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Palabra del Ejército Zapatista de Liberación Nacional

Feb252006

En Tulancingo, Hidalgo (25/feb/06)

El delegado zero en la reunión con adherentes

 

En la reunión de adherentes, discusión de los seis puntos pendientes sobre la Sexta Declaración

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Durante el mitin público en Tulancingo

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Tulancingo, Hidalgo
Reunión con adherentes

25 de febrero

Bueno compañeros y compañeras. Algunas cosas de las que se han dicho y otras que venimos a traerles nosotros. Sobre todo, para los compas que nos hablaron aquí de comunidades indígenas.
Nuestra insistencia en que, en lugar de las bilaterales, se hiciera una reunión donde estuvieran todos, adquiere sentido ahorita. Se trata de que se conozcan entre ustedes y ahí jerarquicen el trabajo de la Otra Campaña como adherentes que son. Porque su prioridad debe ser, pensamos nosotros, primero hacer crecer la Otra en Hidalgo. Y paralelamente hacer crecer sus organizaciones.
Nosotros no les estamos diciendo que nadie inhiba o detenga su trabajo que tiene como colectivo, como grupo, como organización política, sino que lo haga crecer al mismo paso que está creciendo la Otra Campaña.

Hay unas cosas que se nos escapan. En todo caso, Hidalgo sería el primer lugar donde alguien está detectando efervescencia electoral. En todos los demás estados estamos detectando otra efervescencia: contra la clase política. No por participar electoralmente. Tal vez aquí están viendo algunas cosas que no hay en el resto de la República que hemos recorrido. Y tal vez se deba más a una lógica más cercana al centro, o sea a la capital de la ciudad. Porque en todo el sureste detectamos exactamente lo contrario: hastío, apatía, coraje y rabia contra toda la clase política.
Yo sé que en los medios de comunicación —en los pocos que están mencionando lo de la Otra Campaña— se insiste mucho en un discurso anti-electoral nuestro. En realidad, como se demostró aquí, nosotros sólo hablamos hasta que ya hablaron todos. Y más o menos tratamos de recoger lo que se dijo en la asamblea. Y lo que hemos dicho en todas las participaciones —tanto en reuniones como en actos públicos— ha sido recoger este sentimiento. El sentimiento de que no hay otra cosa. No que lo electoral es lo único que queda.

Y precisamente, la Otra Campaña se presenta como otra alternativa, para decir: “sí hay otra cosa”. Estoy recordando estas palabras para recordar desde que momento empezamos a plantearlo nosotros. Fueron las palabras del Comandante Tacho, el primero de enero del 2003. La más grande concentración de comunidades indígenas zapatistas, después del primero de enero del 94. El primero de enero del 94, fuimos varios miles de indígenas los que atacamos las ciudades. El primero de enero del 2003, fueron varias decenas de miles de indígenas las que tomaron la ciudad de San Cristóbal, en este caso en forma pacífica. Y ahí se dio primero públicamente la posición del EZLN contra la clase política. Y el Comandante Tacho argumentó: “ustedes están haciendo eso, porque creen que no hay otra cosa. Pues se equivocan”, dijo. “Sí hay otra cosa”. Y ahí empezó a andar este proceso de preparación de lo que es la Otra Campaña.

Voy a contar un poco cómo está allá, cómo fue y por qué va a servir esto que hicimos aquí, sobre todo para ustedes. Nosotros estábamos igual o peor de lo que nos platicaron ustedes ahorita. Porque allá ni siquiera había quién… ni siquiera había caciques, porque no había nada allá. Había animales, y entre los animales estábamos incluidos nosotros los pueblos indios, no había escuelas, ni siquiera de maestros de que quejarse. No había clínicas ni hospitales. Ni tierra para trabajar, trabajábamos en los cerros.

Llegó este proceso que ya hemos contado en otras ocasiones, donde las comunidades se empezaron a organizar. Nos alzamos en armas. Tomamos las ciudades. Vino el proceso de diálogo y el… —lo que nos han contado ustedes— de cómo el gobierno dice sí te voy a ayudar, perdón o voy a ayudar a resolver tu problema, pero espérate. O a tí te ofrece algo. A nosotros nos ofrecían, mero como EZLN o como dirección del EZLN, comprarnos. No pudieron y por eso siguió todo ese demás proceso.

Entonces, en determinado momento, nosotros volteamos la silla. Antes volteábamos la silla hacia el gobierno, de que tú tienes que cumplir nuestras demandas, así organizados como estábamos, y no obtuvimos más que mentiras. Y hubo un momento en que pusimos dos sillas: la que estaba hablando con el gobierno, donde estaban todas las comunidades indígenas del país y gente que sabe de la cuestión indígena. Y al mismo tiempo, teníamos otra silla para hablar con ustedes, o con gente como ustedes en todo el país.

Pero siempre estaba el problema que mencionaban ustedes de que ¿quién tiene la paga para ir a Chiapas? Pues iban unos, no todos los que querían ir. Y no todos los que tenían algo que aportar. Y sí hubo gente que llegó a tomarse la foto, para hacer carrera política en un partido. Concretamente en el PT, en el Verde Ecologista, en Convergencia y en el Partido de la Revolución Democrática. Aunque no faltó alguno del PAN, también, que quisiera colarse por ahí.
Entonces, nosotros, cuando empezamos a preparar la Sexta Declaración y lo que va a ser la Otra Campaña, decidimos: no, lo que hay que hacer es voltear completamente la silla. Ya no hay que esperar nada del gobierno más que engaños. Y, en todo caso, lo que podamos conseguir lo vamos a conseguir de la gente que es como nosotros.

En ese sentido, ya habíamos fracasado en el trabajo de gestoría, desde antes del alzamiento. Las organizaciones sociales, que trabajaban ahí en las comunidades indígenas, habían gastado mucho dinero en comisiones, para ir a la capital del estado, ir a la capital del país. Y no había ninguna solución. Entonces, digamos que todo ese camino ya lo habíamos recorrido, ya habíamos fracasado. Y ya estábamos cargando con muertes de niños. No sólo de dirigentes, ahora ya de niños por enfermedades curables. Y entonces hacemos esto que hicimos que fue el alzamiento de 1994. Y desde entonces, todo el proceso de resistencia.

En este proceso de resistencia, los doce años, no hemos aceptado ayuda gubernamental de ningún tipo. Ni la municipal, ni la estatal, ni la federal. Ahí no entran esos gobiernos con ningún tipo de proyectos. Sin embargo, ahora hay escuelas, hay hospitales, hay clínicas. Tenemos la tierra que le quitamos a los finqueros. Y mejoramos nuestra vivienda. Entre otras cosas, porque cambiaron las formas de convivencia. Las mujeres se organizaron y prohibieron el consumo de alcohol. Entonces, el dinero que se iba para el trago, ahora tiene que irse a fuerza para mejorar la vivienda.
Y todo esto que hicimos, lo logramos con el apoyo de gente de la sociedad civil, dijimos nosotros —porque no estaban definidos en un partido político, o en una organización política— aunque había organizaciones políticas también apoyándonos. Grupos organizaciones de derechos humanos, de defensa del medio ambiente, como platicaron aquí algunos colectivos también que eso hacían ¿no?
Nosotros sentimos que teníamos una deuda con esa ayuda y nos organizamos también para eso. O sea, para producir, para mejorar la vivienda. Ya no para alzarse en armas. Les pido que entiendan eso porque nosotros nos preparamos diez años para morirnos. O sea, escogimos a un grupo de compañeros y compañeras que estuvieran dispuestos a pelear hasta morirse. Y que eso iba a traer, llamar la atención sobre lo que estaba pasando en las comunidades indígenas. Entonces, ese mismo grupo —que es el que sale a pelear en la primera línea de fuego cuando se hace la guerra— tiene que prepararse y voltearse otra vez hacia su propia gente y convertirse en un promotor de la organización de las mismas comunidades. Que ya tenían su tradición de organización.

