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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Abr082006

comienza la gira en Morelos, 8 de abril

Palabras del delegado zero durante el mitin en Ocotepec Lea aquí la transcripción

Durante la reunión con adherentes en Cuernavaca Lea aquí la transcripción

Fotos del mitin en Ocotepec

Fotos de la reunión de adherentes en Cuernavaca

Palabras del Delegado Zero en Ocotepec, Cuernavaca, Morelos.
8 de abril del 2006

Buenas tardes compañeros y compañeras de Ocotepec y de la Otra en Morelos, y la gente que ha venido de otras partes también del país, y del mundo.

Queremos agradecer, primero, al pueblo de Ocotepec y a sus autoridades el que nos hayan recibido, y nos hayan hecho sentir —como de por sí nos sentimos— como si estuviéramos en un comunidad nuestra, que de por sí ésta es una comunidad zapatista. Agradecemos que hayan abierto el corazón y el espacio para que gente de tantos colores esté aquí con un mismo objetivo.

Hace rato pasó un compañero molesto por los colores que eran diferentes al color que somos de la tierra, tal vez olvidando eso: que la tierra tiene también muchos colores, y no es sólo el color moreno que llevamos como indígenas originarios de estos pueblos.

Nosotros pensamos que todos los que estamos aquí tenemos algo que hacer. No estamos aquí por hobbie, ni porque no tengamos nada que hacer. Sino estamos porque tenemos un problema: que es este país y esta bandera que están siendo destruidos. Para nosotros, los zapatistas, es un honor que tantos corazones morenos de pieles de color diferente, se hayan unido junto con nosotros en este noble empeño.

Incluso aquéllos que están aquí porque son mandados —los orejas que manda el gobierno—, tienen también un trabajo. Y hay algunos que vienen desde Chiapas, que han escuchado tanto dolor y tanta rebeldía, que están por adherirse a la Sexta Declaración y suscribir la Otra Campaña.

Hace cinco años, por estas fechas, pasamos por este pueblo, que entonces estaba en resistencia contra una gasolinera y un centro comercial. Es un orgullo tenerlos como compañeros y que, cinco años después, esa gasolinera siga sin funcionar. El ejemplo que nos están dando a nosotros como zapatistas, y a muchos otros pueblos indígenas, respecto a sus usos y costumbres, la forma en que resisten el avance de la mancha urbana, y la defensa de sus tradiciones y cultura, es también un ejemplo no sólo para los pueblos indios, sino para el resto del país.

Y esto es importante porque esta gente, de este pueblo, no sólo se encuentra hostigada y cercada por el afán capitalista, también por uno de sus encomenderos: el gobernador Estrada —ese que para ponerse cachondo tiene que subirse a un helicóptero, que es algo complicado, nosotros usamos un método más sencillo o menos oneroso pues, en todo caso—. Y esto es importante señalarlo porque hay que remarcar lo que Acción Nacional significa para este país y para los pueblos indios. Ellos no pueden vernos, a nosotros como pueblos indios, como no sea sirviéndoles la comida, barriéndoles la casa, limpiándoles el culo cuando se cagan por arriba, o limpiándoles la boca también cuando se cagan por arriba. Compañeros y compañeras, este partido político Acción Nacional es uno de los grandes capitanes con los que se está dirigiendo la conquista de nuestro país.

Como pueblos indios tenemos que seguir luchando por un lugar digno en esa bandera, que vuelve a ondear otra vez, abajo y a la izquierda de donde estamos ahorita, y desde donde habrá que levantarse para estar otra vez limpia y digna.

Como pueblos indios tenemos muchos pendientes. No podemos dejar que pase lo mismo de 1810 o de 1910. Y aquí le contesto al compañero: lo que vamos hacer, lo vamos a ver, porque si no lo vemos, nadie va a poder ver nada. Si no hacemos lo que tenemos que hacer ahora nosotros, no va a haber país que mirar, ni siquiera que doler.

