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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Abr042006

Paso del Subdelegado por Zirahuen, Michoacán (3 y 4 de Abril de 2006)

PALABRAS DEL SUBDELEGADO ZERO EN ZIRAHUEN, MICHOACÁN

3 DE ABRIL DE 2006
Escuche aquí:

4 DE ABRIL DE 2006
Escuche aquí

En Zirahuen, Michoacán.
3 de Abril de 2006

Buenas noches comunidad de Zirahuen, les agradecemos que nos hayan recibido.Decían los antiguos que hace mucho tiempo hubo un guerrero de los indígenas, cuyo escudo y cuya señal de guerra y de fuerza era un caracol. Y cuentan los antiguos que este guerrero era fuerte porque con ese caracol podía convocar a otros guerreros y juntos vencer la amenaza que les representaba.

Tiempo después, el caracol fue usado en las comunidades indígenas para convocar a las reuniones. Para que la gente de diferentes lados llegara y empezara a discutir en colectivo, lo que debía resolver en colectivo.

El caracol se convirtió entonces en esta especie de llamado para que la colectividad, la comunidad, como decimos nosotros, enfrentara sus problemas y los resolviera.

Cuentan también que la leyenda del guerrero del caracol, guerrero maya, llegó hasta los tiempos en que los españoles, los extranjeros, llegaron a conquistar estas tierras. Y como antes se convocaba con el caracol a los guerreros para enfrentar a otras tribus o comunidades que amenazaban, entonces se empezó a usarlo también para enfrentar al extranjero.

Cuentan también que perdimos, que fuimos conquistados, porque hubo pueblos y hubo quien no respondió al llamado del caracol.

Nosotros hemos llegado acá no sólo por la memoria de Efrén Capiz, no sólo por la digna lucha de la Unión de Comuneros Emiliano Zapata y no sólo por la digna lucha de los comuneros de Zirahuen. Hemos llegado hasta acá, porque hasta las montañas del sureste mexicano, llegó el llamado del caracol de Zirahuen. Y el llamado que hemos escuchado no es sólo de peligro sino también de rebeldía y de decisión para enfrentarlo.

Nosotros traemos el mensaje de las montañas del sureste mexicano, de las comunidades indígenas zapatistas, para hacerles saber que no están solos, que lucharemos junto a ustedes, y que para nosotros este caracol es parte de nosotros: que cualquier agresión que reciba esta comunidad y su caracol es considerada por nosotros como un agresión a las comunidades zapatistas, a las bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Lo que hemos alcanzado a ver en estos días en las tierras de Michoacán, en las tierras indígenas del Purepecha, es una muestra de lo que va a ocurrir en el resto del país a la hora que entren los nuevos gobernantes. Esos que ya arriba ya se arreglaron, y que simplemente van a simular el dos de julio que nos toman en cuenta para algo. Allá arriba los ricos y los poderosos, con la clase política a su servicio nos están presentando cinco opciones que en realidad son una sola: elegir a quien va a comandar la guerra de conquista en contra de los pueblos indios. Si hasta entonces habíamos visto la destrucción de la tierra, el despojo, que había sido comandada por el Partido Revolucionario Institucional y por el Partido de Acción Nacional, aquí en Michoacán hemos visto la calaña del Partido de la Revolución Democrática y de aquellos que dijeron que estaban por los pueblos indios.

Hemos visto el despojo de tierras comunales, la trampa del PROCEDE y del PROCECOM, hemos visto comunidades destruidas por la migración, hemos visto comunidades enfrentadas unas con las otras cuyo conflicto es promovido por el gobierno del estado, y hemos visto también que en este estado se maneja como si fuera una finca, como si fuera una hacienda, y que la entrada de nosotros con los compañeros de la caravana que son de varias organizaciones, grupos y colectivos, fue recibida por las guardias blancas con uniforme que tiene el gobierno de Lázaro Cárdenas Batel para defender su liga con el narcotráfico y su servicio a los grandes intereses extranjeros.

Lo que nos han platicado aquí, en voz del compañero, es lo que hemos escuchado en otras partes de la república. Nosotros pensamos que este dolor que duele aquí en Zirahuen sólo es posible aliviarlo, remediarlo, con una gran unidad nacional de todos los pueblos indios y de todos los pueblos indios con los obreros, con los campesinos, con los estudiantes, con los maestros, con los empleados, con toda la gente humilde y sencilla que es la que hace que este país avance, que ruede, que produzca.