Nosotros pensamos —es un consejo— que deben hacer lo mismo. Que deben voltear la silla y así como están organizados, como nos cuentan que están organizados, volteen a ver a sus compañeros de la Otra Campaña. Y a sus compañeros de la Otra Campaña, que volteen la silla y volteen a ver a sus compañeros de aquí de Hidalgo. Porque como nos explicaron aquí muchos de ustedes, sino es que la mayoría, ha tenido un trabajo de solidaridad y apoyo con las comunidades zapatistas que están en Chiapas. Y ahí hemos podido levantar lo que hemos podido. Que no es poco, créanme. En ese sentido, la ayuda que dieron ustedes, no cayó en terreno duro, fue fértil.
Nosotros lo que les pedimos —así como explicó la compañera estudiante que pasó— ese es el trabajo, que ahora dediquen el esfuerzo a levantar la Otra en Hidalgo, dando un ejemplo, de levantar un grupo de comunidades que están dentro de la Otra en Hidalgo. Entonces, que si se hacían mesas de acopio. Lo del comercio autogestionario. Las asesorías jurídicas, o alimenticias, o todo eso. Ahí hay un terreno y la diferencia es que ahora son nuestros compañeros y compañeras los que están ahí.

Ellos dicen que tienen un proceso organizativo, que se va a deshacer, si sigue topando con la cerrazón gubernamental. O sea, por ese lado van a encontrar mentiras y asesinatos. Por ahí no hay nada que hacer. Nosotros lo que les proponemos es que prescindan de eso. Por eso fue esta reunión, aquí se encuentren con estos compañeros y compañeras que los escucharon. Se sintieron —yo los vi pues— se sintieron tocados en el corazón con tu palabra, y en la risa con la palabra también del compa. De una situación que, así pasa de por sí, hay veces cosas que nos dan risas, y hay veces cosas que nos dan coraje, y hay veces cosas que nos dan tristeza. Y así es la lucha.
Entonces, lo primero que les digo es que el primer trabajo que habría que hacer como Otra, con esos conocimientos, la experiencia organizativa que tienen —que ha permitido tender un puente desde Hidalgo hasta las montañas del sureste mexicano— hombre, yo creo que sí se pueden levantar más cerca a las comunidades de estos compañeros. Y entonces, que el debe que ustedes adquieren con la Otra en Hidalgo, es el debe que nosotros adquirimos —desde el alzamiento— que es que teníamos que levantar organizativamente eso y no convertirlo en una limosna. Porque siento que nosotros pudimos lograr eso: no convertimos el apoyo que recibimos de ustedes en una caridad o en una limosna, sino en parte de un proyecto político. Porque nosotros sentíamos: cuando nos están apoyando a nosotros, no están apoyando a los pueblos indios pobres que están pidiendo en la esquina, sino están apoyando un proyecto político de un nuevo mundo, que ahí se estaba tratando de construir, con las limitaciones que tenemos.

Entonces, compañeros de la Otra en Hidalgo les presento a sus compañeros que son aquí del estado de Hidalgo. Compañeros, les presento a sus compañeros de la Otra en Hidalgo. Yo pienso que cuando sea la plenaria al rato, de los seis puntos, sería bueno que sus colectivos también empezaran a hacer propuestas concretas para relacionarse con estos compañeros. Ellos cuentan la historia ésta que encabrona de la cubeta: que se las tiran: “tú no puedes vender aquí”, y ahora ya ni para regresar. Si pudieran garantizarles ustedes que ese pequeño comercio tiene lugar aquí, y que va haber quien lo compre —no que le den limosna, porque no está pidiendo limosna, está pidiendo para su trabajo apoyo justo—, y todas las brigadas que hicieron antes para Chiapas, en salud, en caravanas, etcétera, pudieran dirigirse ahora acá, se va a empezar a construir esto que decimos: otra forma de hacer política. Que es en lo que insistimos nosotros en esta primera etapa: el primer deber de la Otra es con quienes la forman; con sus mismos compañeros y compañeras.

Por eso insistimos que había que reunirse con los compañeros y compañeras. Todavía sin ver si hay alguien que simpatiza, que a lo mejor está de acuerdo o no. O que tiene los pies en la cuestión electoral y también en la Otra Campaña. Por simpatías políticas, por convencimiento, o por —como se dijo aquí— no se ve otra cosa más que lo electoral. Entonces, ojalá esto ayude. Yo pienso que —es nuestra experiencia— que ayuda a volver a trabar el tejido de la comunidad. Porque ahora el dolor tiene otro sentido. Ahorita el dolor que sentimos —por lo que nos platicaron ustedes— pues no tiene esperanza, va a la desesperación y al rendirse. Pero si ahora, con estos compañeros de Hidalgo y también con lo que podamos hacer nosotros como zapatistas, y con toda la Otra Campaña en todo el país, va a seguir la pobreza —tal vez— pero ahora va a tener esperanza, que es lo que siempre nos hace falta.

Ahora, en esto que estamos haciendo acá, no sólo se están uniendo y conociendo a estos compañeros que comparten su mismo estado. Sino también se trata de conocer y unirse con los compañeros que están en todas partes. Entonces, esa es la primera parte de la intervención.

La otra parte, compañeros, de veras que lo electoral, no sé para dónde están viendo. A lo mejor hay que apartar la mirada de la televisión, los periódicos y las revistas y ver hacia abajo. Y, a lo mejor, dejar de pensar en esto que se insiste una y otra vez, que la Otra Campaña es a largo plazo. Tan a largo plazo, que ojalá nunca vaya ocurrir o no me toque verla. Que ahorita lo inmediato es lo electoral. Lo electoral no es inmediato, es fugaz. Eso hay que entenderlo. Eso se acaba y se esfuma, el dos de julio a las 10 de la noche que es cuando ya se empieza a decir quién ganó. Aunque ya sepan ahorita ellos quién ganó. Por eso este manejo de las encuestas. Y por eso este brinco de militantes de un partido hacia el PRD, que es el que va a ganar.

Y entonces, voltear a ver esto y ver esta efervescencia que ya hay, que no es electoral, sino es de un alzamiento nacional. Eso es lo que estamos viendo nosotros hasta ahora. Eso es lo que se está preparando, eso es lo que la gente está viendo como otra posibilidad. Y cada vez más las referencias a la revolución mexicana o a la guerra de independencia, pierden su carácter de nostalgia. Se empieza a hacer algo presente, posible y que hay que hacer. Y que la Otra Campaña está recordándole a la gente esa posibilidad.