Ahora estamos planteando esto que hemos escuchado y estos dolores que se siguen unos a otros. Venimos de Michoacán com una gente que se está oponiendo también a una gasolinera y que lleva nueve meses resistiendo, por lo que esa gasolinera significa para la población infantil en esa colonia, ahí en la capital, en Morelia. Estamos seguros que el escuchar la voz de ustedes aquí en Ocotpec, de los otros compañeros también que se están oponiendo a la instalación de gasolineras, centros comerciales —todo eso con lo que tratan de transformar nuestro entorno—, va a ser una fuerza escuchar esa historia y seguir adelante. Si después de cinco años, de diez, de quince, o —como decimos nosotros— de quinientos trece años, podemos resistir, eso va a darle fuerza a estos compañeros y compañeras.

Para qué queremos un sistema que, como mujeres, no sólo se ocupa de acosarnos, o de ubicarnos como un objeto, sino también ahora se preocupa de desaparecernos con saña y con crueldad. Nunca antes se había agredido a la mujer como ahora, nunca antes se le había despreciado tanto. En efecto, en lo que hemos pasado —en los estados por los que hemos recorrido en esta Otra Campaña—, la muerte violenta de mujeres no es patrimonio del norte de la república, está en todos los estados, en todos los lugares. Y no me refiero sólo a la muerte, a esa saña que llega hasta el último momento, sino también a las agresiones y la violencia intrafamiliar, en el trabajo, en la sociedad en general, que recibe la mujer.

Para qué queremos un sistema que convierte a los niños en una mercancía sexual o en una mercancía que compra mercancías desde que apenas empieza a tener uso de razón. Para qué queremos un sistema político y social que obliga a los niños a tener que buscar sus espacios propios, como nos platicaron las compañeras, la dos compañeritas que hablaban de su esfuerzo y de su espacio.

Para qué queremos un sistema que como pueblos indios no nos puede ver más que en una foto o en un mural, o como un recuerdo en una ruina arquitectónica. Y que nos quiere desaparecer ahora con evidente saña, porque quiere las tierras que han sido nuestras, aún antes de que este país lo fuera.

Para qué queremos un sistema que nos persigue como jóvenes, como si el calendario fuera un delito. Como si la forma de pensar, de vestir, de ser, fuera también un delito.

El sistema que estamos enfrentando no está persiguiendo un color de piel, incluso encontraremos gente arriba, poderosa, que tiene el color que somos de la tierra. Lo que está persiguiendo es una rebeldía, lo que está persiguiendo es la posibilidad de otro sistema, de otra cosa, de otro país.

Y aquí nosotros queremos responder los señalamientos que hicieron los compañeros de la ONPP. Ellos dicen que no conocen otra posibilidad u otra alternativa que se ofrezca a este país, más que la que ellos ofrecen. Si se acercaran, como se han acercado otras organizaciones políticas, movimientos sociales, grupos y colectivos a la Otra Campaña, con humildad para escuchar, se sorprenderían de la cantidad de propuestas, de lo ricas que son y de lo profundas que llegan sus propuestas a nivel nacional. Tal vez entonces dejarían de enarbolar esa consigna del Proyecto Alternativo de Nación —que si mal no recuerdo, es la propuesta de Andrés Manuel López Obrador y del PRD—, tal vez entonces no verían —lo que nadie puede ver— que Vega Galina, que Hernández Juárez, que Agustín Rodríguez, son lo preclaros dirigentes del movimiento del cambio en México.

No vamos a coincidir, la línea que siguen ustedes es divergente. Nosotros no estamos mirando arriba, como no sea con rencor, con rabia y con una propuesta de destruirlos a esos que están allá arriba. Nosotros estamos mirando hacia abajo.