Como se ha descrito aquí, si dejamos la laguna de Zirahuen en manos del gobierno, se va a convertir en lo que ya es: en un coyote, en un intermediario, e inmediatamente estas tierras, hasta ahora comunales, y la belleza y la riqueza del lago, pasarán a manos extranjeras. Y en esas manos extranjeras será destruida no sólo la naturaleza, también nuestra historia como pueblos indios, también nuestra dignidad, también la rebeldía y la memoria no sólo de Efrén Capiz sino de todos aquellos que se han empeñado por conquistar el reconocimiento a lo que somos, a pueblos indios, a gente humilde y sencilla que trabaja.

Hemos visto también esta palabra que se repite una y otra vez en pueblos indios: “nosotros no queremos que el gobierno nos de la mano, lo que queremos es que nos quite el pie de encima. Nosotros hemos demostrado una y otra vez que podemos gobernar y gobernarnos mucho mejor que aquello que allá arriba se enriquecen a nuestra costa. Hemos demostrado que podemos cuidar nuestros recursos naturales, que podemos resolver nuestros conflictos, que podemos vivir en comunidad en paz y armonía con nosotros mismos, y con la tierra que nos hace ser lo que somos. Siempre que hemos tenido problemas han venido de allá arriba, han venido del político, que es el prestanombres del gran empresario, y podemos cambiar el nombre, y podemos cambiar el país de procedencia, pero el dinero no tiene patria, el dinero no tiene frontera, es el mismo dinero y su poder, el que ahora quiere volver a conquistar este país México, y que ahora quiere conquistar las tierras, los bosques y las aguas que hasta ahora han estado en resguardo de los pueblos indios.”

La respuesta que traemos al llamado del caracol de Zirahuen, no viene sola, viene con nosotros, en la caravana, organizaciones políticas de izquierda, organizaciones sociales, grupos, colectivos e individuos. A través de ellos la voz de ustedes se convierte en una gran voz y en un viento que se une en todas partes, para que otros compañeros y compañeras en todo el país lo sientan y lo hagan suyo.

La Otra Campaña convoca a muchas organizaciones, entre ellas a las que están levantando la dignidad rebelde de aquí en Zirahuen. Pero si hasta ahora parecía que estábamos solos, hemos descubierto que no es así, que tenemos compañeras y compañeros a todo lo largo del país, y que la fuerza y la decisión que imaginábamos solitaria, es en realidad un gran colectivo: la comunidad de los de abajo, la comunidad de la gente humilde y sencilla, la comunidad de los que tienen que trabajar cada día para poder sobrevivir. El caracol de Zirahuen, no está solo, el llamado que ha hecho, ha sido respondido en todo el país, y junto con él, con su llamado, hemos escuchado los llamados de otras resistencias y de otras rebeldías.

No esperamos nada del gobierno, lo único que queremos es que se vaya, si no se va, lo vamos a derrocar. No esperamos nada de los ricos, sino que se vayan, si no se van, los vamos a ir. Así como en este lugar se levantó esa escuela, desde abajo, con las propias manos, el empeño y los recursos de la comunidad, así habremos de levantar este país de nuevo desde abajo, con nuestros propios recursos, son nuestra fuerza y con nuestra decisión.

Terminó la hora de la resistencia, terminó la hora de la defensa, es el momento de atacar, de ir por ellos, de pasar a la ofensiva, es la única oportunidad, la única, que tenemos para sobrevivir como nación, como pueblos indios, como trabajadores del campo y de la ciudad.

Este gran empeño que ahora tiene el nombre de Otra Campaña, vendrá el día en que cambie de nombre y se llame Otro México, y la bandera que está allá a mi izquierda, abajo, como nuestro movimiento, la bandera nacional, volverá a ondear con dignidad, sin engaño y sin burla, como hasta ahora ondea.

Compañeros y compañeras, no venimos a pedirles que miren hacia arriba y que elijan a uno o a otro candidato; venimos a pedirles que miren hacia abajo, hacia ustedes mismos, que vean lo que han logrado levantar, que vean que todo lo que tienen es por su propio esfuerzo, que vean la amenaza que se cierne sobre todos nosotros y que nos vean a nosotros los de abajo, los zapatistas, los obreros, los otros pueblos indios, los estudiantes, las mujeres, los ancianos, los empleados, los obreros, los niños; que nos vean, que nos escuchen, que nos regalen su palabra, y que juntos nos levantemos para defender de pie lo que perderemos si seguimos de rodillas.