No estamos hablando de un alzamiento armado, sino un alzamiento civil y pacífico con movilizaciones, que es donde la mayoría de los miembros de la Otra Campaña tiene experiencia. En ese sentido, la experiencia que aportan las organizaciones políticas, como los compañeros del FPR, los compañeros del POS y de otras organizaciones políticas, que prácticamente crecieron en el activismo político, en este tipo de movilizaciones va a ser fundamental para eso que viene. Y créanme, no tiene nada que ver con la Promotora, y el Tercer Diálogo Nacional, y el Frentote que también tienen su horizonte en las 10 de la noche del 2 de julio.

Entonces, no sé si los desilusiono, pero si están pensando que esto va a tardar mucho, están muy equivocados. A menos que nada más en Hidalgo vaya esto de largo plazo, en todos los demás estados ya están sobre las uñas —decimos nosotros—. El proceso organizativo está muy avanzado. Este proceso de conocimiento mutuo está muy avanzado. Y ya se están planteando tareas inmediatas, no a largo plazo.

Una huelga general de pagos a la Comisión Federal de Electricidad, a cambio de cero en la tasa de cobro en la energía eléctrica para la gente más humilde —o una tarifa muy baja—, si eso ya se está planteando en el sureste mexicano. Nacionalmente, yo dudo que a un llamamiento nacional hacia la gente de abajo, promovido por la Otra Campaña, que le diga a la gente: no hay que pagar la luz, uno; no hay que dejar que la corten; y no se va a pagar hasta que bajan los precios a la gente humilde, o de plano, cero en el cobro de la energía eléctrica. ¿Quién —que conocen ustedes— va a decir que no? ¿Va a decir: “no yo sí pago, aunque se me esté yendo el salario”?
Pero si hay una propuesta que sea honesta y consecuente. Si dicen: no se va a usar esto, para que Marcos sea diputado federal, o para que sea gobernador, o lo que sea. Si no hay ese capital que es al que se están refiriendo las elecciones. Que toda movilización se canalice para que alguien llegue a un puesto público a robar, entonces la gente siente que está participando en algo que realmente es un movimiento honesto y noble. Que de eso se trata la Otra Campaña.

Y por eso insistir, una y otra vez, en que los partidos políticos electorales… porque hay otros partidos políticos que no están en esa cosa, que sí están en la Otra Campaña y que se plantean esto, como partidos políticos, porque sí tienen una propuesta de cómo debe organizarse el país. Y están aquí, porque identificamos —como dijo también la compañera que habló al final— dice: “aquí lo más importante es quién nos une, que es el enemigo”. Y entonces, sí tenemos diferencias: que si el socialismo, que si trotskismo, que si marxismo, que si leninismo, que si autogestionarios, que si anarquistas, que si libertarios, o que quién sabe qué —cada quien dice—, pero el enemigo que nos está destruyendo y asesinando en cada lugar es el mismo, y es el que nos está uniendo.
Y ahí nosotros tenemos dos opciones: o apostamos a que alguien se le va a enfrentar, o apostamos a que nosotros nos lo vamos a enfrentar, juntos. Si volteamos para arriba, no hay nadie quien lo vaya enfrentar compañeros. Basta desmenuzar los programas políticos y ver los futuros gabinetes de los candidatos —o más en concreto del candidato que va a ganar porque ya está arreglado— y van a ver que no hay una propuesta contra lo otro.

¿Por qué en la Sexta Declaración ya no se habla del neoliberalismo y ahora se habla de capitalismo? Porque según nuestra concepción, está por hacerse un ajuste a nivel mundial sobre lo que es el neoliberalismo. Si el capitalismo hizo Ciudad Sahagún —que ahí había explotación, había trabajo, pero había explotación— y luego el neoliberalismo destruye esa misma parte y sume en la crisis no sólo a Ciudad Sahagún, Apan, y toda la zona, sino zonas enteras fabriles del país, y las sustituye por maquiladoras.

Fuimos a Apizaco, que era estación ferroviaria. Nada, nada más hay una máquina en el parque que es el único recuerdo. Un vagón es el único recuerdo que tienen los obreros de ferrocarriles. Y luego llega la industria textil. Entonces, todos a darle a la industria textil. ¿El Tratado de Libre Comercio? A la madre la industria textil. Puro desempleo. Ahora maquiladoras. Y ahí nos están contando: 80 pesos a la semana. Son 320 pesos al mes, menos de 10 pesos al día —como les estaba platicando yo ayer en Ciudad Sahagún—. Entonces, todo este proceso de destrucción, que es el neoliberal, está por acomodarse con esta opción que están descubriendo: lo que se necesita es administrar la pobreza. Ese va a ser el trabajo ahora de los Estados Nacionales. Que significa, en términos más claros, administrar a los pobres.

Por eso, la principal propuesta de esta izquierda electoral —por llamarla de alguna forma—, o como se autodenominan ellos, es controlar el descontento social. Y venderle al gran capital, principalmente al norteamericano, eso. Nadie lo puede ofrecer. Porque la otra opción es o matas a todos, o a todos los exportas a trabajar a Estados Unidos. Los gringos dicen: “no, aquí ya no quiero más”. Y entonces, esta propuesta dice: “yo te ofrezco controlarlos, mediatizarlos”. Que fue lo que hizo el gobierno en la Ciudad de México. Destruyó el movimiento social, cooptó a algunos de sus líderes —que eran los más combativos, y los más radicales y los más ultras, los más a la izquierda, tan a la izquierda que se caían— y resulta que ahora están bien adocenados, bien domesticados ¿no?
Y entonces, se presentó este espejismo de que ese era el único movimiento social, el que bajaba la cabeza delante del poder —ahora con la coartada de que era de izquierda— y como que no existía lo demás. Pero sí existía. Y no me refiero sólo al EZLN, a organizaciones sociales independientes en el DF y en todas partes del país, en todos los estados. Ahí estaban, siempre han estado, y es gente que nunca se ha rendido y no se ha vendido. Pero siempre, hasta ahora, cada quien por su lado y con su lucha.

Lo que está planteando la Otra Campaña es unir, no sólo todos estos movimientos, grupos, organizaciones y personas que están en esta convicción, sino —fíjense, lo que no tiene precedente— unir esa experiencia de lucha, esa riqueza, esa maña —como decimos nosotros— para enfrentar al capital. Porque nosotros decimos: pues nosotros sabemos organizarnos como pueblos indios, incluso hasta formar un ejército. Pero no sabemos hacer trabajo en un sindicato. Ni siquiera sabemos hablarle a un obrero, tampoco a un colono. Ni siquiera a un indígena de otro pueblo indio en otro estado. No sabemos hablarle a los grupos de mujeres, a los grupos de ambientalistas, a los grupos estudiantiles, a los grupos de maestros como los de la Coordinadora; a los grupos de homosexuales, de lesbianas, de transgenéricos. Todos estos grupos que están surgiendo y están diciendo lo mismo: “yo aquí estoy”. Porque la Otra Campaña eso es lo que está levantando.
Es como si de pronto la Sexta Declaración dijera: ¿quién le entra? Y se empezaran a levantar un montón de manos y de puños por todo el país. Entonces, imagínense lo que está ocurriendo en la gente al descubrir, primero, que no está sola. Y luego, segundo, que somos un chingo por todos lados. ¿Por qué vamos a esperar? Es lo que estamos preguntando nosotros. Si está ya toda esta fuerza y se puede organizar ¿por qué tenemos que esperar a que pasen cien años para que la utopía zapatista —o de un mundo donde quepan todos los mundos— se va a realizar? Si podemos ya conjuntar esa fuerza para de una vez echar para afuera a todos esos. Y todos esos son los políticos y los grandes propietarios: de fábricas, de tierras, y ahora, de vidas. Hasta de niños, como demostró el escándalo éste en Puebla.