Si no hablamos, algunos y algunas, nos reprochan que los zapatistas no estemos ofreciendo dirección a los lugares a donde vamos. Nos critican que estemos ofreciendo y promoviendo el oído. Que prefiramos, en lugar de dirigir, aprender, porque a eso hemos venido a la tierra de Zapata, a Morelos, y a eso venimos a Ocotepec: a aprender, aprender de ustedes y de su rebeldía.

Nos critican, finalmente, que la dirección no sea la de ellos. Que hayamos optado por buscar entre todos un rumbo, un paso, un destino, un ritmo. Nosotros hablamos de rebelión por esta sencilla razón: llegará el momento de plantearse si es una revolución o no. Para que esto sea una revolución, tendrán que aportar las organizaciones políticas de izquierda, el movimiento obrero, el movimiento campesino y todos, todos y todas los que somos la Otra Campaña, y no será una decisión de alguien que esté catalogando lo que es reforma o revolución.

Cuando llegue el momento de estar frente a la silla del poder, nosotros los zapatistas, haremos lo mismo que hizo nuestro General en Jefe, Emiliano Zapata: daremos media vuelta, volveremos a la montaña y volveremos a ser lo que somos: los guardianes de la noche, los vigilantes de la sombra. Volveremos a ser los guerreros que somos, otra vez, a esperar el día en que haya que alzarse de nuevo para volver a hacer este país de nuevo.

No luchamos por el poder, lo venimos a repetir una y otra vez, hasta ese momento llegamos. Pero va a llegar el momento también en que esto se va a tener que plantear. Y esto, este momento tendrá que tener la participación de todos los que estamos en la Otra Campaña, y fundamentalmente de todo el pueblo de México, ese a quienes todos dicen representar, encabezar y dirigir y, nadie, hasta ahora en la Otra Campaña, se había molestado en escuchar.

Compañeros y compañeras, repito: para qué queremos un sistema que nos destruye como mujeres, nos destruye como niños, nos destruye como jóvenes, nos destruye como pueblos indios, nos destruye como otros en nuestra preferencia sexual, nos destruye como cooperativistas, como obreros, como campesinos, como maestros, como estudiantes. ¿Para qué queremos ese sistema? Si ese sistema representa para todos nosotros, los que estamos aquí y todos los que estamos abajo y a la izquierda en este país, la muerte.
La lucha que estamos emprendiendo en la Otra Campaña ya no es por sobrevivir. Nosotros no estamos luchando contra el neoliberalismo, estamos luchando contra el capitalismo. Aquellos que se quedan en la lucha contra el neoliberalismo, se plantean esta trampa. Y la trampa es pensar que es posible humanizar, limarle los filos al neoliberalismo y hacer que los explotadores, quienes nos matan, quienes nos exprimen, no sean tan crueles a la hora de explotarnos o de asesinarnos.

Cuando veníamos llegando en la noche, caminando para acá, un compañero comunero nos venía contando que cuando ellos plantearon lo de usos y costumbres, un político les dijo que eso era de los animales. Él le contestó que tuviera cuidado, porque los animales cuando se ponen en estampida, pasan a llevar todo lo que tienen enfrente.

Los jóvenes, las mujeres, los niños, los pueblos indios, los obreros, los campesinos, los homosexuales, las lesbianas, los transgénero, todos los modos de todas partes tenemos un lugar, pero tenemos que construirlo, tenemos que luchar por él, y tenemos que defenderlo.

La lucha, repito, ya no es por sobrevivir. ¿Por qué nos vamos a conformar porque nos perdonen la vida y nos dejen seguir enriqueciéndolos? Nuestra lucha es por una vivienda digna, por un trabajo digno, por una tierra digna, por salud, por educación, por todo lo que necesitamos. No estamos ahora luchando para que no nos maten, estamos luchando para vivir con dignidad, que eso es lo que nos merecemos. Y eso, llegó el momento de decirlo, es lo que necesitamos.

Llegó la hora, compañeros y compañeras. Tocó este año, tocó en los años que sigue. No podía ser antes, tenía que ser ahora. Fue hasta ahora que salimos, porque es ahora que estamos listos a seguir hasta el final, no importa que nos quedemos solos.