Compañeros y compañeras, este es el mensaje, llegó la hora de despertar, llegó la hora de levantarse.

Gracias compañeros, gracias compañeras.

En Zirahuen, Michoacán.
4 de Abril de 2006

Buenas tardes compañeros, compañeras.

Antes de empezar, leímos en el periódico de hoy, una especie de desmentido del gobierno del estado de Michoacán respecto a la agresión que sufrieron nuestros compañeros y compañeras de la caravana. Por eso queremos hacerle dos preguntas al gobierno del estado de Michoacán que tiene que explicar: primero ¿Por qué los policías que agredieron a la caravana traían el uniforme de la policía de seguridad pública del estado de Michoacán? Y segundo ¿cómo es posible que el gobierno de Michoacán no tenga control ni sepa lo que pasa dentro de su territorio y se tenga que enterar por las noticias o por la denuncia de que la policía está violando los derechos humanos de los ciudadanos, el derecho al libre tránsito?

Compañeros y compañeras, tomando un poco la intervención de dos compañeros, del de Santa Clara del Cobre y de los compañeros de Santa Fe, está esta preocupación que empieza a surgir por todo el país respecto a cual es el trabajo del gobierno. Durante todas sus intervenciones se ha visto que el trabajo del gobierno ha sido, poco a poco, abandonar sus obligaciones básicas. Nos explicó la compañera doctora que las clínicas del Seguro Social se están privatizando, y con ellas las tierras comunales donde están asentadas, nos explica pues también, cómo el gobierno ha declinado ya su responsabilidad de brindarle salud a los habitantes. El compañero director de la escuela secundaria que nos está dando el hospedaje y la alimentación y es la sede de este caracol, también nos señala que el estado ha declinado también su responsabilidad de darle educación a la población. El actuar de la policía del estado, en cada estado aquí en Michoacán y en cualquier estado de la república, que lo único que hace es intimidar, reprimir, asesinar y encarcelar a aquellos que están luchando por sus derechos, nos dice también que el estado, perdón el gobierno, ha declinado también su responsabilidad de brindarle seguridad a los habitantes de este país.

Si el gobierno, cualquiera que este sea, el federal, el estatal y el municipal, no está cumpliendo sus funciones, entonces para qué queremos ese gobierno. Para nosotros, lo que hemos visto ahora en el estado de Michoacán, que nos han platicado ustedes, y que hemos visto en el resto del país, el gobierno que estamos padeciendo es un gobierno de ocupación fundamentalmente en las comunidades indígenas. Sus policías y sus ejércitos, están funcionando como un ejército de ocupación, como un ejército extranjero que está obligando a los habitantes de esta población a cumplir las leyes, los reglamentos y las necesidades de la avaricia y la codicia de los extranjeros. De una u otra forma estamos viendo en cada comunidad indígena en la que hemos pasado, que el gobierno se ha convertido en uno de los enemigos principales de las comunidades indígenas y más aún de la población mexicana. La diferencia aquí es que es la población la que está manteniendo a ese gobierno mediante sus impuestos y que cada tres años o cada seis años elige a quién va a dirigir ese ejército de ocupación que estamos padeciendo. Esto viene a cuento porque en este período, de este año del 2006, está todo este cuento que esta allá arriba respecto a las elecciones que va a contradecir flagrantemente lo que hemos escuchado aquí en Zirahuen, lo que escuchamos en Nurío, lo que hemos escuchado en todos los estados que hemos pasado, de un gobierno que se presenta en su discurso como defensor de los derechos y del bienestar de la población y que en realidad se está convirtiendo en el principal agresor de esa población. Vemos por ejemplo, que las autoridades que debían encargarse de proteger el medio ambiente, son las que se están encargando de destruirlo. No solo las amenazas que pesan sobre Zirahuen, sino lo que hemos visto ya no sólo lo que nos han contado, lo que hemos visto de la destrucción de bosques. Esta indignación que nos produce que un campesino que corta leña para poder comer, para poder cocinar, recibe una pena de hasta veinte años de cárcel mientras al mismo tiempo pasan los grandes camiones con grandes trozos de madera, de madera preciosa, para las grandes empresas madereras. Las mismas autoridades que deberían proteger el medio ambiente son las que están expidiendo los permisos y las concesiones para que se destruyan los bosques, para que se privaticen los manantiales y con ellas, con esas privatizaciones y con esas concesiones, empiece a destruirse la vida que es la que le da el sustento a una comunidad.