Entonces, nosotros decimos: ya está todo este movimiento que está en efervescencia. Yo dudo que puedan ir a decirle a los compañeros que nos hablaron aquí, a decirles: “no pues hay que esperarse a que pase la cuestión electoral”. Si ellos ya están como están —como nos lo contaron, no lo voy a repetir—. En cambio, si nosotros les decimos: “vamos a unir esa lucha. Aparte de que te vamos a apoyar para que ese dolor tenga sentido, vamos a unir esa lucha, primero aquí en Hidalgo, con los estudiantes, con los sindicatos, con los grupos culturales, con los grupos que hacen trabajo de proyectos” —los que estuvieron hablando aquí con los estudiantes, las dos compañeras que pasaron al final—, pues entonces, ese dolor que está ahí, no sólo se va a sentir acompañado, sino va a empezar —a través de ustedes— a sentirse identificado con otros dolores.
Porque la historia de ellos la escuchamos en Chiapas, con compas que no son zapatistas en la costa. Ahí con el agravante de que no tenían nada y todavía llegó el huracán. Y así como a ustedes no les llega el Progresa y el… —no me acuerdo cómo se llamaba, lo que se llame ahora—, igual a ellos no les llega la ayuda. Les dicen: “sí ahí está, pero llegaste tarde, ya se cerró”. Y van y les reparten despensas con la Minsa llena de gusanos, las latas echadas a perder. Pero sí sale en la foto el gobernador entregándoles. Pero no sirven lo que les están dando.

En todas partes está pasando eso, que se están robando los apoyos gubernamentales. Entonces, imagínate una gente que le dicen —que ve en la televisión a Fox decir— el programa Procampo, Procede, —el nombre que le esté poniendo— está avanzando… Y él vea que no, que no es cierto. Y ahora vamos a ir a Huayacocotla —creo que mañana o pasado mañana— y hay unas compañeras de Ilamatlán que van a ir, que son de Veracruz, el coraje que tenían porque su comunidad salía en el anuncio de Fox. Y ahí no llega nada, ni el presidente municipal, dice. Mucho menos va a llegar Fox y su ayuda. Y salía —como parte del anuncio— que Fox estaba entregando esa ayuda para las mujeres.

Entonces, todo este descontento que se empieza a generar, que hay en otras partes. Se empieza a decir: “¡vámonos por todo!” La historia ésta de que a un campesino, o a un indígena, lo agarran por leña y lo meten 20 años a la cárcel, y ¿al gran propietario que está sacando camionadas de madera? la escuchamos aquí en Tlaxcala —ni siquiera muy lejos— y también en Campeche, y en Chiapas otra vez, en Tabasco, en Veracruz. Entonces, a esa gente pues no le podemos decir: déjelo cortar la leña. Pero dice: “no, ya de una vez vámonos por todo, que se vaya a la cárcel el de la madera. Y que a nosotros nos den lo necesario, lo que necesitamos según pues nuestro trabajo. Que nos dejen trabajar en paz pues, siquiera. Porque nos están tratando como delincuentes por lo que trabajamos”.

Entonces, eso es lo que está haciendo la Otra Campaña compañeros. Si así va en el décimo estado, imagínense cómo va cuando llegue al estado 32, a Baja California Sur. Pues este sentimiento de: “pues no somos tan pocos”, y “no somos cobardes”, “sí queremos entrarle”, a nivel nacional, va a ser muy fuerte. Y entonces se va a producir lo que se va a producir. El margen que tiene el gobierno entrante es muy corto. No va a dar para mucho, porque la economía la tienen completamente destrozada. Entonces, la supuesta efervescencia electoral que ven se seguiría entonces con una esperanza: “a ver si con éste sí, ahora sí va a resultar”, tiene un rango de duración muy pequeño. Mucho más pequeño que el que tuvo Fox. Muy corto, porque no va a haber dónde.
Y entonces, la opción va a ser la gente que se alce sola, espontáneamente, y coseche —como hasta ahora— derrotas, o que se alce organizadamente en un movimiento nacional, que no se detenga, como dijeron los compañeros que han pasado de Contra el Poder y otras partes, que dicen: “que no se detenga hasta que acabemos con el sistema capitalista”.

Y ahí va la palabra que echamos con ustedes. Cada vez que ha habido un gran movimiento en este país, sí se caen los gobiernos y hay un corredero de gente. Ejércitos enteros se destruyen, como el de Huerta en la Revolución mexicana. A ese ejército lo destruye el ejército de Pancho Villa, lo hace pedazos. Y tiene que surgir otro ejército. Y los pueblos indios otra vez igual, y otra vez igual, y otra vez igual. Pues entonces, nosotros decimos: pues ésta es la buena. En esta vez, que de por sí se va a destruir el sistema capitalista, y de por sí van a corretear —y todo eso—, que no quedemos igual otra vez como pueblos indios. Tenemos que tener reconocidos nuestros derechos. Y tenemos que tener las garantías de trabajo digno. Y todos los puntos pues por los que nos alzamos: vivienda, trabajo, tierra, alimentación, educación, salud… Todo lo que necesitamos como pueblos indios, junto con todos estos compañeros y compañeras que están aquí y que están en todas partes.

Entonces, compañeros y compañeras, pues no sé si les estoy pasando una profecía o una advertencia, pero lo que llevamos en los otros estados es este proceso de efervescencia creciente, que no es cierto que cuando sale el Delegado Zero se acaba la Otra Campaña —como algunos decían que iba a pasar—, sino que sigue este proceso de organización. Los actos públicos sirven porque más gente se interesa y le falta con quién acercarse. Entonces, es ahí donde uno dice: “pues nosotros estamos aquí en Hidalgo. Nosotros somos la Otra en Hidalgo”, la Otra en Tulancingo, la Otra en Apan, la Otra en Ciudad Sahagún, en los lugares en donde está cada quien. Y ese va a ser el techito donde la gente se va a acercar cuando empiece a llover fuerte. Y ahí es donde tenemos que encontrarnos y empezar a sacar esa palabra.

¿Qué va a pasar el 2 de julio? Pues que cada quien vea qué es lo que va a pasar. Según nosotros, y según mucha gente, ya está decidido. Es un trámite lo que se va a hacer ahí el 2 de julio. Y según nosotros también, si dejamos que ellos que sigan allá arriba, todavía las cosas como están, se van a poner peor, para todos. Ya no nada más para ellos. Ni no nada más para los maestros de la CNTE, y no nada más para los jóvenes estudiantes, y no nada más para las mujeres. Sino para todos parejo. Y este proceso de emigración que nos contaron, prácticamente, buenos de los diez estados, no hay ni un estado que no esté con ese problema de la migración y la destrucción de la comunidad que significa. Entonces vamos a ser parte de ése. Y a estar tocando al muro, al muro que ya están haciendo —que ya lo estarán terminando para entonces— a ver quién nos ayuda, ya no a salvar el país, sino quién nos ayuda a brincar el muro para ver si del otro lado encontramos lo que no encontramos aquí, que es un trabajo digno.

