano , pero al escucharlo en voz de otro , como que se despierta en mi mas ganas de luchar en contra de ese maldito sistema capitalista . acas no tengo muchas armas lo mas que he hecho y seguire haciendo es difundir y compartir con el que quiera la verdad de lo que pasa en mexico con la otra y con los accontecimientos de atenco , ademas de publicar mis comentarios como una manera de apoyo.
    gracias al esta pagina por mantenerme al dia .

    Desde brooklyn parte de la verdadera otra.
    Francisco

    Comentario de FRANCISCO FROM BROOKLYN — junio 19, 2006 @ 10:25 am

  8. SOLO QUIERO QUE HAY QUE ORGANIZARNOS EN CONTRA DE ESE MAL GOBIERNO NOSESTA SEÑALANDO QUE DICEQUE SOMOS DELICUENTES.POR ESTAR EN CONTRA DE ELLOS.

    TERMINAR CON ELLOS QUE SON LOS MISMOS QUE NOS MATAN ,VIOLAN,ROBEN,ETC JUSTICIA,JUSTICIA.

    PRESOS POLITICOS LIBERTAD

    Comentario de erika — junio 19, 2006 @ 11:01 am

  9. el socialismo esta bien cuando se practica, en teoria suena bonito pero faltan compromisos serios y ganas para construirlo. hagamos pues algo nuevo busquemos lo mejor del socialismo, comunismo, del anarquismo y construyamos muchos zapatismos. mas de 500 años de resistencia con unos 200 años de itsmos seguro saldran muchos zapatismos. decia marx que para avanzar se tiene que dar una contradición, una lucha de contrarios, pues todos los de la izquierda y abajo tenemos que juntarnos contradecirnos y sacar algo mejor todos, unidos, tanto los pacificos, sociedad civil, politocos-militares y acción directa.

    Comentario de faby — junio 19, 2006 @ 11:03 pm

  10. Y sobre los presos, el mal gobierno no los dejara salir por mas eventos, bailes, marchas y plantonenes que hagamos. lo saben y lo sabemos por eso a los presos tenemos que sacarlos a la fuerza, como sea pero saldran solo asi.

    sub ya es tiempod eseguir caminando con la gente del norte, los presos ya saldran.

    Comentario de faby — junio 19, 2006 @ 11:07 pm

  11. Considero que podemos ser mas concretos, para poder explicar en poco espacio, las premisas fundamentales de nuestro pensamiento, me parecio importante que se hablara de los desaparecidos políticos, y bueno cada quien esta haciendo su tarea, considero que habria que escuchar con mayor atención para que con la mayor humildad, escuchemos las mayorias y noveamos la violencia como lago inevitable y letal, sino que hablemos de la construcción de otra alternativa en la que podamos comulgar todos aquellos que busquemos un mundo diferente, y que a cada torpeza del Estado respondamos con inteligencia y sabiduria, con la construcción de una organización que nos incluya a todos , sin soberbias, ni egos, donde la teoria dle yo se desterrada y sustituida por un nosotros.

    Comentario de nayeli — junio 20, 2006 @ 12:08 am

  12. Juicios de Nuremberg

    Me ensañaron de adolescente que “fascismo” es cuando el poder economico (osea la riqueza en terminos de poder aquisitiva, por ejemplo), se equivila el poder politico. Por supuesto los derechos humanos esten entonces negados a l@s que meinos poder economico tengan.

    Vamos a decir por ejemplo, que alguien rico como Carlos Slim quiere hacer un proyecto en el centro de la ciuidad de Mexico. Es sabido que el poder de las personas de riqueza financiera este en sus ciudades, d’acuerdo con el rey Solomon, por lo meinos. Bueno, que Carlos, prestanombre para Carlos Salinas, quiere su proyecto en el centro de la ciudad, y en este proyecto no hay un lugar para gente pobre trabajadora quienes venden sus productos en las cailles de tal centro. Aunque son miles de personas, intentando ayudar sus familias y mism@s, su voz es negado por el voz de Carlos Slim quien dice que tienen que ser quitados de ahi. Eso es un ejemplo de muchissimos, de fascismo en Mexico. ¿Ley ?. En Mexico tristamente la Constitucion, escrito con la sangre de mas de un million de muertos peleando y muriendo, ahora no tiene mas peso que papel de baño. L@s muert@s si tienen peso por que sus ojectivos siguen pendientes y la OTR@ sigue luchando por ellos. Ley un casi todo Mexico no hay. Farsa si hay en los tribunales.