Esto que está planteando la Sexta Declaración, esto que está planteando la Otra Campaña, está en la decisión del Ejército Zapatista de Liberación Nacional de llevarlo hasta sus últimas consecuencias, así sea sin el apoyo de nadie, así sea contra todos y contra todo.

Afortunadamente, desde que lanzamos este llamado, hemos encontrado gente como ustedes, hombres, mujeres, niños, ancianos, organizaciones políticas, sociales, pueblos indios, grupos, colectivos, familias enteras, personas a nivel individual, que nos han dicho: “es nuestro el mismo anhelo y será nuestra la misma lucha”.

Este país va a cambiar y va ser Otro México. Esa es la única forma que va a tener para poder sobrevivir, para poder existir. Y para que pueda ondear sin vergüenza esa bandera, la bandera tricolor.

Gracias compañeros, gracias compañeras.

Palabras del Delegado Zero con adherentes, Cuernavaca, Morelos.
8 de abril del 2006

Compañeros y compañeras, al principio nadie quería hablar, ya estaba yo contento porque me iba a quedar tiempo para decir lo que nunca puedo decir porque todos se están durmiendo.

Realmente es una mala hora, después de comer, para hacer reunión de adherentes, pero veo que ya se están organizando, porque había parejas que se turnaban para dormirse: a veces él, a veces ella, así no se perdía nada.

Queremos agradecer al compa Oscar Menéndez, el pago de regalías que está haciendo con los DVD’s. Oscar Menéndez todavía nos está debiendo el traveling shoot más largo de la historia del cine y el más caro. Que es el que quiero hablar ahorita, que es el de la resistencia en las comunidades indígenas zapatistas.

Nosotros sabemos —por lo que pasa en torno a la figura de Marcos— que, a veces, por determinados instantes pareciera que es él el EZLN, o él representa absolutamente la lucha de las comunidades zapatistas. Si alguien no lo cree y así obra, es precisamente Marcos, porque esta historia, este traveling shoot, esta película no se puede hacer. Nadie de los que ha estado cerca del movimiento zapatista puede decir a pulso que ha estado en todas las iniciativas zapatistas, porque siempre faltará la historia de la rebeldía y la dignidad cotidiana de estas comunidades. Fueron ellas las que nos hicieron hace 22 años, fueron ellas, las comunidades indígenas zapatistas, las que voltearon este país de cabeza el 1 de enero del 94, y fueron ellas las que iluminaron el cielo de la historia de este país, y de la historia mundial.

Nosotros, en el trayecto que hemos hecho, hemos recibido estas muestras de admiración y de apoyo como lo que son: admiración y apoyo a la lucha de esas comunidades indígenas y a lo que representan. Con ellas somos lo que somos, sin ellas no somos nada, no valemos absolutamente nada. Esto contestando una pregunta de un papel que me pasaron: ¿sería posible que la lucha del EZLN se conociera en todas las partes donde se conoce, sin Marcos? Claro que sí, a lo mejor sin tantos problemas, sin tantas disputas por protagonismo que han arruinado varias reuniones o trabajos que se han hecho. Sin embargo, pues aquí estamos haciendo este trabajo que nos tocó como voceros del EZLN, y también ahora en esta punta de lanza de la exploración de qué es lo que vamos a hacer.

Queríamos hablar un poco… Porque para nosotros era importante estar en este lugar y era importante para nosotros, también, que este evento fuera organizado por la Red de Diversidad Sexual, o de diversidades sexuales. Para nosotros es un orgullo y un honor tener compañeros y compañeras, y compañeroas, como éstos, no sólo aquí en Morelos, sino en todo el país. A nosotros nos han dado muchas veces lecciones de dignidad y de valentía, que hacen pensar que hay que replantear esto de decirle puto a alguien que no le quiere entrar a la lucha.