Según esto, nosotros, no nos lo van a dar ese trabajo digno aquí, nos van a dar nada más las razones, los argumentos materiales, de pobreza, para migrar a otro país. Si nosotros queremos un trabajo digno, una vivienda digna, un buen gobierno, salud, educación, todo lo que se ha dicho aquí y que se ha dicho en otras partes del país, tenemos que construirlo, aquí nosotros. Pero hay un estorbo, que es: el capitalismo.

Y para destruir el capitalismo, tenemos que sacar a todos los capitalistas. Entonces ya no se va a tratar sólo de que respeten nuestros derechos laborales, es tomar las fábricas y poner una legislación que le garantice a los obreros el trabajo digno. No se trata de que nos den el Procampo, se trata de tomar las tierras y trabajarlas nosotros. No se trata de que a ver si nos va a tocar un buen rector, sino que la comunidad universitaria se organice y ponga a un buen gobierno, que si no sirve, va para afuera de la universidad. Y así en cada lugar. De eso es de lo que se está tratando.
Por eso nosotros no estamos discutiendo aquí lo que se discute en los partidos políticos. Te voy a decir qué se discute en el PRI, el PAN, y el PRD, que son los principales. Ven todo esto que está viendo la Otra Campaña —ellos también lo ven, tienen orejas aquí o van a los mítines o lo que sea—, y les están diciendo: “no pues está de la chingada, porque la gente está bien brava, y está bien jodida”. (Porque una cosa es que leas en el periódico que el índice de desempleo es tal, y otra cosa es que te lo esté diciendo la gente que está desempleada. Y que te cuente lo que eso provoca, pues. Y gente que tiene que dedicarse al trabajo sexual, porque no encuentra trabajo de otra forma.)
Entonces, ellos están discutiendo allá arriba: “¡Chin! ¿Qué hacemos con este pobrerío?” Entonces uno dice: “no pues matémoslos a todos”. Otro dice: “no pues, empaquémoslo y exportémoslo a Estados Unidos”. Otros dicen: “no pues vamos a controlarlos”. Otros dicen: “vamos a prometerles que se va a arreglar la situación”. Y que entonces: ¿qué está haciendo la Otra Campaña?: ¿qué vamos a hacer con los ricos? Pues meterlos a la cárcel. O, como dijo un compañero —creo que fue en Oaxaca—, que dice que hay que empacarlos y exportarlos a Estados Unidos, mandárselos a Bush. ¡A Guadarrama! Imagínate que le dices: “regalo del estado de Hidalgo para el señor Bush”, y les mandas a Guadarrama —que no hay que olvidar que ahora está en el PRD, dicho sea de paso—.
Porque estamos viendo todo este proceso pues, que te digo que la gente ya está hasta las uñas, como hace cien años exactamente. Y están brotando así movimientos sindicales como el de Euskadi —que nos platicaron ayer los compañeros del POS que estuvieron muy cerca—, pero igual en otras partes están surgiendo movimientos que, a veces, consiguen lo que obtienen. A veces, nada más consiguen represión. Pero todo esto, como que está echando humo la olla pues en la que se ha convertido el país. Y detrás de eso, pues viene este gran levantamiento que nosotros estamos proponiendo que sea civil y pacífico. Porque ahí sí hay lugar para todos.

Y entonces, estamos diciendo pues que cada quien en su lugar, que es donde conoce cómo está la situación. Y sobre todo donde conoce quién es quien. Porque siempre que hay un movimiento que dice “yo”. Y si nadie lo conoce luego resulta que es un cabrón —o una cabrona, porque hay equidad de género en esa situación—. Sí, es que Elba Esther Gordillo sí tiene su… Y Martita Sahagún pues también tiene lo suyo no. Entonces, mismo la comunidad se conoce. Sabe quién sí, quién no. Y se trata que la misma gente de abajo esté controlando este proceso. Por eso la Otra Campaña insiste mucho en el lugar y el respeto a cada quien. Porque es el que garantiza de que nadie se vaya para otro lado. Que lo tenga pues, bien agarrado.

Vamos a necesitar todo lo que tenemos compañeros. Está cabal ahorita la Otra Campaña: vamos a necesitar a los compañeros que son de organizaciones políticas de izquierda. Porque primero que nada, hay que reconocerles que pudieron estar ahorita con el PRD, a lo mejor les ofrecían “órale pues una diputación” o algo, y dijeron que no. Podrían estar mamando ahorita del IFE. Y están diciendo que no. Están aquí. Pero además no son nuevos, es gente que ya tiene trabajo desde hace mucho tiempo. Y tienen una autoridad moral. Así como los grupos culturales, los grupos de proyectos. Lo que cada quien. Y así como alguien individualmente dice: “bueno, yo aquí, mi conciencia, mi valor, me lo he ganado y mi autoridad moral es con el espejo. Puedo verme al espejo y decir: yo no he traicionado, yo no me he vendido, yo no me he rendido”.

Necesitamos toda esa fuerza. Para entonces sí, voltear —como decían los compañeros del Colectivo El Paraíso—, hay que voltear a ver toda esa gente que no tiene una experiencia organizativa. Y decirle: “mira, aquí está todo esto” —como si fuera el tianguis de la lucha popular—. Y luego va a resultar que no le van a hacer caso a nadie y ellos mismos van a construir su proceso. Pero la enseñanza que agarraron es que sí es posible organizarse: en una comunidad indígena muy apartada, o en un grupo estudiantil muy apático; o en una colonia muy amenazada por la represión. Empiezan a surgir esas organizaciones y empiezan a enlazarse en este gran movimiento nacional que es la Otra Campaña.

O sea que vamos ganando y ustedes no se han dado cuenta. Ese es el informe que les traigo. Va muy bien la ésta. Hay que hacer el cuerpo de la Otra aquí en la región de Tulancingo. Todos los que nos reunimos aquí, porque creo que todavía hay otra también en donde se juntan varias partes del estado: en el Valle del Mezquital, por ejemplo. Y primero conocernos entre nosotros. Hay que hacer la plenaria del estado. Conocerlos y levantar la Otra en Hidalgo. Y luego ya con la Otra en Hidalgo, empezar a relacionarse con Tlaxcala, con Querétaro, con el DF, con el estado de México, con San Luis, con la Huasteca, con todo lo que está alrededor. Y a partir de ahí, también relacionarse pues con todo el país. Que de eso se trata.

Queda poco tiempo, hay que apurarse. Porque en junio llegamos a Tijuana y de ahí de retache para informarles ahora sí de todo lo que vimos en todas partes. Eso es lo que les estamos pues diciendo ahora. Entonces, compañeros y compañeras, pues yo digo que de estos compañeros va a haber propuestas y trabajo para construir ahí mismo la Otra, y al mismo tiempo, construirse como alternativa organizativa.

Pues ahorita sólo eso compañeros, vamos a para un rato para que estiren las piernas; vayan a 25, 50, según cada quien y luego ya le seguimos con la plenaria.

TULANCINGO, HIDALGO. SOBRE LOS SEIS PUNTOS.
25 de Febrero de 2006.