Si el gobierno se está prestando a esta destrucción, si no nos puede dar educación, si no nos puede dar salud, si todo lo que antes era su responsabilidad se está convirtiendo en un negocio y el gobierno se está convirtiendo en un intermediario y se está enriqueciendo a costa de vender las clínicas, los grandes hospitales, de vender la educación a la hora que se esta privatizando las escuelas desde el jardín de niños hasta las llamadas escuelas públicas o universidades públicas todavía, si está convirtiendo a los maestros en los peones acasillados de una ideología que ya no tiene ningún sustento, si los estudiantes están dedicando todo su tiempo a aprender una profesión por la que sienten una vocación, y al salir de la universidad o de la escuela técnica se encuentran con que no hay empleo, entonces venimos a preguntar aquí nosotros, ¿para qué queremos ese gobierno, para qué lo sumamos a la carga que tenemos que llevar de por sí junto con nuestra pobreza?

La diferencia que estamos viendo ahora, a la que habíamos visto en otros tiempos, es que el gobierno ha dejado de convertirse en una especie de colchón entre la avaricia de los poderosos, decimos nosotros, y la miseria de los desposeídos, o sea los de abajo. El gobierno ha pasado ya a ser parte completamente orgánica de esos que nos están explotando. Y entonces todas las leyes, y no sólo las leyes sino lo único que le está quedando al estado mexicano y a su gobierno que es el aparato represivo, o sea la policía y el ejército, están completamente al servicio de los poderosos.

El compañero de Santa Clara del Cobre nos decía: pues ahora sí que las vacaciones que necesitamos por nuestro trabajo las tenemos que pasar en un penal de alta seguridad. A la hora que decía el compañero comunero de Santa Fe, “por qué nosotros tenemos que certificarnos ante quién, lo que nosotros sabemos en la comunidad qué somos”; nos recuerda lo que nos platicaron los compañeros en el Tajín, en Veracruz, que cuando hacen su festival los indígenas pueden entrar gratis al festival si tienen una credencial de indígena, y ¿qué indígena en este país, saca una credencial para decir que es originario de estas tierras?, ¿dónde se saca la credencial para ser del pueblo indio? Es ridículo esto y lo que está proponiendo ellos es suplirnos, eliminar a los pueblos indios, y hacer una especie de programa de televisión real, virtual, que en cada lugar donde antes había comunidades indígenas encuentren a alguien que se disfrace de indígena, baile el baile de los viejitos, divierta a los turistas, y toda la tradición de cultura, de lucha, de rebeldía de esos pueblos desaparezca. ¿Para qué queremos un gobierno así? Decimos nosotros. Y es donde planteamos que tenemos que derrocarlos, a todos. Y que lo que está sustentando a esos gobiernos, esa avaricia que hay en los grandes poderosos, es un sistema. No basta entonces pensamos nosotros, con cambiar de gobierno, no basta con defender nuestros recursos naturales, nuestra existencia como pueblos indios, tenemos que destruir el sistema que es el responsable de esta persecución que sufrimos. Si nos contentamos no más con estar defendiéndonos, con apelar a los recursos legales, los pocos que nos dejan para defendernos, vamos a ser derrotados y vamos a desaparecer con las mismas leyes que nos están ofreciendo para defendernos.

Durante todo este periodo hemos escuchado toda una estrategia legislativa que hay para invalidar todos los derechos que tenemos colectivos como pueblos indios y todos los derechos individuales; el único que va a quedar es el derecho a protestar, pero de qué sirve protestar si como quiera ya no va a haber nada por qué protestar.