Nosotros pensamos que lo que hace el poder —en donde está operando el poder del capitalismo— es que empieza a tratar de hacer a la gente de una sola forma. Y todo el que es diferente, es aventado a la periferia, a la orilla. En el caso de homosexuales, lesbianas, transgéneros y todo lo que es otros modos, u otros amores —como decimos nosotros—, esto es doblemente hiriente: porque aún en la muerte o en el proceso lento de la muerte —como nos han explicado en el caso del sida—, encuentran el desprecio, incluso de aquellos con quienes han compartido la vida, como nos explicaban pues de los familiares.

Nosotros no hemos entendido muchas veces cuando hemos salido, porqué nuestra palabra —surgida de las comunidades indígenas— encuentra simpatía en jóvenes, en mujeres, en otros sectores, intelectuales, artistas. Pero, de una u otra forma, entendimos fácil porqué despertaba simpatía e identidad en estos perseguidos y perseguidas por su preferencia sexual. De una u otra forma, el ser como somos era algo que ofendía y sigue ofendiendo pues al poder.

Lo que está pasando ahora en el sistema en esta etapa, es que a esos “extraños”, a esos “anormales”, a esos diferentes que están aventando a la periferia, se están sumando cada vez más y más personas. Ya no son sólo homosexuales, lesbianas, transgéneros. Ya no sólo pueblos indios. Van detrás de nosotros, y de ellos y ellas, también las mujeres anormales que no obedecen lo que dice el hombre, que hablan cuando se ven más bonitas calladas, que pelean por sus derechos incluso en condiciones muy desfavorables. Estas mujeres, también los jóvenes, son aventados cada vez más a esta periferia, porque entiende el sistema que esa rebeldía que tiene la juventud, no significa sólo eso, sino que tiene algo que muchos otros sectores no tienen: que es la nobleza y la honestidad de entrar en un movimiento sin esperar sacar raja de él. Pocos sectores en la sociedad pueden decir eso. El de los jóvenes, lo puede decir con orgullo. Y nosotros estamos llamando a todos ésos. Y pensamos también que hay un nuevo sector que se está sumando a esta, aventarnos a la periferia, que es el de los ancianos y ancianas.

El problema, compañeros y compañeras, que vemos es que en la etapa actual del capitalismo, si nos avientan a la periferia está el abismo. Nuestra lucha, como dijimos en la mañana, ya no es sólo sobre sobrevivir, sólo para resistir, sino que tenemos que ir por todo. Por vivir con dignidad, por poder presentarnos como somos. Y como somos, delante de todos, con la dignidad que quiere decir el respeto a uno mismo.

Van a pasar cosas importantes en este país, se discuta o no se discuta en una reunión de adherentes, haya o no acuerdo en una comunidad para ver quién está en el templete al lado de Marcos para la foto, como quiera esto va a pasar. Nosotros queremos decirles a todos ustedes que la Otra Campaña es lo más chingón que ha pasado en este país —nomás decimos en este país, porque no—, y que va a salir, y que va a triunfar, y que va a salir muy bien. Tan es cierto que nosotros ya estamos pensando en que la Séptima Declaración va a ser “arriba, a la derecha”, y vamos a escuchar la palabra de los poderosos, entonces el tour va a ser de cárcel en cárcel, en donde van a estar guardados.

Sin embargo, hay tareas pues que hay que hacer, porque si no ya vamos a partir el pastel y a repartir el gabinete y hay cosas que hay que hacer. Y una muy importante es que los que están luchando en un lugar se tienen que conocer entre ellos, que es el reflejo inicial para el apoyo. No sólo que se conozcan aquí en Cuernavaca, sino que se conozcan en todo Morelos, y que nos conozcamos en todo el país como Otra Campaña.