Compañeros, gracias.
Yo les voy a pedir por favor que revisen las relatorías de la plenaria para ver qué es lo que se está discutiendo, porque en las diferencias no se está discutiendo si hay zapatistas-anarquistas-comunistas-troskistas. Lo que se está discutiendo son las diferencias en lo que se refiere al género, de mujeres. Porque a las de Juárez las matan por ser mujeres, no por ser obreras, porque no matan hombres. Entonces hay dos posiciones, ahí se reflejan: las que dicen que se tiene que abrir un espacio especial a las mujeres y las que dicen que debe de ser transversal, que en todos los puntos debe de tocarse el asunto de las mujeres, como pueblos indios, como jóvenes, como estudiantes, como maestros, etc. Y además hay un señalamiento muy grave de parte de las compañeras feministas que dice que la violencia contra la mujer la ejercen también las organizaciones políticas de izquierda, como acusación especial. Y si lo dicen ha de ser por algo. No creo que lo estén inventando.

Entonces cuando estamos hablando de las diferencias, también el EZLN y otras comunidades indígenas de otras partes dijeron “Como pueblos indios, nosotros somos diferentes.” Es a esas diferencias a lo que se está refiriendo. Si va a tener un espacio especial o no. Ustedes nos están diciendo que no, que todos somos explotados, que todos estamos contra los burgueses. Nosotros estamos diciendo que todos somos diferentes, somos explotados pero somos diferentes. Nosotros como pueblos indios no sólo estamos luchando contra la explotación. Estamos luchando por nuestro derecho a ser lo que somos como pueblos indios. Y en el caso de los homosexuales, lesbianas, transgenéricos, también reciben trato de desprecio por ser lo que son dentro de la izquierda…dentro de la izquierda que está en la Otra Campaña, además, lo lamento.

Entonces yo les pido que revisen esos puntos de la relatoría y que discutan también esto, porque si no van a estar completamente desfasados de la discusión que se está dando a nivel nacional. Nos parece también, como dijeron lo compañeros, que sí, las tareas inmediatas son las que surgen de su propia realidad. Empezó a aparecer esto en Oaxaca con los presos políticos y también vimos que era a nivel nacional, pero en Puebla fue muy marcado porque ahí se está levantando una movilización contra el gobernador y la Otra tiene que participar ahí, se dice “Tendremos que participar pero también están los partidos políticos de oposición.” Entonces es difícil para ellos pero tienen que mantener, hacerse presentes en esa lucha, que sea un sentimiento además popular de la gente pero que no les sirva esto a los partidos políticos de oposición en Puebla que quieren llevar agua a su molino. Y entonces está el problema este que plantearon los compañeros, problemas también del Mexe que nos han dicho, que hay realidades que van a surgir mismo aquí en Hidalgo, sea por regionales, sea en el Valle del Mezquital, sea aquí en Tulancingo, sea en la región de Ápan y en Sahagún, o en otros lados, donde sea que como Otra Campaña deben ver de qué se trata, estudiar, definirse y hacer algo. Es en eso en lo que se plantea la autonomía e independencia de las organizaciones, en esas ocasiones especiales no tienen que esperarse a que haya un acuerdo nacional. Porque es su propia realidad. Su deber como Otra Campaña es apoyar esas otras formas de hacer política que están surgiendo. Cuando nosotros dijimos que hay que voltear la silla, no es que hay que voltearla hacia la gente que quiere votar. Hay que voltearla hacia ustedes compañeros y compañeras, que ustedes ya están convencidos que ese no es el camino, que tienen que hacerse más colectivo, más grupo, como Otra en Hidalgo, sin, como dijo el compañero del FPR, sin que eso signifique que alguien va a agandallar o alguien va a hegemonizar la Otra en Hidalgo. Yo creo que va bien ahorita. Que sí, fue la premura del tiempo, pero sacaron eso que era lo más importante de este trabajo que estamos haciendo de levantar, que va a salir bien. Y esto que se estén conociendo y poniendo de acuerdo eso tiene que seguir. Esa silla hacia ustedes mismos que tiene que mantenerse. Nosotros pensamos que tiene que haber una reunión de evaluación plenaria, de todos los adherentes en Hidalgo, después de que pase un tiempo para que descansen de la chinga que se pararon, que sabemos que no ha sido fácil, no sólo en reuniones y en el trabajo, en el volantéo, propagandización, todo lo que han tenido que hacer para poder hacer esta gira o recibirnos, pues, a nosotros, y ya que un poco que se repongan, que no esté tan cargado el ambiente, que se pongan a resolver esto y a conocerse entre ustedes mismos, que ese es el trabajo principal, que debe ser antes de empezar otra vez a voltear, como explicó el compañero maestro, y ya que sepamos quiénes somos y que nos conozcamos bien, entonces sí ya hay que voltear a la gente. Ya no va a haber elecciones. Ya lo que va a haber es cruda moral, desilusión, hastío, y entonces a esa gente hay que ofrecerle una alternativa. Si es antes, por mucha buena voluntad que tengan, se van a meter en la cuestión electoral y van a tener que resolver la pregunta, que no es una pregunta de la Otra Campaña, “¿Por quién votamos?” Esa preguntas no existe para nosotros porque no estamos en el canal electoral.

Ahora compañeros, como se insiste en tocar una y otra vez lo del Tercer Diálogo Nacional, nosotros vamos a ratificar que hay organizaciones y compañeros honestos con autoridad moral, como se ha dicho. Todos esos que son honestos y con autoridad moral, están en la Otra Campaña. En la Otra Campaña están las bases de telefonistas, las bases del Seguro Social, las bases del Sindicato de la UNAM, que es otro charro que no mencionas que es Agustín Rodríguez, y las bases de los diferentes sindicatos, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, por ejemplo. Y el caso es que el Tercer Diálogo Nacional, sí está siendo usado en la parte electoral y se quiso meter a la Otra Campaña y ahí fue donde surgió que nosotros empecemos a señalar nuestra distancia. Fue el señor Amezcua, secretario exterior del SME, en la Venta en Oaxaca a decir que la resolución del Tercer Diálogo Nacional era textual casi “Allá arriba en las elecciones se va a decidir el futuro del país” así dijo, lo podemos checar en la relatoría, así dijo y por eso yo dije “No, nosotros estamos mirando para abajo” y nosotros dijimos “Aguas, pues, por ese lado. Allá arriba no se está decidiendo nada del futuro del país. Se está decidiendo la continuación de un proyecto” Es donde empezamos nosotros a marcar nuestra distancia. Lo dijo, está hasta en el periódico, están las grabaciones, de ese señalamiento. Nosotros vamos a insistir: no es un impedimento para que seamos compañeros, pero sí pensamos que aquí es donde debe de estar nuestro esfuerzo principal. Por supuesto que saludamos los logros que se han tenido en la Promotora, y en el Primero y Segundo Diálogo Nacional y seguimos pensando que tiene su horizonte y que la Otra Campaña todavía va a ir más lejos. Pero como quiera les digo que es bueno que se sigan estas discusiones y debates. No es punto, pues, de ruptura, ni dentro de la Otra, la relación que tengamos como organizaciones.

Seguimos pensando que lo más importante en esta etapa es que se empiecen a consolidar los colectivos, grupos e individuos que hay en cada estado, que se empiecen a conocer y a trabajar juntos, pero vuelvo a pedir por favor a todos, que sigan en la discusión de los seis puntos, ya más al clavo a los que se está discutiendo a nivel nacional. Es lo que se planteó en la plenaria de la Garrucha el 16 y 17 de septiembre. Pues es todo, compañeros y compañeras, ahorita le vamos a parar y luego vamos a ir a comer.