    Bueno, ¿ por que no?, unos vendedores de flores, respaldados por un organizacion de su comunidad, son testigos de como miles de policia y militares rompen todos los supuestos leyes, y obviamente van totalmente en contra de la paz, justicia, responsabilidad social, y la razon. Ahora tenemos 26 secuestrados esperando su liberacion de un carcel , ahora fascista, sin ley. Yo lo se, por que tome el tiempo de investigarlo, conocer alguna de este gente, y no seguir de idiota tragando campañas publicitarias comprados por corruptos.

    Los testigos de los policias criminales ya estan grabados en video, y supuestamente la institucion de Derechos Humanos, del mismo estado que mando este crimen, y sigue respaldandolo y siguendolo, tiene el video.

    Cuando los fascistas caen, y tarde o temprano todos caen, siempre va su economia el infierno, de donde vino pues. Pero se queda mucha gente. Algunos inocentes, algunos culpables.

    Tambien me enseñaron de adoloescente, que parte de los Juicios de Nuremberg es que ningun oficial, ningun policia, ningun politico o participante en cualquier nivel, incluso de los medios de comunicacion, tiene el derecho de decir “me dijieron hacerlo”, “me ordenaron hacerlo”, “me pagaron para hacerlo, y necesitaba el dinero”; “estuve seguiendo ordenes”. Si, Peña Nieto, y Vicente Fox entre muchos, estan culpables de los crimenes de Atenco, pero tambien cada y tod@s l@s idiot@s que perpetraron y respaldaron estes crimenes, incluso en los medios de comunicacion, debe ser juzgado, y castigado, segun su crimen.

    Yo creo que ahora se vale, y es bueno, mencionar en especifico, los nombres de los militares, y policias que hicieron eso. Mencionar los nombres de las empresas de medios de comunicacion que respaldaron eso, y fermentaron tanto ignorancia y disinformacion en el pueblo de Mexico, con los nombres especificos y todos los datos pertenencentes, de quienes hacen y hicieron eso.

    En mi adolescencia vivi en otro pais, en donde nos dijieron que vivimos en un socialismo-capitalista. Obviamente ahora 25 años despues me quede clara que el pais hubiera sido, y sera mucho mejor sin el capitalismo. Mucha gente no entienden como puedo estar inmigrante, ahora un nuevo Mexicano, cuando provengo del pais que tiene el mejor estandard de vida en el mundo segun el ONU. Mucha gente en Mexico no entienden amar a su pais, Mexico, y tampoco entienden que no son Mexicanos hasta que hacen algo positivo para su pais.

    Carlos Slim, Fox, y etc etc, no son Mexicanos para mi; fueron y ahora son traidores a la patria. Que liberan tod@s l@s pres@s politic@s en Mexico, y el mundo. El EZLN nos ayudo en 1997, para liberar el preso politico #1 de canada por estes fechas, William Jones Ignace, Wolverine, y ahora de Mexicano grito y trabajo para la liberacion de los detenidos en Atenco el 3 y 4 de Mayo, y para los de San Blaas, y ahora que me informo mas, los cientos en todo el pais. Si alguien tiene otra forma de pensar y expresar sus opiniones politicos no es excusa para encarcelar y torturar este persona. Quien encarcela y tortura este persona debe ser juzgado y castigado segun la ley. La ley, el acuerdo de la comunidad para tener justicia aplicada, basado fundalmente en la razon.

    No entendi por que griten ¡¡ VIVA MEXICO CABRONES !!, pensando yo que quiero que viven bien mucha gente que no son cabrones. Ahora entiendo que el mensaje es dirigido a los criminales que no quieren que VIVA MEXICO. Entonces ¡¡¡¡ VIVA MEXICO CRIMINALES !!!!

    Crimen es obvio; violar mujers, torturar seres vivos, mentir el publico y cobijar politicos y policia y militares criminales; negar justicia, que no es tan complicado entender para los de abajo. A los hipocritas y criminales se tienen que pasar años haciendo sus definiciones de crimen, por deshonestos que son.

    Y me da mucho gusto que adentro de las entrañas de “nuestra” ciudad, nuestra sociedad, tambien hay gente organizando, incluso un Chiapaneco, en contra del crimen. Asi la injusticia nos obliga organizar mas fuerte y mejor para que la vida digna gana. Que crecimos con mas injusticia que nos manden, nuestra ojetivo va ser cumplido, que sea de la manera mas pronta, con todas las tacticas mas eficaces.

    Y que nos enseña a los nuevos Mexicanos lenguajes Indigenas de Mexico si nos dificulta mucho el español, lenguaje heredado de criminales, y algunos excepciones otros.

    Comentario de kevin — junio 20, 2006 @ 10:10 am

  13. Para: Fernando Samuel Ramos Zempoalteca dijo,

    Muchos ya conocemos estos artículos publicados en el “MIA” , y resulta un poco tedioso leerlos en esta pagina.