Entonces, es necesario que entre las tareas inmediatas que se están planteando pospongan la toma del palacio de invierno un poco, al punto que sigue, y se propongan seriamente conocer lo que está pasando en la Otra en otros estados. Que así como organizan foros, encuentros, organicen grupos para que alguien se encargue de ver qué pasó en Quintana Roo. No qué dijo Marcos, qué dijo la gente en Quintana Roo y exponga a los demás qué fue lo que pasó en Quintana Roo. Y así en cada estado, de tal forma que Morelos —o en concreto Cuernavaca en este caso— pueda decir: nosotros tenemos compañeros y compañeras allá. Porque esos compañeros están haciendo el esfuerzo por escuchar la voz de ustedes y por conocerlos a ustedes. Y a lo mejor nunca los van a ver, a lo mejor nunca van a saber su nombre o a identificarlo, pero van a conocer su lucha.

Y ahorita, en esto de la Otra Campaña, así se trata de conocernos. Como decía el compañero, nos vamos a encontrar en el camino, nos vamos a saludar. Eso es lo que va a pasar en esta etapa de la Otra Campaña. Y a la hora de saludarnos unos a otros, estamos saludando nuestra rebeldía y nuestra dignidad.

Por último en esta sesión —porque lo demás va a quedar pendiente para la que sigue, mejor para la estatal— es que queremos dejar claro, como zapatistas, qué tan serio estamos hablando. Está pasando esto que piensan sectores del PRD —simpatizantes y adherentes pero al PRD, incluso que están en disputa por puestos públicos o puestos dentro de la estructura del PRD— que: “bueno, los zapatistas no deben estar hablando en serio, en realidad es broma, sí nos quieren, hay que ponerse a modo”, y se meten a las reuniones o se meten a las estructuras y tratan de jalar la Otra Campaña para hacer capital político dentro de su carrera por el escalón.

Nosotros respetamos lo que cada grupo decida en cada estado, pero defendemos nuestro derecho soberano a no estar donde está la mierda. Y eso que está pasando allá arriba es, sintéticamente, pura mierda. Es esta violación a la ley de gravedad, en donde se supone que debía estar en el drenaje abajo, y está en las primeras planas de los periódicos y en el horario estelar de la televisión y del radio. Y lo dejamos claro, porque cada tanto pasa gente a pasarnos la factura: “yo te ayudé en la marcha por la dignidad indígena, yo te ayudé en la consulta, yo recibí a los delegados”, esto y otro. Y vienen a decir: “págame dejándome entrar aquí”.

La Otra Campaña no es del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, y tal vez vaya a pasar —y es lo que tememos— que a la hora que salgamos nosotros, queden los que queden, y se haga el trabajo que se hace. Nosotros estamos confiando en la palabra de ustedes porque es nuestro modo. Para nosotros la palabra vale más que cualquier cosa. Y esos nombres que están ahí, y los que se han adherido a lo largo de todos estos meses, para nosotros, valen como compañeros y compañeras mientras no demuestren lo contrario.

A la hora que ustedes nos dicen: “estamos junto con ustedes”, le están diciendo que están a todos los compañeros que están aquí y a todos los compañeros que no están aquí, pero también están en la Otra Campaña a nivel nacional. En unos y en otros lados hemos dicho que cada quien tiene que elegir en dónde va a estar: si está del lado de los que van a perder o está del lado de los que siempre perdieron, hasta la víspera de hoy, que somos nosotros, que ahora vamos a empezar a ganar.

Gracias compañeros, gracias compañeras.



 

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1 Comentario »

  1. He seguido con atención el camino de “la Otra” y sus comunicados, la propuesta me parece un inicio para establecer las bases para pensar en que naciòn queremos, Estuve en los eventos en Cuernavaca, incluso hablè eel sàbado en la tarde en Ceurnavaca.
    Me gustaría adherirme de manera personal, aunque pertenezco a dos organizaciones, hemos decidido hacerlo de maner personal.
    agradezco su atención y espero respuesta pronta.
    fraternalmente
    Adriana Hernàndez

    Comentario de Adriana Hernàndez S. — Abril 18, 2006 @ 11:46 am

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