Palabras del Delegado Zero en el acto público en Tulancingo, Hidalgo.

25 de febrero del 2006

Buenas tardes Tulancingo, nosotros somos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, andamos recorriendo el país con los compañeros y compañeras de la Otra Campaña, porque andamos buscando a hombres, a mujeres, a niños, a niñas, a ancianos y ancianas que piensen lo mismo que nosotros.

Porque miramos allá arriba, allá donde están los poderosos y miramos que ellos tienen miedo —allá está un policía con su perro, allá están otros con sus armas en ristre—, como si tuvieran miedo de lo que va a pasar aquí, del pensamiento que vamos a decir y de lo que va a llegar en el corazón de cada quien. Allá arriba tienen miedo por lo que saben que está pasando abajo.

Allá arriba están haciendo un proceso de campaña electoral, que ya sabemos qué es lo que dicen y lo que repiten en la radio, en la televisión, en los periódicos y en la revista. Nos dicen, una y otra vez, que votemos por ellos. Que ellos van a resolver nuestros problemas. Que ahora sí van a cambiar las cosas. Que si votamos por ellos, ya no vamos a tener que ir a otro país a buscar trabajo. Que los obreros ya no van a perder sus empleos o sus derechos laborales. Que los estudiantes van a tener escuela gratuita. Que los maestros van a tener salarios dignos. Que las mujeres ya no van a ser perseguidas y hostigadas. Que los jóvenes ya no van a seguir tratados como delincuentes. Y que los indígenas, por fin, van a ser vistos con respeto.

Y lo sabemos que todo lo que nos están diciendo es mentira, porque son esos políticos los que han hecho todas las leyes y los que han tomado todas estas medidas que nos tienen en esta situación. Cada quien de los que me están escuchando —y mucha gente que todavía no nos escucha— sabe en su casa lo que está ocurriendo. Sabe que suben los precios y que bajan los salarios. Sabe que la cuenta de luz cada día llega más cara. Que sube el gas, el impuesto predial, que sube el agua; todo lo que estamos consumiendo va subiendo de precio y en cambio nuestro salario como trabajadores se va disminuyendo.

Y vemos también que perdemos los derechos laborales. Ya es poca la gente que tiene plaza, por lo regular los contratan como trabajadores eventuales. No respetan sus derechos. Los sindicatos están controlados por los charros y sabemos quiénes son, porque luego luego se enriquecen a costa de los trabajadores.

Y cada día que pasa la situación no mejora. Los maestros cada vez ven también disminuido su salario. Los estudiantes tienen que conseguir dinero para poder ir a la escuela, y después de que pasan por la primaria, la secundaria, la preparatoria y la universidad, no hay empleo para ellos. Sabemos que una persona que se preparó bien durante toda su vida con buenas calificaciones, brillante en el estudio y gran conocimiento, luego no encuentra trabajo, porque el trabajo que le tocaba se lo dieron al compadre del gobernador, al hermano del presidente municipal y así por palancas, no por conocimientos.

Sabemos también que los jóvenes por su forma de vestir, por la música que escuchan, por su cultura, inmediatamente son tratados como si fueran delincuentes, como si se dedicaran al crimen. Cuando sabemos bien que los que los persiguen: los policías, las autoridades municipales, son los verdaderos criminales y los verdaderos delincuentes.

Sabemos que las mujeres no reciben respeto, que son tratadas como objeto y que se pone como condición para darles trabajo o para que no lo pierdan, el que den favores sexuales a los jefes.

Lo sabemos también que los niños son prostituidos desde que son pequeños, Lo escuchamos ahora en el estado de Puebla. Lo escuchamos también en muchas voces que están calladas todavía, pero que denuncian esta red que hay en todo el país, entre gobernantes y ricos que se intercambian a la gente, a los niños, en una red de prostitución clandestina. Y nadie los descubre porque son ellos mismos los que lo están haciendo.

Y entonces, allá arriba nos dicen que miremos hacia allá arriba, que sólo escuchemos su palabra, que no miremos nuestro dolor, ni nuestra rabia, ni nuestra indignación, sino que miremos sus promesas, su publicidad. Y entonces, nos sentemos a esperar a que llega el día 2 de julio y elijamos alguno. Y entonces, esperar a ver si ése ahora sí salió bueno, a ver si no es tan ladrón, a ver si no es tan criminal.

Y entonces, nosotros estamos buscando a hombres, mujeres, niños y ancianos que no quieran mirar para arriba o que ya estén hastiados de todo eso que están escuchando y que les están prometiendo.

Nosotros estamos levantando esto que se llama la Otra Campaña, un movimiento nacional donde la palabra de cada quien y su lucha sea escuchada por todos acá abajo. Porque la palabra que hemos escuchado aquí en Hidalgo, en Apan, en Ciudad Sahagún, ahora en Tulancingo, nos habla de lucha y de rebeldía, de jóvenes, de indígenas, de campesinos, de maestros, de estudiantes, de sindicalistas, de obreros. Todo eso hemos escuchado y hemos escuchado en esa voz una rebeldía que ya no quiere estar sola, así como nosotros, los zapatistas, tampoco queremos ya estar solos.

Queremos organizar este gran levantamiento nacional, civil y pacífico. No estamos invitando a nadie a tomar las armas. Lo que los estamos invitando es a que luchen ahí donde están, que se rebelen ahí donde están, pero que ya no lo hagan solos. Que su rabia y su indignación ya no quede solitaria, ni en su casa, ni en la calle, ni en el sindicato, ni en la fábrica, ni en el local del mercado, ni en el puesto ambulante, ni en la escuela. Que esa rabia y esa indignación que tienen, se unan a la de nosotros y a la de muchos que hay ya en todo el país.

Queremos que la dignidad rebelde de Hidalgo, las lecciones que han dado de lucha durante toda su historia, ahora sean parte de la historia de lucha nacional junto con nosotros en la Otra Campaña.

La diferencia de nuestra campaña con la de arriba, es que nosotros no estamos buscando ningún cargo electoral, no queremos enriquecernos a la costa de ustedes, ni a costa de nadie. No queremos ningún puesto de esos que se están disputando allá arriba, por eso no estamos en ningún partido político de esos que están luchando en las elecciones.

Nosotros nos estamos uniendo con organizaciones políticas de izquierda, con sindicatos, con organizaciones sociales campesinas, con organizaciones sociales de colonias populares. Nos estamos uniendo con pueblos indios en todo el país, nos estamos uniendo con organizaciones no gubernamentales que defienden los derechos humanos, el medio ambiente, la cultura. Nos estamos uniendo con colectivos de estudiantes, de maestros, de todos lados, de intelectuales, de investigadores, de científicos, de gente bien, pero de bien pensamiento, no de bien en su cartera. Nos estamos uniendo también con familias, así, el padre, la madre, los hijos, los abuelos que se entran en la lucha, y también con personas individuales, que dicen que ya no quieren seguir viendo cómo el país se vende y se destruye sin hacer nada.

En este movimiento en el que estamos, los zapatistas sólo somos una parte. Aquí hay en Hidalgo otras organizaciones también que están en nuestra lucha, y es a ellas a las que les pedimos que les pidan informes. Que se enteren más de cómo es esto de la Otra Campaña y así, que si lo piensan y piensan que es bueno nuestro camino, pues entren con nosotros y se unan a esta lucha que va a cambiar el país.