Hace unos días, dos días, ayer todavía en la mañana, compañeros del Congreso Nacional Indígena de la región centro pacífico, y la Comisión Sexta del EZLN, lanzaron una convocatoria para el 4o Congreso Nacional Indígena a celebrarse en el Estado de México el día 5 de mayo, que es la batalla de Puebla. Escogieron ese día, porque es un símbolo del enfrentamiento contra un extranjero, y el papel fundamental que jugaron entonces los pueblos indios para derrotar a los franceses. Aquí en Zirahuen, antes en Nurío, antes en Colima, en Nayarit, en Jalisco en todos los estados que hemos recorrido, el nombre y la bandera del extranjero, están apareciendo detrás de todos los planes y de todos los proyectos que hay para apoderarse de estas tierras. Fundamentalmente los Estados Unidos de Norteamérica, Francia, otros países de Europa, como el estado español, el Japón y hasta China. Nuestra tierra, la tierra mexicana se convertido en un lugar que hay que conquistar como hace quinientos años. A lo largo de estos estados hemos visto que los pueblos indios no tienen el patrimonio exclusivo de este dolor, y en eso queremos insistirles a ustedes y sobre todo a quienes se encargan del caracol de Zirahuen. La apertura no debe ser sólo a los pueblos indios ni debemos encerrarnos sólo en ellos, pues corremos el riesgo de convertir este gran movimiento, en un movimiento étnico, de indígenas contra mestizos. Hemos encontrado este dolor en obreros, en campesinos no indígenas, en estudiantes, en maestros, en jóvenes, sobre todo en jóvenes y sobre todo en mujeres y cada vez más en ancianos. Lo que nosotros estamos proponiendo acá en la Otra Campaña y se lo señalaba con la bandera nacional, es hacer otro país, en ese país en efecto tenemos que tener un lugar digno y respetable como pueblos indios, pero sólo vamos a poder lograrlo si extendemos la mano y la fuerza hacia abajo, hacia los lados, y nos unimos con estos obreros, con estos campesinos, con estos jóvenes, con estos estudiantes, con estas mujeres, con estos ancianos para enfrentar a ese gobierno primero y también al poderoso que lo está sustentando. La Otra Campaña es sobre todo una propuesta de unidad, de unidad entre pueblos indios y de unidad entre indígenas y los otros sectores que también están padeciendo la explotación. Si nosotros no entendemos esto compañeros y compañeras no vamos a poder derrotar al sistema, necesitamos sobre todo a los trabajadores de la ciudad: Ellos mejor que nosotros pueden golpear en el corazón que le da vida al capitalismo. Ellos pueden golpear en las grandes fábricas, en los grandes centros comerciales junto con nosotros, para los grandes terratenientes y las grandes empresas turísticas que se están apoderando de nuestras tierras.

La Otra Campaña está recorriendo ahora casi, un poco más de la mitad del país, todavía faltan más estados de la república, falta la parte central, donde está todo este poder económico, concentrado, el poder económico y político y van a ser importantes esas movilizaciones que se van a levantar, sobre todo el encuentro nacional de obreros, y sobre todo también el otro 1º de mayo que se va a levantar. Es importante que en esas movilizaciones esté el color que somos de la tierra, es importante que en esas movilizaciones y en esas demandas los obreros aprendan a vernos como compañeros, como compañeras, y es importante también que nosotros como pueblos indios, aprendamos a verlos como compañeros y como compañeras.

Aquí en el estado de Michoacán, y precisamente con un gobierno perredista, ha quedado perfectamente claro, lo dijeron ustedes ahora, toda la estrategia de despojo. En pocos estados se ha visto tan palpable la división entre comunidades, los enfrentamientos entre pueblos, precisamente promovidos por el gobierno federal, por el gobierno estatal y por los gobiernos municipales. La apuesta de ellos allá arriba, es la misma desde hace quinientos años: si encuentran al de abajo dividido, enfrentado entre sí, podrán derrotarlo una y otra vez, y la historia de hace quinientos años volverá a repetirse. No sólo debemos buscar el acuerdo por abajo con las comunidades con las que nos están enfrentando artificialmente; no sólo debemos buscar, y para eso están los caracoles, la unidad con otros pueblos indios, con los nahuas, con los populucas, los zinantecos, los taraumaras, los huicholes, con los pimas, con todos los que pueblan este país como pueblos indios; no sólo extender la voz del caracol, la voz de alerta y la voz de rebeldía hacia el sureste mexicano sino a todos los demás pueblos indios de este país. También debemos abrirnos hacia los maestros que luchan, no sólo por mejores condiciones laborales sino también en contra de la privatización de la educación, abrirnos a los estudiantes y a los jóvenes, abrir la voz y el oído del caracol a los trabajadores de la ciudad, abrir la voz, la palabra, el oído y el corazón a todos y todas los que somos el México de abajo. Esa es la función de los caracoles, esa es la propuesta que les hacemos nosotros, que hemos logrado construir allá en las montañas del sureste mexicano: un lugar donde los de abajo se encuentren; un lugar donde nazca, crezca, y se reproduzca la resistencia contra ese gobierno de ocupación que está al servicio del extranjero; uno donde pueda unirse, en una sola red por todo el país, un gran movimiento de liberación que se levante, que enfrente al gobierno, lo derroque y acabe de esa forma, junto con más acciones, con el sistema que estamos padeciendo.