    En particular me interesa (como a muchos) saber las opiniones de los demás activistas que están luchando.

    ¿Porque no mejor citas la pagina de internet donde sacaste esos artículos y nos dices en un parrrafo corto de que se trata para que quien tenga interés pueda visitar dicha pagina?

    http://www.marxists.org/espanol/index.htm

    Es todo, Gracias.

    Comentario de Martín — junio 20, 2006 @ 10:57 am

  14. Para: Fernando Samuel Ramos Zempoalteca

    Por ejemplo sobre tu nota de Einstein:

    Einstein y el socialismo

    Pon la liga: http://www.marxists.org/espanol/einstein/por_que.htm

    PAra quien quiera visitarla.

    ¿Ya ves como esto es más breve?

    No creas que todos somos ignorantes, muchos de nosotros ya conocemos esos artículos, por lo que es deseable que pongas solo la liga y quien quiera visitarla que lo haga.

    Nuevamente gracias.

    Comentario de Martín — junio 20, 2006 @ 11:04 am

  15. Sería recomendable dar “NUESTRAS OPINIONES” y no las de otros.

    Es válido apoyarse en “otras opiniones” por medio de citas, pero dar todo un artículo de otro, ya no conforma una cita, sino “Otro artículo” diferente al que estamos escribiendo.

    Imagínate que copio todo el libro de “Tom Sayer” de Mark Twain y lo pego en una caja de dialogo de “Enlace Zapatista”.

    El sitio habría perdido su “Identidad”.

    RE-que-te-nuevamente Gracias

    Comentario de Martín — junio 20, 2006 @ 11:22 am

  16. Sería recomendable que ante la proximidad de las elecciones vayamos proponiendo algún plan de acción para bicotear las elecciones y hacerlo llegar de cualquier forma a alguna comisión que se encarge de difundirlo.

    Lo anterior es para poder dar más dinámica a la asambleas convocadas para fines de mes.

    Las asambleas de adherentes estarán muy presionadas por el poco tiempo para tomar una desición de manera horizontal, por lo cual es deseable conocimientos de algunas propuestas para ir pensando en ellas, evaluarlas y proponer otras en su caso.

    Sobre las propuestas pueden ser:

    Cerrar estaciones del metro, cierre de carreteras, cierre de embajadas, cierre de calles, plantón en el IFE, megáfono abierto en las casillas electorales, marcha periférica en las colonias pasando por todas las casillas, concentración en el zócalo capítalino

    Investigación a fondo y crítica del proceso electoral, autoridades, manejo de urnas, conteo, historia, entre otras cosas, para la posterior elaboración de un Manifiesto de “La otra campaña”.

    Marchas zonales y/o regionales en los estados

    Marchas de varias partes del D. F. para concentrarse en el zócalo o instalaciones del IFE e iniciar una quema o gran hoguera de todo lo que huela a elecciones.

    Zacatenco, Ciudad Universitaria, Tacubaya y Enep Zaragoza.

    Tlalpan (Villa de Cortés, Metro Indios verdes, Calzada de Zaragoza (ISSTE) y Tacubaya

    Quitaro “modificar” la propaganda electoral mediante grafiti.

    Anteriormente en febrero de 2001 el CGH logró boicotear las elecciones (muy al estilo PRIISTA) para formar la CECU, una comisión que le daría la estocada final al movimiento estudiantil.

    Estudiantes de ciencias políticas, ciencias y en arquitectura se lograron nuevas formas de accionar que inmovilizaron a las autoridades y casillas por la vía totalmente pacífica.

    Como era de esperarse, el mosh, y varios más, solo llegaron al final a tomarse la foto.

    Comentario de Martín — junio 21, 2006 @ 11:03 am

  17. HELLO~ 🙂 i love the ezln take me!!!!!

    Comentario de CRISTINO — junio 21, 2006 @ 1:12 pm

  18. Milenio, Jueves 22 de Junio de 2006
    “Exhorta Abascal a los maestros de Oaxaca hacer una tregua para las elecciones”