Pase lo que pase, este movimiento ya es nacional. Y pase lo que pase, es el triunfo su destino y, entonces, cuando juntemos la palabra de todos, podamos levantar desde abajo la lucha que todos necesitamos.

Lo sabemos bien que los grandes políticos allá arriba y los grandes ricos no nos preguntan qué es lo que necesitamos, sino simplemente se les ocurre allá que necesitamos algo y nos lo dan, y ni siquiera nos toman en cuenta. Lo que la Otra Campaña está proponiendo es que sea la gente la que decida qué es lo que necesita. Que la gente decida quién gobierna y cuánto. Que la gente decida cuál es su destino.

Y entonces, en esa palabra que estamos levantando donde pasamos, vamos a hacer un Programa Nacional de Lucha. Algo que nos una a todos desde abajo que, para cuando triunfemos, sea lo que la gente de abajo, humilde y sencilla, es lo que necesita. No lo que dice alguien que viene de otra parte, o que está buscando nada más un cargo público y por eso nos echa mentiras.

Y entonces, poder hacer una nueva ley, una nueva Constitución. Porque lo que sabemos es que la que tenemos sólo ha servido para despojarnos de la tierra a los campesinos, para quitarles los derechos laborales a los obreros, para humillar a los pueblos indios, para convertir en delincuentes a los jóvenes, para hacer privada la educación que antes era pública y gratuita, para que los empleos vayan desapareciendo y la única posibilidad que tengamos para sobrevivir, sea emigrar a Estados Unidos a buscar trabajo. Esas leyes que están hechas para que sirvan a los ricos y para que nos humillen, nos persigan y nos desaparezcan a los pobres, a la gente sencilla y humilde.

Porque esto es lo que va pasar, compañeros y compañeras. Ya se está levantando en todo el país este viento nuevo, este viento de cambio y de transformación radical que va a acabar por expulsar a todos lo políticos que allá arriba se están enriqueciendo con nosotros, todos: PRI, PAN, PRD, Convergencia, Partido Verde Ecologista, el PT y los que vayan saliendo nada más para vivir del dinero que nos están quitando a nosotros.

Ahora en sus campañas electorales se están gastando millonadas de pesos en puras mentiras, gastando mucho dinero en programas de televisión, en anuncios que son un insulto a la inteligencia, en desplegados en los periódicos y en las revistas, y en programas de radio también pagados. Todo esto que estamos escuchando, leyendo, viendo en todas partes, está provocando una rabia y una indignación en muchos, miles, cientos de miles, millones de mexicanos que están diciendo que ya están hartos de todo eso.

Y no se trata de que vamos a poner a otro, lo que se trata compañeros y compañeras, es sacar a toda esa clase política ya —de parásitos y haraganes—, y también a los ricos que los mantienen. Y que nosotros, acá abajo, empecemos a tomar en manos nuestro destino, eso es lo que está proponiendo la Otra Campaña.

Aquí en la Otra Campaña no hay quien manda, no hay quien es líder, no hay quien se va aprovechar de nuestra lucha, sino que entre todos la vamos a cuidar, entre todos vamos a luchar. Y vamos a vigilar que sí, que sea cabal que se respeten los derechos de los pueblos indios. Que sí, que sea cabal que se reconozca a los jóvenes con su propia cultura y su modo. Que sí, que se respete a las mujeres y no se les trate como a un objeto. Que sí, que los ancianos y las ancianas no sean tratados como si fueran la envoltura de un producto que ya no sirve, que sólo quieren que ya se mueran o que se vayan a la basura. Que sí, que los obreros tengan sus derechos laborales y buen salario. Que sí, que los campesinos tengan la tierra y buen precio para los productos. Que sí, que la gente ya no tenga que ir a otro país a buscar trabajo, porque aquí lo va a haber y para que lo haya, entonces, tenemos que unirnos para luchar.

A todos los compañeros y compañeras que me escuchan yo les pido que lo piensen bien, que lo vean en su corazón y que comparen nuestra palabra con la palabra de los grandes políticos que quieren un puesto electoral. Vean si les estamos echando mentiras. Nosotros no les estamos proponiendo nada, no les estamos prometiendo ni una gorra, ni una bolsa, ni una despensa, ni una playera. Lo que les estamos proponiendo, lo que les estamos entregando, es una lucha. Y quiera que va a llegar en su corazón que sí, entonces, van a ser parte junto con nosotros de la historia nueva que va a cambiar este país.

A lo mejor no, llega en su corazón que no, que hay que esperar a ver cómo llega. Está bueno, piénsenlo y van a ver que lo que decimos, así va a salir. Que esos políticos que prometen el cambio, va a salir igual que Fox, igual que el PRI. Que las cosas van a seguir igual o peor en nuestras casas, porque esos que están allá arriba, los ricos y los poderosos, no se contentan con lo que tienen, compañeros y compañeras. Si piensan que ya tienen 10 millones, quieren 20, 30, 100. Y si ya no alcanza el dinero que tienen, entonces van a nuestras casas, a nuestras tierras, a nuestras fábricas, a donde vivimos y trabajamos y, entonces, empiezan a llevarse lo poco que tenemos.

Si no hacemos algo, y si no lo hacemos ya, va a llegar el día en que va amanecer y nos vamos a encontrar con que el país en el que nacimos, en el que vivimos, ya no va a existir más.

Nosotros lo invitamos a usted compañero, a usted compañera, a que se una a esta lucha y juntos rescatemos el país. Rescatemos el México que abajo vive y trabaja.

Gracias compañeros, gracias compañeras.

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1 Comentario »

  1. Es triste que en un estado con una pblacion indigena tan numerosa, con indices de marginasion y pobreza tan elevados, con tanta gente que se va a US a trabajar y con tantos otros problemas sociales que se puedan mencionar no existan hidalgesnses preocupados por el estado de la poblacion ni preocupados por los problemas al interior del estado, es triste como la maquinaria priista en hidalgo esta engrasada y funcionando perfectamente, es triste que en mi estado no exista un interes mas generalizado con la izquiera y es mas triste aun porque yo e visto la pobreza presente en muchas zonas de hidalgo y en particular en la zona otomi tepehua, en donde los indigenas ven a los zapatistas como personas malas, como personas que hacen daño, yo lo vivi en la preparatoria, cuando el EZ fue a mi pueblo, estaban sus representantes solos en el quisco de la plaza, yo mismo contagiado de los sentimientos d desconcierto y miedo no me acerque a ellos.
    es triste que estos sentimientos negativos hacia la verdadera izquierda sigan presentes, es triste que la supuesta izquierda hidalguenze forme alianzas con el pri, es triste que los mismos izquierdistas de la zona otomi tepehua, que antes luchaban por las personas del publo hoy esten vendidos al pri por un hueso mas, es desconsolador para mi ver el correcto funcionamiento del sistema actual en hidalgo.

    es por todo esto que hoy quiero escribirle a mi estado, es por eso que hoy quiero escribirle a las personas que quiero y a todas las personas que me lean que sigan los pasos de la verdadera izquierda, que agan conciencia sobre lo q tenemos y lo q queremos, que agan consiencia de lo q somos y lo q queremos ser.

    Comentario de rocko — Abril 26, 2006 @ 9:31 pm

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