Compañeros y compañeras, ayer les dijimos claramente que no están solos, no sólo que cuentan con la voz, el oído y el brazo combatiente del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, también cuentan ya, como parte de la Otra Campaña, con las mismas fuerzas con las que contamos todos. Todavía no acaba de hacerse la cuenta de la fuerza que tenemos, la que hemos llevado hasta ahora, da para mucho, para muchas cosas que van a asombrar no solo a este país, sino al mundo entero. Pero va a llegar el momento en que haya que terminar la suma y la resta y sepamos la fuerza que tenemos en los brazos, en los pies, pero sobre todo en el corazón que somos los que somos de abajo. En ese momento habrá que tomar decisiones y son esas decisiones las que estamos alertando, son las decisiones que habrá que tomar ahora o no habrá un día, un mañana para tomarlas.

Compañeros y compañeras la voz que sacaron ustedes sobre los problemas, ya está viajando lejos hacia otras partes del país, y hacia otras partes del mundo. El desnudar que han hecho del gobierno y de las grandes empresas, pero sobre todo, las historias de rebeldía que han levantado en Santa Clara del Cobre, en Santa Fe, aquí en Zirahuen, en todo lo que es la cuenca del lago, es ya también una fuerza que está llegando a otros corazones, en concreto al corazón colectivo y moreno que somos quienes somos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Queremos agradecerles no sólo la hospitalidad, el alimento, el habernos alojado, queremos agradecerles sobre todo la palabra, queremos agradecer la existencia de este caracol pero sobre todo la existencia de los comuneros de Zirahuen, de los comuneros de las diferentes comunidades, pueblos y municipios que se congregaron hoy y durante todo el trayecto desde Nurío en la tierra del Purépecha, en la casa de la dignidad rebelde del que consideramos nosotros nuestro hermano, nuestra hermana.

Compañeros y compañeras, se vienen días difíciles, pero menos que los que hemos padecido en estos quinientos trece años. En esos días difíciles, terribles y maravillosos habremos de encontrar a nuestro lado, esperamos, a los trabajadores del campo y de la ciudad, a los jóvenes, a las mujeres, a los ancianos a los niños que pueblan todo el México de abajo, y con ellos desde abajo levantaremos este país de nuevo y esa bandera volverá a ondear con dignidad que es como debe ondear.

Gracias compañeros, gracias compañeras.

 

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3 Comentarios »

  1. Solo para comentar lo precioso de las fotos de Charlie Parker Zirahuen, con una luz bien bien manejada. Es extraordinario el valor simbolicas que llevan, pienso en particular a esa donde el Sup esta caminando al lado de la anciana.
    Muchas gracias a todos los compañeros por permitirnos compartir esos momentos excepcionales (fotos – audios)

    Comentario de Anne-Marie — Abril 5, 2006 @ 3:14 pm

  2. Me parece que el discurso del día 4 de abril es crucial para comprender que la otra campaña no es movimiento puramente indigenista, si bien debemos tener conciencia de que los indigenas se encuentran sumamente excluidos de la sociedad, también debemos comprender que no son los únicos explotados de este sistema y cuando en verdad estemos concientes de que somos la mayoría será más fácil construir los cambios que necesitamos y dejar atrás el capitalismo que ya apesta a podrido.

    Comentario de Pancho — Abril 21, 2006 @ 11:52 pm

  3. Les envío un cordial y muy sincero saludo, deseando que todo marche de la mejor manera, esperamos que la otra campaña sea el detonante para movernos definitivamente hacia un mejor México, hacia un país integrador e integrado; apoyamos la lucha.

    Comentario de GSantacruz — Abril 28, 2006 @ 7:46 pm

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