    R. Miedo??

    Comentario de Martín — junio 22, 2006 @ 11:18 am

  19. El viento del sur ¡PRESENTE!

    Compañeros, desde Nicaragua
    gritamos ¡Presente!
    Pero no gritar Presente por gritar algo,
    por ardernos las gargantas,
    por florecernos la boca
    con las inacabables sílabas
    de Emiliano Zapata,
    no por la simple gana de gastarnos las mejillas
    con el llanto de sus comarcas,
    hacernos surcos en la piel
    con sus bolsones
    y manadas de municipios
    desplazados –porque sí,
    porque ustedes, zapatistas,
    son animales para ellos-,
    con el llanto de sus sueños empequeñecidos
    por uno o dos o tres o cuántas centurias
    si a uno le da por hablar
    de la vigencia del sueño del hombre,
    en fin, no gritar por el deleite del ruido,
    por vernos las venas hinchadas de amor
    a culatazos y hambre
    con olor a tierra y petróleo,
    no, compañeros, gente plena,
    ¡No! No gritar así.
    Gritar conmigo,
    gritar con Nicaragua,
    gritar ¡Presente!
    por saber que cada noche
    que dormimos
    bajo la intemperie del futuro
    es este futuro el que,
    metiéndonos sus manos en el vientre,
    en la caliente caricia
    de la lágrima anteriormente mencionada,
    es este futuro que nos dice
    —Vení hombrecito,
    vení tesoro, vení Zapata niño,
    vení gritá, gritá ¡Presente!
    con toda la tierra que,
    bajo los calabozos
    y tras la voladura de los veranos,
    ya no puede quedarse dormida.
    Compañeros, desde Nicaragua
    gritamos ¡Presente!
    y pocas cosas –dengue o lápida,
    boca borrada,
    cuerpo de ceniza- lograrán impedirlo.
    Y si al final no está mi mano
    o la de mis hermanos nicaragüenses
    para dar media o tres cuartos de pincelada,
    color y todo
    y baile sin máscaras
    y fogones con chicha y tiste,
    güegüense pelado,
    corazón nunca aburrido de latir,
    y si al final no estamos
    porque nos llevan a vivir a las morgues
    o a los portafolios del imperio
    –estadísticas es lo primero que somos,
    según ellos-,
    que no se desmadre ni una sola piedra,
    que no se mueva ni atolondre una sola molécula de color,
    que no se calle nunca ese mural,
    que, tarde o temprano,
    le vendrá la gigantesca locura
    de gritar ¡Presente! por mí.
    Mural Mágico, abrazo en ráfaga
    y por allá nos veremos,
    saliendo de Zacaclí
    recién nacidos, deliciosamente perfectibles,
    con el viento del sur diremos
    Nicaragua les dice ¡presentes!

    Gabriel Amador Somoto

    Comentario de Jiñocuago — junio 22, 2006 @ 4:17 pm

  20. La solución es si tienes dos cobijas regala una. Si tienes pan regala. Si te piden lismosna no les des mejor enseñalos a pescar. Si piensa de modo diferente dejalo, si te quieren matar de hambre impidelo, hablar la fuerza de la palabra. Libertad de pensamiento. Somos por nuestras acciones jamas somos por nuestros dichos y palabras. La Palabra es y debe de ser Hecho, Coherencia, Congruencia. Soy Víctor González muy pusilanime. Cuantos de los que leen esto no lo son. Obras son Amores. Palabras de vida. Volquemonos a Amar. Que es dar la vida misma por el otro. Todos somo diferentes todops pensamos distinto, no hay nadie igual o otro. Nuestra riqueza la diversidad. El universo nunca es igual ni un ciclo siquiera, es trasnformación continuá.

    Vicmangoram@hotmail.com

    Comentario de victor gonzalez — junio 22, 2006 @ 5:51 pm

  21. para victor gonzalez dijo,

    “Si te piden lismosna no les des mejor enseñalos a pescar”

    ¡Vaya genio, que cabeza!

    Comentario de Martín — junio 23, 2006 @ 4:35 pm

  22. compa chinto!
    que milagro!
    pos mesmo que vos, presente!

    Comentario de casimiro — junio 25, 2006 @ 7:19 am

  23. Cada palabra se convierte en accion, cada ideal esta siendo un echo como cuando la planta crece de la semilla; laconciencia. asi se esta cultivando este mov.
    Delegado muchas gracias por hacer tan digerible la complegidad de este Neomoostruo que nos tiene cegados haciendonos creer que el sistema es perfecto y los malos somos nosotros….

    Comentario de Quetzalcoatl — junio 25, 2006 @ 9:31 pm

  24. si ya decidieron votar o no votar, los felicito. Lo importante es tener clara la siguiente etapa, es decir, las implecaciones. Si decides votar o no, no es suficiente, lo idal es hablar, escuchar, organizarse y actuar desde tu espacio para constriur ese otro méxico que necesitamos, porque no se vale (creo) decir tan cilmente no voto, pero entonces pregunto ¿yo que estoy haciendo?, porque nadie me va a resolver mi vida (si deposito mi voto), pero reflexiona en las siguientes preguntas:

    ¿cuándo voto estoy delegando responsabilidades al próximo presidente?
    ¿cómo puedo empezar a construir desde mis espacios, (la escuela, la familia, la comunidad)

    Comentario de elic — junio 26, 2006 @ 4:37 pm

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