Música: Ely Guerra, «Colmena»
Imágenes, edición y producción: Terci@s Compas Zapatistas
Un Comando en Problemas.
La delegación zapatista está en la celebración del cumpleaños del SubPedro este 26 de octubre (caído en combate en la toma de la cabecera municipal de “Las Margaritas”), homenaje que cada año se le hace en estos 32 años. Hay poemas, canciones, corridos, adivinanzas y baile.
Yo estoy sentado, esperando en vano que me manden tamales, manque estén crudos. De lejos miro lo que ocurre:
La Verónica (8 años cumplidos y en diciembre cumple 9 o sea que entra en 10), jefa del tristemente célebre “Comando Palomitas”, espera con paciencia a que el SubMoy salga de una de las reuniones de la dirección zapatista. En lo que se puede llamar, “maniobra de flanqueo”, intercepta al Coordinador en jefe de la Gira por la Vida -Capítulo México, y le suelta sin anestesia:
“Tenemos un problema”.
El SubMoy responde casi de inmediato: “¿Tenemos?, eso me suena a Unión Europea. Tú tienes.”
En el modo Verónica, versión “comando palomitas”, eso de “tenemos un problema” es en realidad algo como “yo hice un problema, a ti te toca resolverlo.”
La escuincla, niña o condenada chamaca del demonio, obvia la observación crítica del SubMoy y sintetiza:
“Las playeras”
El SubMoy se detiene. “¿Cuáles playeras? No sé nada de playeras.” La Verónica ataca:
“Es que ya llegaron nuevas palomitas y no tienen playera, ¿cómo van a saber que somos Palomitas si no tenemos playera?”
“Pues por las travesuras que hacen. Dejen de hacer y ahí lo vemos si hay playeras o no”, dice el SubMoy.
La Verónica ya va preparada y contraargumenta: “¿Cómo no vamos a hacer travesuras si somos niñas? De balde somos niñas entonces. El capitán dice que todas las niñas tienen derecho de hacer travesuras, sólo los niños no, porque los castigan.” (Nota de la redacción: no es cierto, yo no dije eso).
“Ah”, respira aliviado el SubMoy, “entonces véanlo con el capitán. Va en su cuenta de él, no mía”. Se va.
La Verónica se enfila, gruñendo, a donde me encuentro. Trato de incorporarme y huir, pero me caigo y, en lo que me recupero, la nueva tropa del Comando Palomitas me rodea y pone cerco. Sospecho que no es para protegerme sino para que no escape.
“¿Por qué voy a sufrir antes? Qué tarda en que la escuela, la tarea, el cargo en la comunidad, la regla que se llama menstruación, luego los novios – mejor varios, por si uno falla-, los amores y desamores, luego la pareja de que ya te vas a sosegar, luego las crías, y, cuando vas a dar cuenta, ya estás en la menopausia. Vamos a tener hasta bisnietos y tras que no tenemos playera. De una vez no se puede creer.”
Yo no he dicho nada. Miro a todos lados con desesperación.
“Pero le dije al Monarca que se necesita la lista y las tallas, para encargar las playeras”, me defiendo.
“Ya le entregué”, dice la condenada chamaca del demonio.
Monarca se hace pato, mirando el suelo y dice “voy a revisar la camioneta”.
“No te huyas Monarca”, le grita la Verónica, “si bien que te di la lista”.
La mentada lista es un papel partido en dos donde, de puño y letra de la Verónica, están los nombres de las nuevas integrantes del Comando Palomitas y sus tallas. Una imagen de la lista la pueden ver aquí:

Con una aplicación especial que descifra todos los códigos habidos y por haber, sale una especie de traducción. Una analista, especialista en arqueología y lenguas extrañas, descifra un nombre: “Sofilla”. Y con eso, resolver el resto es más sencillo.
La Verónica explica que ella cumplió a tiempo y que va en su cuenta de Monarca si no entregó. Reta al Monarca, que se refugia tras la móvil.
Entonces la Verónica declama: “Pido juicio por combate y escojo a La Pelusa como mi campeona”. La Pelusa es una perrita que tal cual, es pequeña como una pelusa, pero es brava como el que más: defiende a las gallinas y a los gatitos de los tlacuaches y ratas (sin agraviar), y los gavilanes ya ni siquiera se acercan a las champas.
Como el Tzotz anda chamaqueando con una perrita, al Monarca ya sólo le queda el Tragón como opción. El Tragón está tirado panza arriba, disfrutando de un sol que tardó en llegar después de días de lluvia fiera.
Yo le hago una seña al Monarca. Él entiende: “compañero capitán, que dijo el SubMoy que hay que checar el registro con el Frayba”.
Nos escapamos. Pero lo que me preocupa es que alcancé a ver que el Comando Palomitas en pleno se reunía en círculo para conspirar.
¿Ustedes creen que debo preocuparme?
Los tamales nunca llegaron, pero en cambio mandaron unos panes que parecen piedras. El Brallan me dice que los guarde, que porque de ahí sale parque para la tiradora.

El Capitán.
Octubre del 2026.
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